Ataques de pánico frente a un episodio de psicosis: ¿cuál es la diferencia?
Los ataques de pánico y la psicosis son experiencias distintas que afectan de forma diferente a la mente y al cuerpo. El primero suele manifestarse como miedo intenso y repentino acompañado de síntomas físicos, mientras que la psicosis implica pérdidas de contacto con la realidad. Aunque pueden coexistir, cada una tiene causas, signos y tratamientos propios que requieren atención adecuada.
Diferencias clave y manifestaciones
Ataques de pánico
Se caracterizan por un miedo súbito e intenso, a menudo acompañado de síntomas físicos. Entre ellos destacan:
- sudoración
- dificultad para respirar o sensación de ahogo
- taquicardia o palpitaciones
- mareo o aturdimiento
- dolor en el pecho o sensación de inestabilidad
suele haber:
- la causa no es evidente en el momento del episodio
- factores de riesgo incluyen historia familiar de trastornos de ansiedad, otros trastornos de salud mental (como consumo de sustancias o depresión) y factores biológicos
Una estimación sugiere que alrededor del 4,7% de los adultos en Estados Unidos experimentan un trastorno de pánico al menos una vez en su vida.
Psicosis
La psicosis describe condiciones que afectan la mente y hacen perder parte del contacto con la realidad. Durante un episodio, una persona puede tener dificultades para distinguir entre lo que es real y lo que no lo es. Los síntomas típicos incluyen:
- delirios (creencias falsas que no se ajustan a la realidad)
- alucinaciones (ver u oír cosas que no existen)
- comportamientos extraños
- lenguaje incoherente
pueden aparecer otros problemas, como ansiedad, depresión, problemas de sueño, deterioro en el funcionamiento social o laboral y falta de motivación. Una revisión sistemática de 2018 indicó que aproximadamente 1 de cada 150 personas recibirá en su vida un diagnóstico de un trastorno psicótico. Entre las condiciones que pueden causar psicosis se cuentan: trastorno bipolar, esquizofrenia y depresión mayor severa. Algunas causas médicas pueden desencadenarla, como sífilis, enfermedad de Alzheimer, tumores cerebrales o esclerosis múltiple. Asimismo, el consumo de sustancias, como alcohol o drogas recreativas (por ejemplo, cocaína o LSD), puede provocar psicosis.
Tratamientos y manejo
Tratamientos para ataques de pánico
El tratamiento depende de la causa subyacente, pero suele combinar intervenciones psicológicas y, en algunos casos, medicación. Entre las opciones más utilizadas se encuentran:
- Terapia cognitivo-conductual (TCC): ayuda a cambiar la forma de pensar y la respuesta ante los desencadenantes para reducir la frecuencia y la intensidad de los ataques.
- Terapia de exposición: parte de la TCC y consiste en enfrentar progresivamente el miedo para modificar las respuestas.
- Medicamentos que pueden prevenir ataques, como betabloqueantes, antidepresivos (ISRS o SNRIs) y benzodiacepinas para la ansiedad en situaciones puntuales.
Tratamientos para la psicosis
La psicosis suele requerir medicación para prevenir o gestionar futuros episodios y tratar la condición subyacente. El tratamiento principal es la administración de antipsicóticos. Algunos ejemplos incluyen:
- Clorpromazina (Thorazine)
- Clozapina (Clozaril)
- Haloperidol (Haldol)
la persona que experimenta psicosis suele beneficiarse de terapia, que puede adoptar varias formas. El tratamiento debe adaptarse a la condición, por lo que es crucial trabajar estrechamente con un profesional de la salud para recibir la atención adecuada.
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Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.