16 experiencias comunes de adultos sobrevivientes del abuso de chivo expiatorio en la familia.
Muchas personas preguntan cómo saber si son el chivo expiatorio de su familia. A continuación se presentan dieciséis experiencias habituales en niños y adultos para ayudar a identificar ese rol. Si te reconoces en varias de estas situaciones, podrías estar atravesando un malestar psicoemocional profundo que afecta tu confianza, tus relaciones y la forma de verte a ti mismo. Leerlo con calma y conversar con un profesional puede ayudar.
Señales y experiencias comunes en el rol del chivo expiatorio familiar
- Podrías identificarte como codependiente o altamente sensible y empático.
- Podrías complacer a los demás para evitar conflictos.
- O, por el contrario, podrías no tener problema para establecer límites y defenderte si sientes que se te está faltando al respeto o te vulneran de alguna manera.
- Podrías tener dificultad para expresar tus sentimientos porque a muy temprana edad aprendiste a ser cauteloso para no exponer demasiado de ti.
- Es posible que te hayan dicho que eres frío, insensible, demasiado sensible, sin corazón, egoísta o dramático por un progenitor que te culpaba cuando intentabas expresar tus emociones.
- Como resultado de reprimir tus emociones, podrías experimentar dolores físicos, y presentar conductas como adicción, codependencia, ansiedad, depresión o conductas obsesivo‑compulsivas.
- Te hacen sentir responsable de la calidad de tu relación con un padre, cuidador principal, hermano dominante u otros; si hay problemas, se te culpa.
- Has sido etiquetado como mentiroso, loco o mentalmente/emocionalmente enfermo por uno o más miembros de la familia.
- Puede que te hayas distanciado de parientes debido a la difamación para protegerte.
- Si intentas informar a otros dentro o fuera de la familia sobre el abuso que experimentas, no te creen y el abusor lo niega (a veces mediante una campaña de difamación).
- Tus padres te han objetivado y deshumanizado de diversas maneras, por ejemplo diciéndote que eres difícil, demasiado sensible, dramático, un mentiroso, e incluso describiéndolo frente a otros.
- Es posible que te hayan acusado de fingir una enfermedad genuina.
- Te culpas por dificultades en las relaciones y temes que hay algo intrínsecamente malo contigo.
- Te sientes incómodo alrededor de tu familia de origen; te sientes atrapado en un rol, con la sensación de caminar sobre cáscaras de huevo, y no puedes ser tú mismo cerca de ellos.
- Te preguntas quién es tu verdadero yo.
- Estas dinámicas pueden trasladarse a otras áreas de tu vida, haciendo que te sientas como un extraño y posiblemente aislado por no confiar en otros o por evitar riesgos interpersonales.
- Podrías tener dificultad para formar apegos saludables y para confiar, amar a otros.
- Podrías sentirte atraído por personas con adicciones, narcisistas o abusivas, sabiendo que es poco saludable, y aun así seguir repitiendo elecciones perjudiciales.
- Has lidiado con ansiedad, depresión o síndrome del impostor, y puede que hayas recibido un diagnóstico de trastorno de trauma.
- Eres el tipo de persona que a veces siente que no logra ser ayudada, a pesar de haber consultado a varios profesionales, sin que nadie llegue a la raíz del problema.
- La terapia, prácticas de atención plena o medicación pueden ayudar poco si el profesional no reconoce que eres un adulto superviviente de abuso infantil.
- Tu familia minimiza o ignora tus logros personales o profesionales.
- No importa cuán bien te vaya fuera de la familia; para ellos eres, a ojos de la familia, un falso que ha engañado a todos, lo que alimenta el síndrome del impostor.
- Puede que hayas reducido o limitado el contacto con uno o más familiares para proteger tu salud mental.
- Los miembros de la familia pueden declarar abiertamente que mereces ser marginado y no asumen responsabilidad por su parte en las interacciones disfuncionales, especialmente si sus acciones han sido abiertas u ocultas.
Qué hacer si te identificas con estas experiencias
Si te identificas con varias de estas señales y el maltrato hacia ti ha sido crónico, podrías estar en el rol de chivo expiatorio familiar. Este reconocimiento puede generar dolor y desconfianza, pero también es el primer paso para entender tu historia. Considera trabajar con un profesional de salud mental, practicar la autoobservación y la escritura reflexiva, y rodearte de personas en las que puedas confiar de forma segura. Recuerda que pedir ayuda es un paso válido y importante para tu bienestar.
Vídeo sobre 16 experiencias comunes de adultos sobrevivientes del abuso de chivo expiatorio en la familia.
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.