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¿Puede la ansiedad estar vinculada a un cociente intelectual más alto? La investigación dice que sí.

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¿Experimentas con frecuencia episodios de ansiedad? La investigación sugiere que podría estar vinculado a un cociente intelectual más alto. La ansiedad ante situaciones nuevas o desafiantes es natural, pero estudios recientes señalan que el IQ puede influir en cómo y cuánto cambias de ánimo. En este artículo exploramos la relación entre ansiedad e inteligencia, evidencias clave y posibles explicaciones.

La conexión entre ansiedad e inteligencia

Varios estudios en los últimos años han explorado la relación entre ansiedad e inteligencia. En un estudio de 2018, investigadores descubrieron que las personas con un cociente intelectual más alto tenían mayor probabilidad de ser diagnosticadas con trastornos psicológicos como trastornos del estado de ánimo, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y trastorno del espectro autista. En esa muestra, más de 3.000 miembros de Mensa fueron consultados; el 20% reportó un diagnóstico de ansiedad y otro 26% indicó haber recibido diagnóstico de otros trastornos del estado de ánimo. Estos resultados sustentan, además, la teoría del “cerebro hiperactivo-cuerpo hiperactivo” que relaciona la intensidad de las reacciones mentales con las respuestas físicas al estrés.

Un estudio de 2011 halló que las personas con trastorno de ansiedad generalizada (GAD) eran más propensas a preocuparse y a presentar un coeficiente intelectual mayor. Se evaluaron 44 participantes mediante cuestionarios e imágenes; 26 tenían GAD y 18 no. Quienes padecían GAD presentaron puntuaciones más altas tanto en preocupación como en IQ, mientras que los sin trastorno puntuaron más bajo. Estos hallazgos apoyan la posibilidad de una relación directa entre inteligencia y ansiedad.

La inteligencia emocional también podría influir en la ansiedad y en otros trastornos del estado de ánimo. Un estudio de 2021 sugiere que diferentes niveles de inteligencia emocional pueden relacionarse con malestar emocional, incluyendo síntomas de ansiedad, depresión y preocupación.

La ansiedad y la inteligencia verbal

La inteligencia verbal, en particular, podría estar ligada a sentimientos de preocupación, miedo o nerviosismo. Este tipo de inteligencia se asocia con la capacidad de razonamiento basado en el lenguaje, como hablar, leer o escribir, al considerar información o resolver problemas. Un estudio de 2015 halló una relación directa entre la ansiedad y el rendimiento académico: de 126 estudiantes universitarios, los que reportaron mayores niveles de ansiedad también obtuvieron puntuaciones más altas en las pruebas. Debido a que la evidencia se basó en autoinformes, se requieren más investigaciones para comprender mejor por qué la inteligencia verbal podría estar vinculada al estrés y la ansiedad.

Razones por las que la alta inteligencia podría estar ligada a la ansiedad

  • Mayor autoconciencia: puede hacer que se exija más a sí mismo y aumente la presión por rendir.
  • Mayor capacidad de observación: puede intensificar la toma de conciencia de amenazas reales o percibidas.
  • Alta empatía: puede hacer que se sientan las emociones de los demás, incluida la ansiedad de otros.
  • Mente hiperactiva o tendente al overthinking: pensamientos que no se apagan pueden alimentar la preocupación.
  • Miedo a no ser percibidos como inteligentes: puede impulsar un esfuerzo extra para ser vistos como inteligentes.

Qué hacer si la inteligencia está generando ansiedad

Existen numerosas estrategias para calmar el estrés o superar la ansiedad. Algunas de ellas incluyen:

  • Canalizar los pensamientos en acción: cuando la ansiedad nos mantiene en la cabeza, adoptar medidas para resolver el malestar puede convertir pensamientos negativos en soluciones proactivas.
  • Vivir el presente: las mentes inteligentes a veces planean diez pasos adelante; reducir la velocidad y permanecer en el momento actual puede ayudar a calmar la ansiedad. La práctica de la meditación o el mindfulness facilita esta presencia.
  • Conectar con el cuerpo: la ansiedad también se manifiesta en el cuerpo; realizar actividades físicas, yoga, ejercicios de respiración profunda u otras técnicas puede disminuir los síntomas.
  • Afirmaciones positivas: repetir afirmaciones o mantras puede ayudar a replantear la visión ante el estrés, el miedo, la preocupación o la ansiedad.
  • Apoyarse en otros: acudir a personas cercanas de confianza puede ayudar a reducir la incertidumbre y el miedo.
  • Buscar apoyo profesional: en algunas ocasiones es útil recibir orientación externa. Un profesional de la salud mental puede proporcionar herramientas para gestionar la ansiedad y, si corresponde, diseñar un plan de tratamiento.

Síntesis de hallazgos y perspectivas

La investigación reciente sugiere que las personas con mayor inteligencia podrían presentar una mayor probabilidad de experimentar preocupación, ansiedad y otros trastornos del estado de ánimo. Varias explicaciones han sido propuestas: mayor autoconciencia, empatía intensa o miedo al fracaso. No obstante, la ansiedad no es necesariamente un obstáculo; una mayor conciencia puede ayudar a prevenir situaciones peligrosas, la empatía puede enriquecer las relaciones y ese miedo al fracaso puede motivar el logro. Si la ansiedad interfiere en la vida diaria, existen recursos y apoyos disponibles: conectar con seres queridos, practicar meditaciones o buscar apoyo de un profesional de la salud mental.

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Bibliografía

Autor

Autor Isaac Andrade Isaac Andrade Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar. Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.