10 consejos para ayudar al terapeuta a ayudarte
Dar el paso de iniciar la terapia ya es un acto valiente. Sin embargo, para que el proceso sea verdaderamente transformador, es necesario trabajar de forma activa y continua. En este artículo encontrarás pautas prácticas para sacar el máximo provecho a la psicoterapia: elegir profesional adecuado, gestionar la parte administrativa, colaborar con el terapeuta y hacer cambios fuera de las sesiones.
1. Elige con cuidado al terapeuta
Pedir ayuda es encomiable. No te quedes con el primer profesional que encuentres por simple conveniencia. Para aumentar las probabilidades de éxito, busca un profesional adecuado a tus inquietudes. Considera lo siguiente:
- Especialización: algunos terapeutas cuentan con certificaciones específicas para determinados grupos o situaciones vitales. Certificaciones útiles para empezar a buscar: terapeutas de pareja, terapeutas de duelo, terapeutas de trauma, consejeros de adicciones, consejeros de divorcio.
- Enfoque: existen varias aproximaciones, como terapia cognitivo-conductual (TCC), terapia humanista, terapia integrativa u holística.
- Una vez tengas una lista de candidatos, programa una llamada. Antes de compartir muchos detalles, puedes entrevistar a tu posible terapeuta. La primera impresión puede ayudarte a decidir.
- Si no detectas señales de alerta en la primera reunión, dale al menos tres sesiones antes de decidir si funciona o no.
- Si no funciona, toma nota de qué cualidades te funcionaron y cuáles no para aplicar en la siguiente búsqueda.
2. Aborda primero lo administrativo
Cuando estés frente a tu terapeuta, no permitas que temas logísticos—como validar parking o el costo de la sesión—te distraigan de lo importante. Antes de la primera cita, asegúrate de aclarar cómo y durante cuánto tiempo pagarás la terapia, ya sea por tu cuenta o a través de tu seguro. Enfócate en la ayuda que necesitas durante la sesión.
3. Ver la terapia como una colaboración
La terapia no es un espectáculo. En una sesión, el camino hacia el bienestar es un esfuerzo en equipo. Tu terapeuta puede actuar como guía, pero tú tienes la responsabilidad de abrirte y afrontar los aspectos difíciles de tu vida. La mejor terapia equilibra la dirección del terapeuta con que el cliente encuentre sus propias respuestas.
4. Programa las sesiones en un momento adecuado
La vulnerabilidad es agotadora. Si realmente quieres avanzar, necesitarás espacio mental para estar presente. Elige un momento en el que puedas estar disponible y no al final de un día de trabajo agotador.
5. Di todo en la terapia
Puedes decir cosas difíciles. Si te cuesta abrirte sobre traumas, emociones negativas y hábitos que te avergüenzan, no estás solo. Expresar tus luchas es clave para obtener beneficio terapéutico. No hay nada demasiado vergonzoso, embarazoso o tabú para tratar en terapia.
6. Habla de la terapia en la terapia
Cuando expones tus sentimientos más íntimos, es normal sentir miedo y estrés intensos y cuestionarte si estás invirtiendo bien. También puedes usar la terapia para hablar de esas sensaciones. En lugar de evitarlas, abórdalas con tu terapeuta para reflexionar. También conviene evaluar la relación con tu terapeuta y hacer preguntas sobre cómo trabajamos juntos, la estrategia de las sesiones y la relación terapéutica.
7. Fija hitos de cambio
La psicoterapia no es una solución lineal. Es un proceso que genera hábitos y patrones de pensamiento más constructivos. Si vuelves a caer en viejos patrones, no te castigues. Los hitos acordados con tu terapeuta te permiten ser imperfecto sin tener que empezar de cero tras cada tropiezo. Puedes avanzar de forma imperfecta.
8. Haz el trabajo fuera de las sesiones
La sesión no debe quedar aislada. Implementar las herramientas aprendidas en la vida diaria es la mejor forma de ver tu crecimiento. Si te preguntas qué hacer entre sesiones, pregunta a tu terapeuta por acciones concretas para realizar fuera de la consulta de 50 minutos. Llevar notas durante la semana y plantear temas para la sesión ayuda a aprovechar el tiempo.
9. Establece límites alrededor de la terapia
La terapia es tu espacio seguro. A veces necesitarás proteger ese espacio de otros. Amigos y familiares pueden preguntar qué temas se tratan. No te sientas obligado a revelar lo que ocurre en tus sesiones. Compartir esa información confidencial con otras personas fuera del consultorio puede exponerte a críticas no útiles para tu proceso de sanación.
10. Saborea el proceso
La terapia puede ser dolorosa, reveladora y transformadora. Recuerda darte un respiro. Entender que el proceso terapéutico no es inmediato, aunque esperes que sí lo sea, y que implica aprender, crecer y hacer pequeños cambios duraderos. El caos es parte de la vida. Las interrupciones pueden afectar tus relaciones, tus estudios o tu trabajo. Encontrar un terapeuta que encaje contigo y abrazar el proceso puede ayudarte a recuperar el flujo y el equilibrio. Ya no tienes excusas: puedes encontrar un terapeuta adecuado para tu situación y empezar a recibir ayuda ahora.
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Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.