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Guía para fármacos ansiolíticos.

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Los medicamentos pueden ser una vía eficaz para manejar la ansiedad, y existen varias opciones disponibles. Si padeces ansiedad, es natural preguntarse si la medicación puede ayudarte a controlar los síntomas. En líneas generales, la medicación suele combinarse con terapia para mejorar resultados. A continuación se explican los principales tipos, cómo funcionan y qué consideraciones aporta su uso.

Qué tipos de medicamentos antiansiedad existen

Las opciones se agrupan en distintas clases que buscan reducir la tensión, los temblores y otros síntomas. La elección depende de la naturaleza de la ansiedad y de la respuesta individual, y a menudo se combina con la psicoterapia para optimizar los resultados.

Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS)

  • Funcionamiento: aumentan y regulan los niveles de serotonina en el cerebro.
  • Qué esperar: suelen tardar varias semanas en producir un efecto notable.
  • Efectos secundarios comunes: somnolencia o sueño excesivo, sequedad bucal, náuseas, mareos, menor deseo sexual, disfunción sexual y posible aumento de peso.
  • Ejemplos habituales: fluoxetina, sertralina, paroxetina, escitalopram.

Inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina (IRSN)

  • Funcionamiento: aumentan tanto la serotonina como la norepinefrina en el cerebro.
  • Uso: se prescriben con frecuencia para distintos tipos de ansiedad.
  • Efectos secundarios: muy similares a los ISRS (pacientes pueden experimentar somnolencia, boca seca, náuseas, mareos, etc.).
  • Ejemplos: duloxetina, venlafaxina, desvenlafaxina.

Antidepresivos tricíclicos (TCAs)

  • Notas generales: son una generación más antigua de antidepresivos y, debido a efectos secundarios, se usan menos que otros fármacos modernos.
  • Efectos secundarios: sequedad bucal, visión borrosa, problemas para orinar, estreñimiento, aumento de peso y caída de la presión arterial al ponerse de pie.
  • Ejemplos: amitriptilina, nortriptilina, imipramina, clomipramina.

Benzodiacepinas

  • Notas clave: pueden ser muy efectivas y de acción rápida, pero se recomiendan principalmente para uso a corto plazo junto a un tratamiento de mantenimiento.
  • Funcionamiento: actúan sobre el neurotransmisor GABA para disminuir la actividad nerviosa.
  • Riesgos: alto potencial de dependencia y de retirada; incluso uso breve puede acarrear síntomas intensos al dejarse.
  • Efectos secundarios: somnolencia, confusión, inestabilidad, sedación, dolor de cabeza y depresión.
  • Ejemplos: diazepam, alprazolam, clonazepam, lorazepam.

Buspirona

  • Uso: puede ser útil a corto y largo plazo, especialmente para la ansiedad generalizada.
  • Mecanismo: aumenta la serotonina para reducir la ansiedad, pero puede tardar en hacerse notar.
  • Efectos secundarios: mareos, náuseas, sueños extraños y dolor de cabeza.

Betabloqueantes

  • Uso: se emplean fuera de etiqueta para la ansiedad, especialmente para reducir síntomas físicos como el pulso acelerado, por ejemplo en ansiedad social.
  • Ejemplo común: propranolol.
  • Efectos: cambios leves como somnolencia, mareos, fatiga y sequedad bucal.

Inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO)

  • Notas generales: menos usados hoy en día; pueden interactuar con ciertos alimentos y aumentar riesgos.
  • Uso: pueden ayudar en varios trastornos de ansiedad, y pueden resultar especialmente útiles para ataques de pánico o ansiedad social en algunas personas.
  • Efectos secundarios: sequedad bucal, mareos, diarrea, problemas para orinar, aumento de peso, disminución de deseo e insomnio, fatiga.
  • Ejemplos: isocarboxazid, fenelzina, tranilciclina (parnante), selegilina.

Cómo obtener una prescripción para medicamentos antiansiedad

Si buscas una receta, lo habitual es consultar a un profesional de la salud. Quien puede pautar medicación suele ser un médico, psiquiatra, enfermero/a o asistente médico. Es común que se realice un examen físico para descartar otras causas y revisar la salud general. También pueden hacerse preguntas como:

  • ¿Cuándo comenzaron tus síntomas de ansiedad?
  • ¿Qué signos experimentas y con qué frecuencia?
  • ¿Existe algún otro trastorno de salud mental?
  • ¿Qué tratamientos has probado previamente?

Qué saber antes de empezar o dejar la medicación antiansiedad

Cuando se toman según indicaciones, la mayoría de estos fármacos son seguros. Si planteas dejar la medicación, es importante hacerlo bajo supervisión médica, ya que muchos requieren disminuir la dosis de forma gradual para evitar symptoms de retirada.

  • Las respuestas a la retirada pueden variar; pueden incluir problemas digestivos, insomnio o cambios de ánimo, pero suelen ser temporales.
  • Algunas medicaciones —especialmente benzodiacepinas— pueden producir dependencia; detenerlas sin tapering puede provocar retirada y otros síntomas.
  • Interrumpir de golpe un ISRS puede provocar un síndrome de discontinuación que afecta a un porcentaje de personas.
  • Al iniciar ciertos fármacos, pueden aparecer efectos adversos serios, como pensamientos suicidas; es crucial informar a tu médico de inmediato si ocurren.

Aspectos clave sobre la medicación antiansiedad

Las medicaciones antiansiedad pueden ser eficaces, pero requieren supervisión médica, ajuste de dosis y vigilancia de efectos secundarios. Encontrar la combinación adecuada puede implicar ensayo y error, y la psicoterapia suele potenciar los resultados. Mantener la comunicación con el profesional de salud ayuda a adaptar el tratamiento a cada caso.

Vídeo sobre Guía para fármacos ansiolíticos.

Bibliografía

Autor

Autor Isaac Andrade Isaac Andrade Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar. Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.