Autismo, síndrome de Asperger y empatía: conoce los hechos
Una de las mayores ideas erróneas sobre las personas autistas es que carecen de empatía. ¿Hay algo de verdad en ello? El trastorno del espectro autista (TEA) es una condición del desarrollo caracterizada por diferencias en socialización, comunicación y conductas. Según investigaciones, la empatía no está ausente, sino que se expresa de forma diferente y, a veces, se interpreta de manera incorrecta.
TEA y empatía: conceptos clave para entender la realidad
El TEA abarca diferencias en la interacción social, la comunicación y comportamientos repetitivos o intereses restringidos. En 2016, se identificó que 1 de cada 54 niños de 8 años cumplía criterios de TEA. Los trastornos que antes se diagnosticaban por separado (autismo, PDD-NOS y síndrome de Asperger) se agrupan ahora bajo el TEA en el DSM-5, aunque algunas personas prefieren identificarse como autistas o como personas con Asperger.
Dificultades en la comunicación social y su relación con la empatía
Una de las señas distintivas del TEA son las diferencias en la comunicación social. Esto puede expresarse como retos para relacionarse, poco interés por los demás y dificultades en el lenguaje receptivo y expresivo. Estas diferencias a veces dificultan que otros interpreten cómo se siente la persona autista o por qué responde de cierto modo en una situación social.
Empatía: ¿mito o realidad?
Empatía cognitiva vs. empatía afectiva
Investigaciones de 2018 mostraron que las personas autistas pueden presentar dificultades con la empatía cognitiva (reconocer el estado emocional de otra persona) pero no necesariamente con la empatía afectiva (sentir la emoción de otro y querer responder a ella). Así, pueden notar que alguien tiene una dificultad y preguntar por qué, incluso si no interpretan de inmediato las señales emocionales subyacentes.
Leer entre líneas y la literalidad
La empatía también exige habilidades de comunicación social como “leer entre líneas” y anticipar cómo podría sentirse alguien en una situación. Para las personas autistas, estas habilidades pueden verse desafiadas por una tendencia a pensar de forma literal. Por ejemplo, si alguien pregunta “¿Te gusta mi nuevo corte de pelo?”, una respuesta negativa podría no reflejar la posible incomodidad ajena si la persona no capta ese efecto emocional.
La empatía en la práctica educativa
Según el educador Eric Mikoleit, director de una escuela en Wisconsin enfocada en estudiantes autistas, las barreras de comunicación social, intereses estrechos y atención al detalle pueden dificultar la expresión de la empatía. Sin embargo, sostiene que sí existe empatía y que los niveles pueden variar significativamente entre individuos. A menudo se requiere instrucción directa para identificar estados emocionales de los demás y para etiquetar las propias emociones. Estos recursos pueden potenciarse mediante modelado y planes curriculares específicos.
TEA y alexitimia: una pieza explicativa parcial
Según un meta-análisis, alrededor del 50% de las personas autistas presentan alexitimia, una dificultad para entender y articular las propias emociones, incluida la empatía. Esta comorbilidad puede explicar parte de la percepción de falta de empatía. Un informe de 2020 indica que es la alexitimia, y no el TEA en sí, lo que influye en los lazos afectivos con otras personas. Aunque la relación entre ansiedad, empatía y emociones es compleja, aún se investiga cuánto aporta la alexitimia a las diferencias de empatía en el TEA.
La empatía como calle de doble sentido
Otra explicación es la discordancia entre estilos comunicativos: cuando dos personas autistas interactúan, la sintonía social es similar a la de dos personas neurotípicas. Pero al interactuar una persona autista y otra neurotípica, pueden aparecer malentendidos. La capacidad para reconocer expresiones faciales puede variar, y si la persona autista no exhibe expresiones faciales de forma evidente, el interlocutor neurotípico puede interpretar erróneamente la empatía. Este fenómeno, conocido como el “problema de la doble empatía”, subraya la necesidad de comprender mejor las perspectivas de cada lado y favorece la aceptación y el entendimiento mutuo.
Pasos para avanzar: acercar la empatía a todos
Los niveles de empatía varían entre las personas, incluidas las del TEA. En quienes también presentan alexitimia, comprender la empatía puede requerir más apoyo. En general, la interacción entre diferencias de pensamiento, comunicación social y conductas asociadas al TEA puede explicar malentendidos sobre la empatía. Enfoques útiles incluyen la instrucción directa para reconocer emociones ajenas, el uso de modelos y la enseñanza de respuestas adecuadas ante esas emociones, y la promoción de una comprensión más amplia por parte de personas neurotípicas para cerrar la brecha comunicativa.
Recursos y apoyo
- Autism Society of America
- Autism Self Advocacy Network
- Autistic Women & Nonbinary Network
- Autism Research Institute
Vídeo sobre Autismo, síndrome de Asperger y empatía: conoce los hechos
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.