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10 cosas que debes saber sobre la codependencia

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La codependencia suele malinterpretarse: no es solo una etiqueta para la pareja de alguien con adicción. Es un conjunto complejo de conductas y patrones de pensamiento que pueden generar malestar en distintos grados. Este artículo busca aclarar conceptos erróneos, explicar sus orígenes en el trauma, cómo se manifiesta en la vida diaria y qué posibilidades existen para comprenderla y acompañarse hacia el cambio.

Qué es la codependencia

La codependencia es una respuesta al trauma. Probablemente desarrollaste rasgos codependientes desde la infancia como una forma de lidiar con una familia abusiva, caótica o disfuncional. En una situación abrumadora, aprendiste que mantener la paz, cuidar de los demás, negar tus emociones y tratar de controlar las circunstancias eran formas de sobrevivir y hacer frente a una vida familiar fuera de control. En algunos casos, el trauma fue sutil, casi imperceptible; incluso si tu infancia fue relativamente normal, podría haber trauma generacional, cuando tus padres o familiares cercanos transmiten respuestas traumáticas.

La vergüenza y la autopercepción

La vergüenza describe la sensación dolorosa de creer que somos defectuosos y, por tanto, indignos de amor y pertenencia. La investigadora Brené Brown define la vergüenza como ese sentimiento intenso de que hay algo fundamentalmente mal en uno mismo. Los niños que crecen en familias disfuncionales aprenden temprano que hay algo malo en ellos. Este mensaje puede expresarse con palabras directas —«eres estúpido» o «no vales»— o aparecer cuando los padres culpan a la persona por sus problemas. La vergüenza crece cuando no podemos hablar de nuestros problemas; nos sentimos solos e insuficientes y pensamos que estas luchas son culpa de nuestros fallos. Esa creencia se refuerza cuando otros nos maltratan, nos rechazan o nos abandonan.

Patrones y conductas comunes

Enfoque en los demás

Concentrarte de forma desproporcionada en los problemas, sentimientos y necesidades de los demás para sentirte necesario y evitar tu propio dolor. Este enfoque puede hacer que te olvides de tus propias necesidades y pierdas tu identidad en la relación.

Identidad y autoestima dependientes

La autoestima y el sentido de identidad a menudo giran en torno a la relación. Puedes preguntarte: «¿Quién soy sin mi pareja (o hijo o padre)?» Esta relación te da un sentido de propósito y, si desaparece, no estás seguro de quién eres.

Sensibilidad a la crítica

Nuestra sensibilidad a la crítica es alta; las emociones pueden herirse con facilidad. Hemos lidiado con dolor, culpa y críticas a lo largo de la vida y tendemos a evitar desagradar a otros, incluso a costa de nuestros propios deseos.

Alta responsabilidad y “pegamento” familiar

A menudo somos el pegamento que mantiene la familia unida: nos aseguramos de que se pague la renta, que los niños lleguen a las prácticas y que las ventanas estén cerradas para que los vecinos no oigan los gritos. Muchos fuimos niños responsables que, por necesidad, asumimos responsabilidades de nuestros padres, hermanos, tareas del hogar y el estudio sin ayuda. Es más fácil cuidar de otros que de uno mismo y obtenemos autoestima al ser responsables, fiables y trabajadores. Pero pagamos un precio cuando nos excedemos o cuando sentimos resentimiento por hacer más de lo debido.

Aislamiento emocional

Evitar las emociones dolorosas es una estrategia habitual, pero no podemos aislar solo las emociones dolorosas: acabamos desconectándonos de todas las emociones, dificultando disfrutar de la vida y reconectar con lo que necesitamos. Por ejemplo, si un compañero se atribuye el crédito por tu trabajo en una reunión importante, es natural sentirse herido, decepcionado o enojado. Estas emociones indican que te han tratado mal; no está bien, y puedes decidir cómo afrontarlo. Fingir que no te duele o convencerte de que no estás herido solo perpetúa situaciones similares en el futuro.

No pedir lo que necesitas

Al suprimir nuestras emociones, a menudo no sabemos qué necesitamos. Es imposible satisfacer tus propias necesidades o pedir a otros que las cubran si no sabes cuáles son. Con baja autoestima, puede parecer que no mereces pedirlas a tu pareja, amigos o empleador. Todas las personas tienen necesidades y el derecho a pedir que se satisfagan. Pedir no garantiza que se satisfagan, pero aumenta las probabilidades cuando se hace de forma asertiva en lugar de quedarse pasivo o esperar a explotar en rabia.

Dar incluso cuando duele

El cuidado constante y permitir que otros se aprovechen son rasgos de la codependencia. Dar nuestro tiempo, energía y dinero para ayudar o hacer cosas por los demás, incluso cuando ello nos genera malestar o dificultades. Este carácter cuidador facilita que seamos maltratados o aprovechados. Luchamos por poner límites y necesitamos buscar un equilibrio entre ayudar a otros y cuidarnos a nosotros mismos.

No es un trastorno mental

Aunque muchas personas codependientes presentan niveles clínicos de ansiedad, depresión y TEPT debido al trauma y la genética, la codependencia en sí no es un trastorno mental. Acudir a terapia no significa que haya algo malo en ti; puedes sentirte vacío y defectuoso, pero eso no quiere decir que lo estés. Puedes cambiar tus patrones codependientes. La recuperación es posible, y aunque no siempre es fácil, requiere tiempo y práctica, y puede acompañarse de terapia profesional y recursos de autoayuda como libros o programas de 12 pasos (Al‑Anon, Adult Children of Alcoholics y Codependents Anonymous son opciones populares).

Recuperación y cambios posibles

La recuperación de la codependencia es posible y suele requerir tiempo, práctica y apertura a probar cosas nuevas, incluso si resulta incómodo. La terapia profesional puede ser muy útil, junto con recursos de autoayuda como libros o programas de 12 pasos (Al‑Anon, Adult Children of Alcoholics y Codependents Anonymous).

Qué hacer para avanzar

La codependencia no es tu culpa, pero solo tú puedes cambiarla. El progreso suele ser gradual y requiere práctica, apoyo y voluntad de intentar cosas nuevas, incluso si hay incomodidad. La ayuda profesional puede ser muy útil, junto con recursos de autoayuda como libros o programas de 12 pasos (Al‑Anon, Adult Children of Alcoholics y Codependents Anonymous) que pueden acompañarte en el camino. Si tienes preguntas, puedes dejarlas en los comentarios.

Vídeo sobre 10 cosas que debes saber sobre la codependencia

Bibliografía

Autor

Autor Isaac Andrade Isaac Andrade Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar. Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.