Consejos para hablar sobre temas difíciles
Puede resultarte complicado hablar de intimidad física con tu pareja o revelar tus metas profesionales a tus padres. También puede ser difícil confesar desilusiones a un amigo o expresar tus sentimientos y miedos más profundos a las personas más cercanas. Cualquier tema puede volverse complicado; la dificultad depende de la persona y de la relación, señala el psicoterapeuta Aaron Karmin. A continuación ofrece consejos prácticos y ejemplos.
Antes de la conversación
Antes de iniciar una conversación difícil, conviene entender mejor tus motivaciones personales. Karmin sugiere escribir un diario para ordenar tus pensamientos y emociones, lo que los hace tangibles y más fáciles de evaluar. Mientras escribes, hazte estas preguntas para hacer conscientes y concretos los sentimientos internalizados:
- ¿Qué es lo peor de esto?
- ¿Cómo me hace sentir esa parte peor?
- ¿En qué otras ocasiones me he sentido así?
- ¿Es mejor tener razón o simplemente tener paz?
- ¿Qué estoy tratando de lograr?
- ¿Qué me asusta de esto?
- ¿Cómo afectará esto a mi vida a largo plazo?
- ¿Qué sería un resultado ideal?
- ¿Qué consejo daría a alguien en esta situación?
Cómo plantear temas difíciles
Antes de empezar, programa la conversación para que funcione para ambas personas. Las invitaciones fomentan la cooperación y evitan presionar a la otra persona para hablar solo cuando te conviene, señala Karmin, quien también es autor de un conocido blog sobre gestión de la ira.
A continuación tienes varias opciones para fijar un momento para hablar (que funcione para ambos):
- ¿Es este un buen momento para hablar?
- Quisiera hablar; ¿podemos sentarnos mañana después de la cena?
- Necesito tu ayuda con lo que acaba de pasar. ¿Tienes unos minutos para hablar?
- Me gustaría hablar sobre __________. ¿Cuándo te viene bien?
Elimina distracciones. Apaga cualquier música, televisión, ordenador y teléfono. Es esencial remover distracciones para enfatizar que esta conversación es una prioridad.
Usa una declaración en primera persona. Ve directo al objetivo y usa una formulación en primera persona, por ejemplo:
- “Me sentí herido cuando…”
- “Estoy preocupado por…”
- “Estoy sintiéndome realmente… (triste, asustado, frustrado, abrumado, estresado), y necesito tu ayuda.”
Comunica lo que te gustaría que pasara. Sé específico, positivo y concreto. Por ejemplo:
- “Me gustaría que trajeras leche y una docena de huevos de camino a casa.”
La idea es indicar lo que quieres en lugar de señalar lo que la otra persona ya está haciendo mal. Decir “deja de hacer X” puede dejar a la otra persona sin saber qué hacer a continuación.
Qué no hacer
- No uses frases acusatorias o críticas. Evita encabezados como “Siempre…”, “Nunca…”, “Dijiste…”, “Deberías haber…”, o “¿Por qué no…?”. Estas expresiones suelen impedir la búsqueda de soluciones y encienden peleas.
- No uses “debería”. La palabra “debería” implica que ya sabes qué es lo correcto, y si no se cumple, la otra persona puede sentirse culpable o malinterpretada. En su lugar, utiliza expresiones como “prefiero”.
- No minimices el dolor. Evita frases como “Todos sufrimos” o “¿Por qué te puedes quejar tanto?”; cada dolor es único para la otra persona.
- No des consejos. Evita decir “Lo que deberías hacer es…”.
- No emites ultimátums. Esta es una forma de manipulación que puede activar miedos de rechazo o pérdida y dificulta un compromiso real.
- No esperes que los demás sean lectores de tu mente. Nadie puede saber exactamente qué piensas o necesitas sin que se lo digas.
Consejos generales de comunicación
- Identifica lo que está sintiendo la otra persona. A veces el sentimiento está implícito en el tono o en el lenguaje corporal. Comenta lo observable, por ejemplo: “Pareces preocupado/a”.
- Reconoce sus sentimientos. Puedes decir: “Te sientes muy preocupado/a” o “Puedo ver que te importa mucho esto”.
- Construye a partir de la conversación. Invita a más diálogo: “¿Podrías contarme más?” o “Quisiera entender mejor cómo te sientes”.
- Reconoce que el dolor es individual. El dolor de cada persona es único. Puedes expresar empatía: “Tu dolor debe ser muy intenso; me gustaría entender cuán triste o herido te sientes.”
- Usa la escucha activa. Asegúrate de comprender lo que dicen parafraseando y pidiendo aclaraciones: “Permíteme ver si entiendo: ¿sientes que…?”; “Parece que te sientes solo/a, ¿es así?”
En general, al comunicar temas difíciles —o cualquier tema— recuerda que no puedes cambiar a nadie más. Eres poderosamente responsable de ti mismo y de tus esfuerzos.
Vídeo sobre Consejos para hablar sobre temas difíciles
Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.