9 formas de ayudar a alguien que está sufriendo
Hace unos meses hablé de la importancia de acompañar nuestras propias emociones dolorosas. A menudo no lo hacemos: pasamos por alto los sentimientos negativos, nos automedicamos y nos culpamos por sentirlos, lo que agrava el malestar. Este artículo, basado en las experiencias de dos psicoterapeutas, aborda cómo podemos acompañar de verdad a alguien que está sufriendo y qué conductas conviene evitar.
Por qué resulta difícil acompañar el dolor de los demás
El dolor ajeno puede generar incomodidad y miedo. A veces nuestra primera reacción es ignorarlo, proponer soluciones o mostrarnos excesivamente positivos, conductas que pueden restar validez a la experiencia de la otra persona. A continuación se presentan enfoques para sostener sin presionar ni juzgar.
Claves para apoyar de forma auténtica
Acércate y hazle saber que estás ahí
El primer paso importante es simplemente acercarte y comunicar que estás disponible. No temas al dolor de la otra persona; la presencia es tan relevante como las palabras.
- Expresar de forma clara: “Estoy aquí para ti. Si quieres hablar, puedo hacerlo; si prefieres no hablar, también puedo acompañarte.”
- Si la persona quiere, ofrece hacer algo agradable juntos más adelante, lo que puede ayudar a reconectar.
Escucha activa y validación
La escucha implica ausencia de juicios, evitar suposiciones y mostrar empatía. Incluye:
- Aproximarte a la conversación sin asumir lo que siente la otra persona.
- Parafrasear para confirmar comprensión, por ejemplo: “Parece que el trabajo se ha vuelto más exigente con estas nuevas demandas.”
- Reconocer lo que están sintiendo basándote en lo que han dicho: “Este comentario de tu jefe te está estresando.”
- Encontrar una frase de reconocimiento, como: “Aprecio que confíes en mí con este problema.”
- Realizar preguntas abiertas y suaves para entender mejor: “¿Cómo te afecta ahora?”; “¿Qué te gustaría que pasara?”
Qué evitar al apoyar
Intentar “arreglar” la situación puede hacer que la otra persona se sienta incomprendida y que se invalide su emoción.
- No ofrezcas soluciones apresuradas ni des por hecho que no pueden resolverlo.
- No conviertas la conversación en una historia sobre ti mismo.
- No hagas proyecciones sobre el futuro; frases como “mañana te sentirás mejor” pueden restar validación en el presente.
Concentrarse en la experiencia presente y evitar proyecciones
La emoción es dinámica y única para cada persona. Evita comparar con la de otros y céntrate en lo que la persona está experimentando ahora.
Aunque no sepas qué decir: reconoce la emoción
A veces no sabemos qué decir, y eso tampoco debe afectar la presencia. Una opción útil es reconocerlo: “Lo siento, no sé qué decir en este momento.” La sinceridad puede ser más empática que buscar palabras perfectas.
Apoyo concreto en lugar de preguntas vagas
La pregunta “¿hay algo que pueda hacer?” puede ser agobiante. En su lugar, propone acciones concretas:
- Traer la cena y dejarla en la puerta si la persona no quiere conversar.
- Ofrecer compañía en un momento determinado o ayudar con una tarea práctica.
Presencia y escucha: la base del apoyo
La forma más compasiva de acompañar a alguien en su dolor es escuchar de verdad y estar presente en el momento, sin intentar arreglar la situación, sin hacer suposiciones y sin convertir la conversación en una reflexión sobre uno mismo. La presencia y la atención genuina son, a menudo, el mejor apoyo.
Vídeo sobre 9 formas de ayudar a alguien que está sufriendo
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.