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¿Experimentas ataques de pánico frecuentes? Podrías estar viviendo con un trastorno de pánico.

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El trastorno de pánico se caracteriza por ataques de pánico recurrentes y un miedo intenso a que se repitan. Muchas personas experimentan ataques impredecibles y desarrollan preocupación constante por el próximo episodio, incluso volviéndose más evitativas en su vida diaria. Aunque puede resultar devastador, el trastorno de pánico es manejable con tratamiento y estrategias para reconocer señales y reducir la angustia.

Qué es el trastorno de pánico y qué no es

  • Qué es: una condición de ansiedad que implica ataques de pánico repetidos y un miedo persistente a tener más ataques.
  • Cuánto es común: es frecuente que aparezcan ataques de pánico a lo largo de la vida; hasta un 4,7% de las personas experimenta ataques recurrentes.
  • Con el tiempo: los ataques pueden volverse más frecuentes y la preocupación por el futuro puede aumentar el temor.

Cómo se reconocen los ataques de pánico

  • Signos típicos: miedo extremo sin una causa clara, dificultad para respirar o sensación de ahogo, mareos o desmayo, sudoración, escalofríos o sensación de calor, pulso acelerado, temblores, sensación de peligro inminente, entumecimiento u hormigueo, y una sensación de irrealidad o despersona­ción.

Desmontando mitos sobre el trastorno de pánico

  • Mito: Eres “loco”. Realidad: Puedes tener trastorno de pánico sin otros síntomas mentales; no implica locura.
  • Mito: Estás fingiendo. Realidad: El miedo puede no tener una causa reconocible, pero es muy real.
  • Mito: Un ataque de pánico fuerte puede matarte. Realidad: Las sensaciones son extremas, pero no representan una amenaza física inminente.
  • Mito: Si te calmas, se acabará. Realidad: El trastorno de pánico es una condición de salud mental; la calma momentánea no elimina el problema.

¿Cómo se siente el trastorno de pánico?

Piensas que vas a morir

Los ataques suelen incluir dolor en el pecho, sensación de ahogo y dificultad para respirar. Los pensamientos pueden acelerarse y la visión puede nublarse. A veces se siente como si las extremidades fueran pesadas o estuvieran inmóviles. Ante estas sensaciones, es común temer un ataque al corazón u otro incidente médico. También es frecuente experimentar un presentimiento de que algo terrible va a ocurrir o que estás a punto de morir.

Sientes que pierdes el control

Durante un ataque puedes sentirte desconectado de tu cuerpo o de la realidad, como si las cosas que suceden no fueran reales. El tiempo puede parecer que se ralentiza o acelera, y la sensación de impotencia frente a las propias reacciones puede aumentar el miedo a perder el control.

Temes tener un ataque en público

Es normal evitar situaciones sociales por miedo a no ser comprendidos o a mostrar vulnerabilidad. También se busca evitar el malestar físico y emocional ante otras personas, lo que puede limitar actividades diarias.

Otros signos comunes

Puede haber sensaciones de hormigueo, mareo, temblores, dolor torácico o sensación de atragantamiento. La experiencia de estas sensaciones puede variar entre personas y, a veces, ocurren sin desencadenantes claros.

Cómo puede afectar la vida diaria

  • La evitación se extiende a muchas áreas: dejo de conducir, evitar viajar, o dejar de trabajar para evitar ataques.
  • Las relaciones y la salud emocional pueden verse afectadas: aislamiento, tristeza, ansiedad y, en algunos casos, pensamientos de suicidio.
  • La agorafobia puede emerger cuando el miedo a salir de ciertos espacios se hace intenso.

¿Por qué la evitación no funciona?

Aunque parezca útil, evitar situaciones que podrían desencadenar ataques no reduce el miedo a largo plazo. Evitar la emoción de la ansiedad impide aprender a gestionarla y puede hacer que el malestar aumente. En cambio, trabajar habilidades de afrontamiento ayuda a enfrentar emociones difíciles y a disminuir el impacto de los ataques.

¿Qué ayuda con los ataques de pánico? Consejos para mantenerlos a raya

Apoyo profesional

  • Terapia cognitivo-conductual (TCC).
  • Reducción del estrés basada en mindfulness (MBSR).
  • Psicoterapia psicodinámica enfocada en el pánico.
  • Terapia de aceptación y compromiso (ACT).
  • Un médico o psiquiatra puede prescribir medicación para aliviar los síntomas.

La medicación puede ayudar a reducir la ansiedad ante futuros ataques y facilitar el mantenimiento de la rutina.

Técnicas de relajación

  • Respiración profunda: inspira lentamente por la boca, llenando los pulmones y expandiendo el abdomen; cuenta hasta 4 al inhalar, retén un momento y exhala contando hasta 4. Repite hasta que la respiración vuelva a un ritmo más regular.
  • Relajación muscular progresiva: tensa y luego relaja grupos musculares de forma gradual. Por ejemplo, aprieta y suelta los dedos de la mano izquierda, repite con el antebrazo, el hombro, etc., avanzando por el cuerpo.

Actividad física

El ejercicio regular puede ayudar a disminuir los síntomas de ansiedad asociados al pánico. Se recomienda practicar alrededor de 30 minutos de actividad aeróbica varias veces a la semana. Elige una actividad agradable para aumentar las posibilidades de mantenerla a largo plazo.

  • Opciones: senderismo, natación, patinaje, correr, bailar, ciclismo.

Cuidado personal

  • Alimentación equilibrada e hidratación adecuada.
  • Dedicar tiempo diario para descansar y relajarse (incluso 15 minutos pueden marcar la diferencia).
  • Dormir aproximadamente 7 horas o más cada noche y estirar o mover el cuerpo con regularidad.

Desarrollar la atención plena

La atención plena implica permanecer presente en el momento. En un ataque, enfocar la atención en las sensaciones corporales puede anclarte y ayudarte a sentirte más conectado y seguro. Una opción útil es repetir una frase para mantener la concentración durante el ataque, por ejemplo: “Estoy a salvo” o “Este miedo pasará”.

Próximos pasos

El trastorno de pánico puede dejarte exhausto y aislado, pero no estás solo. Con tratamiento y apoyo, puedes aprender a manejar y, a veces, a reducir estos ataques. Evitar el pánico no siempre ayuda; en cambio, es útil afrontar la experiencia y recordar que has superado episodios en el pasado.

Para encontrar un grupo de apoyo para el trastorno de pánico, consulta la ADAA (Asociación de Ansiedad y Depresión de Estados Unidos). Para encontrar un terapeuta, consulta la American Psychological Association (APA). Para encontrar un psiquiatra, consulta la American Psychiatric Association (APA).

Vídeo sobre ¿Experimentas ataques de pánico frecuentes? Podrías estar viviendo con un trastorno de pánico.

Bibliografía

Autor

Autor Isaac Andrade Isaac Andrade Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar. Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.