¡No soy un «afroamericano»! Deja de llamarme así.
En respuesta a un debate público reciente, la autora denuncia que el término “afroamericano” sea equívoco para describir a los negros nacidos en Estados Unidos y pide a los medios y a la comunidad de origen afroamericano abandonar esa etiqueta. Defiende la identidad de los negros nacidos aquí, recuerda su historia y derechos, y propone un lenguaje que refleje pertenencia y realidad estadounidense.
Identidad, ciudadanía y terminología
La autora sostiene que el término afroamericano es un desajuste para describir a los negros nacidos en Estados Unidos y propone como etiqueta preferente la de negro estadounidense para reflejar su pertenencia y su historia en este país. Afirma que su ciudadanía no debe dividirse; nació en Nueva York y no en Nairobi ni Namibia. Aunque su ADN muestre orígenes en Camerún, Reino Unido, Irlanda, Escocia y España, todos sus antepasados nacieron en suelo estadounidense hace más de 350 años.
Sus antepasados trabajaron esta gran tierra; su sangre, sudor y lágrimas regaron el suelo. Muchos construyeron edificios y, probablemente, resistieron la violencia histórica de la tierra en la que nací. En 2003, Smokey Robinson recitó su poema sobre ser negro y rechazar otros nombres. En 2009, Barna Research mostró que el 78% de los negros encuestados preferían ser llamados “negro” en lugar de “afroamericano”. Yo comparto esa visión; millones de personas la respaldan.
- «No uso el término “afroamericano”; literalmente me produce escalofríos cuando se usa para referirse a la población general de negros nacidos en EE. UU.»
- «Si naciste en Nueva York, eso es América; no en Nigeria ni Nairobi.»
- «Barack Obama, el primer presidente negro de Estados Unidos, es, de hecho, un afroamericano, porque desciende de un padre africano y una madre estadounidense.»
Historia, derechos y afirmación de identidad
Antropológicamente, toda la humanidad se originó en África, cuna de la humanidad. Aunque mis antepasados llegaron a esta tierra por la fuerza hace más de 350 años, desde entonces todos mis antepasados nacieron en suelo estadounidense y trabajaron esta tierra. No sólo eso: sus antepasados han contribuido a edificar este país y han luchado por derechos que hoy me pertenecen. Tengo derechos naturales y plenos a todo lo que este país ofrece, y me enorgullece ejercerlos.
¿Han tenido los negros que luchar para obtener esos derechos? Sin duda. Nuestros antepasados lucharon, sangraron y murieron para conseguirlos, y nosotros seguimos peleando con dignidad. No me identifico con la etiqueta afroamericana; me identifico como estadounidense negra y reclamo la memoria y el legado de los que vinieron antes. Honro a mis antepasados luchadores por los derechos civiles con mis acciones, mi decoro y mi conducta.
Un lenguaje que une, no divide
Vivimos en el siglo XXI, un momento en el que cualquiera puede lograr lo que se proponga. Personas de África, México y otros lugares llegan a Estados Unidos y, con educación, decoro, esfuerzo y una actitud responsable, pueden avanzar. Reconocemos la bondad y la grandeza de esta nación y trabajamos para que quienes llegan prosperen. Aunque atravesemos tiempos difíciles, no sirve culpar al pasado ni aferrarse a excusas; conviene mirar hacia adelante y convertirse en ganadores, no en víctimas.
Llamado a la acción cívica y a la unidad
Medios y ciudadanos, por favor dejen de usar el término afroamericano. Es una designación divisiva. Yo, y millones de negros como yo, nacimos en América, en suelo estadounidense. Soy una ciudadana de este país. No dividan mi ciudadanía a la mitad. ¿Es también este vuestro país? Entonces dejemos de ser separatistas y trabajemos juntos para mejorar la educación, los valores, la propiedad, el emprendimiento, la estructura familiar y los principios cívicos. En lugar de arrodillarse, debemos ponernos firmes… para defender la educación, el derecho al voto y una determinación respetuosa.
Yo respaldo el himno nacional y saludo nuestra bandera. Honro a los luchadores de los derechos civiles que marcharon, sangraron, murieron y trabajaron para asegurar esos derechos para las personas de color. Los honro con mis obras, mi decoro y mi conducta.
Una visión para el siglo XXI
Este es el siglo XXI; cualquier persona puede ser lo que desee, hacer lo que se proponga y lograr sus metas. Personas de África, México y otros orígenes llegan a Estados Unidos y, con esfuerzo, educación y ética, logran avanzar y desarrollarse. Reconocemos la bondad y la grandeza de esta tierra y trabajamos para que todos los que llegan tengan oportunidades. Aunque existan tiempos difíciles, la posibilidad de construir un futuro compartido depende de nuestra acción colectiva.
Notas finales y derechos de autor
Derechos de autor 2020 Dra. Melody T. McCloud. Todos los derechos reservados. Por favor, comparte este artículo en tus redes citando al autor. Este texto no constituye asesoramiento profesional y se ofrece con fines informativos y divulgativos.
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Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.