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Cómo ayudar a tu hijo a entender y expresar sus emociones

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Experimentar ciertas emociones por primera vez puede resultar abrumador para los niños. Comprender esto ayuda a apoyar mejor sus respuestas ante los grandes sentimientos. Expresar y regular las emociones es como aprender a montar en bicicleta: se mejora con la práctica, aunque la primera vez pueda dar miedo. Este artículo explora cómo identificar, nombrar y acompañar estas experiencias emocionales en niños y adolescentes.

Entender las emociones de tu hijo

Las emociones de tu hijo no son fundamentalmente distintas de las tuyas. La diferencia es que para ellos son nuevas.

“Los adultos pueden usar su conocimiento conceptual y toda la información que han ido acumulando a lo largo de los años, viviendo en una cultura concreta, para dar sentido a sus estados internos en un contexto determinado”, explica Kristen Lindquist, profesora asociada de psicología y neurociencia en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill. “Pero los niños no cuentan necesariamente con el mismo repertorio conceptual para interpretar sus sensaciones”.

Por ejemplo, un adulto que se prepara para comer y se enfada en una reunión que continúa puede saber que no está realmente enfadado con su compañero, sino que está “hambriento” porque necesita comer. Los niños pequeños no suelen hacer esa conexión; esa capacidad llega con la edad y la experiencia.

“Aquellos de nosotros que somos padres hemos visto a un niño totalmente desregulado porque está agotado y llega la hora de la siesta”, añade. “Y para el niño, lo que vive es ‘todo en el mundo es terrible’.”

“En realidad lo que está pasando es que su cuerpo está diciendo: ‘es hora de la siesta’.”

Por qué es importante que los niños aprendan sobre sus emociones

La evidencia sugiere que los niños que pueden reconocer y expresar bien sus emociones tienen mejor atención, relaciones sociales más sólidas y mayor empatía. La inteligencia emocional también se asocia con un mejor rendimiento académico. Una criatura empática tiende a construir relaciones más fácilmente. En cambio, si se les hace sentir culpables o avergonzados por sus emociones o reacciones emocionales, puede perjudicar su capacidad de conectar con otros y hacer amigos.

Qué puedes hacer para ayudar a tu hijo a entender y expresar sus emociones

La investigación sugiere que, para niños muy pequeños, puede ayudar poner un nombre a sus emociones. Por ejemplo, si tu hijo tiene una rabieta cuando es hora de irse del parque, reconócelo: está enfadado por irse. Le ayuda a conectar una palabra con la emoción.

“En lugar de decir simplemente, ‘Vaya, parece que te sientes mal’, di, ‘Vaya, parece que te sientes triste o enfadado o disgustado o asustado, o lo que sea’”, afirma Lindquist.

También puede ser beneficioso hablar de las emociones de los personajes en las historias con tus hijos pequeños. “Existe investigación que demuestra que la ficción amplía la comprensión de las emociones de otras personas”, explica Lindquist. Lee con tu hijo con regularidad y señala a los personajes que muestran reacciones emocionales intensas. A los niños pequeños quizá les resulten más útiles las ilustraciones. Otra estrategia que propone es mantener a tu hijo en una rutina. “Una de las formas en que los adultos ayudan a regular las emociones de los niños es manteniendo estables ciertos factores biológicos que pueden desajustarles”, afirma. “Hay razones psicológicas reales por las que esto importa: mantener el estado fisiológico de tu hijo estable evita activar un ‘botón biológico’”.

Es importante responder a las respuestas emocionales fuertes de tu hijo sin juicio y sin dejar que influyan tus propias emociones. Acércate a tu hijo con calma, pregunta qué pasó y por qué, y luego piensa en soluciones para manejar el mismo problema la próxima vez. Esto puede ayudarle a aprender a nombrar sus emociones y a regularlas.

Lectura de libros sobre emociones

Muchos libros para niños abordan las emociones y cómo manejarlas. Aquí tienes algunas recomendaciones:

  • Grumpy Bird de Jeremy Tankard (edades 0–3 años)
  • Baby Happy Baby Sad de Leslie Patricelli (edades 0–3 años)
  • The Feelings Book de Todd Parr (edades 0–3 años)
  • The Way I Feel de Janan Cain (edades 0–3 años)
  • Glad Monster, Sad Monster de Ed Emberley y Anne Miranda (edades 4–8 años)
  • The Color Monster: A Story About Emotions de Anna Llenas (edades 4–8 años)
  • Me and My Feelings: A Kids’ Guide to Understanding and Expressing Themselves de Vanessa Green Allen (edades 7–10 años)
  • Listening to My Body de Gabi Garcia (edades 8–12 años)

Mantener una rutina y estructura

Una rutina consistente puede ayudar a regular las emociones, ya que reduce incertidumbres biológicas y psicológicas. Mantener horarios regulares facilita que tu hijo esté más estable emocionalmente y pueda afrontar los cambios de forma más predecible.

¿Qué hacer si mi hijo mayor no quiere hablar de sus emociones?

Los adolescentes, a diferencia de los niños pequeños, suelen experimentar varias emociones intensas al mismo tiempo. Lindquist señala que para ellos puede ser más útil expresar en el momento qué sienten, por qué lo sienten y cómo deberían afrontarlo, que intentar entenderlo de forma estática.

Seras, si es posible, franco acerca de tus propias emociones y de las estrategias para gestionarlas —ya sea a través de terapia, medicación o ejercicio— puede ayudar a tu adolescente a desarrollar alfabetización emocional.

¿Cuándo debes considerar terapia para tu hijo?

Para la mayoría de los niños y adolescentes, aprender a expresar y regular las emociones es un proceso natural de aprendizaje. Pero si observas que tu hijo tiene más dificultades de las esperadas, puede ser útil consultar a un profesional de la salud mental cualificado.

El Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH) recomienda considerar terapia si se desarrollan conductas inusuales que:

  • persisten durante más de unas semanas;
  • son preocupantes para el niño o la familia;
  • interfieren con las actividades normales en casa, en la escuela o con amigos.

Otros signos de que un niño podría beneficiarse de una evaluación por un terapeuta incluyen:

  • Rabietas frecuentes;
  • Dificultad para dormir;
  • Hablar de miedos o preocupaciones con regularidad;
  • Dolores de cabeza o estómago sin causa física aparente.

Si tu hijo está en crisis o considera hacerse daño

Si tu hijo habla de hacerse daño, tiene pensamientos suicidas o crees que podría estar en crisis, busca ayuda de inmediato mediante:

  • Llamar o enviar un mensaje al 988 Suicide and Crisis Lifeline al 988 o a Lifeline.org
  • Enviar un mensaje de texto “HOME” al 741741 (Crisis Text Line)
  • Ir a la sala de emergencias local (o llamar al 911) si hay peligro inmediato
  • Si no estás en Estados Unidos, busca una línea de ayuda en tu país en Befrienders Worldwide

Qué sigue

Identificar y estar abierto sobre las emociones es un viaje, no un destino. Recuerda que para tu hijo estas sensaciones son nuevas: lo novedoso puede ser excitante, pero también da miedo. Puedes ayudar a tu hijo a entender y regular sus emociones hablando abiertamente de ellas, poniendo un nombre a las emociones y proporcionando estructura en casa. Ten en cuenta que la forma de hablar de emociones puede cambiar a medida que tu hijo crece y experimenta más emociones a la vez. Cuanto más abiertos estés tú sobre tus propias emociones, más útil será para tu hijo al procesar estos nuevos sentimientos y aprender a expresarlos y regularlos entre la familia y los amigos.

Vídeo sobre Cómo ayudar a tu hijo a entender y expresar sus emociones

Bibliografía

Autor

Autor Isaac Andrade Isaac Andrade Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar. Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.