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Cómo dejar de pensar en blanco y negro

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El pensamiento en blanco y negro consiste en ver las situaciones solo en extremos, lo que a menudo genera malestar y conductas rígidas. Este modo de pensar reduce la realidad a divisiones simples y puede empujarnos a catastrofizar o a actuar impulsivamente. Adoptar un enfoque dialéctico ayuda a equilibrar perspectivas, reconocer matices, tolerar la incertidumbre y responder de forma más adaptativa.

Qué es el pensamiento en blanco y negro

Se trata de catalogar todo en términos de extremos, sin considerar el espectro de matices que existe entre ellos. Este sesgo cognitivo puede llevar a respuestas automáticas, a la rigidez ante cambios y a interpretaciones poco realistas de la realidad.

  • Ver las situaciones en términos de todo o nada, correcto o incorrecto, sin grados intermedios.
  • Conducir a un pensamiento rígido y, a veces, a conductas autodestructivas o desadaptativas.
  • Limitan la comprensión de la realidad y pueden aumentar la ansiedad cuando la experiencia real no encaja con la visión extrema.

Pensamiento dialéctico: principios y habilidades

El pensamiento dialéctico propone que una situación puede apreciarse desde diferentes perspectivas, que los problemas pueden resolverse de varias maneras y que es posible aceptar la verdad en múltiples formas a la vez. A continuación se detallan principios prácticos que permiten reemplazar extremos por enfoques más flexibles y realistas.

  • Una situación puede verse de más de una manera.
  • Un problema puede resolverse de más de una forma.
  • Dos personas pueden ver la misma situación de formas distintas y ambas pueden tener razón.
  • Términos extremos como siempre, nunca o todo o nada pueden sustituirse por frecuentemente, a veces o rara vez.
  • Podemos tolerar la confusión y no saberlo todo sobre una situación.
  • Podemos desear que las cosas permanezcan igual y, a la vez, reconocer que el cambio es inevitable.
  • Podemos entender por qué alguien podría querer que hagamos algo y, a la vez, decir que no a la solicitud.
  • Podemos disfrutar de estar solos a veces y también valorar la compañía de otras personas.
  • Podemos divertirnos en una fiesta y, a la vez, imaginar lo agradable que sería estar en casa leyendo un libro.
  • Podemos amar a alguien y, a la vez, sentir enfado hacia esa persona.
  • Usamos frases como “me siento” en lugar de “eres [cruel, descortés, etc.]”.
  • No podemos saber con certeza lo que otra persona piensa o siente; buscamos pistas y hacemos preguntas aclaratorias.
  • Podemos ser amables y, a la vez, establecer límites apropiados y firmes.
  • Podemos aceptarnos tal como somos y, a la vez, desear cambiar algunas cosas de nosotros mismos.
  • Podemos no estar de humor para hacer algo y, aun así, estar dispuestos a intentarlo.
  • Podemos cuestionar nuestra capacidad para completar una tarea y, aun así, intentarlo.
  • Podemos valorar tanto las similitudes como las diferencias entre nosotros y otras personas.
  • Podemos validar por qué alguien podría sentirse enfadado y, a la vez, decirle que golpear no es aceptable.
  • Podemos permitirnos experimentar emociones intensas y, a la vez, controlar nuestro comportamiento.
  • Podemos compartir ciertos secretos con algunas personas y guardar otros para nosotros.
  • Podemos dedicar tiempo a lo que debemos hacer y, al mismo tiempo, encontrar tiempo para lo que queremos hacer.

Beneficios y habilidades desarrolladas

Con la práctica del pensamiento dialéctico y la acción coherente, fortalecemos la capacidad de:

  • Anticipar diversos resultados ante un dilema.
  • Apreciar los puntos de vista de otras personas.
  • Abstenerse de palabras y conductas impulsivas.
  • Tomar decisiones razonadas, evaluando pros y contras.
  • Desarrollar paciencia, curiosidad, tolerancia y humildad.
  • Mantener relaciones más armoniosas consigo mismo y con los demás.

En última instancia, solemos vivir más tiempo de forma centrada, equilibrada y sabia, manteniendo el equilibrio emocional ante lo que la vida nos depare. Para lograrlo, a veces hay que dejar de lado la necesidad de tener la razón, de estar al mando y de saberlo todo (estas son ilusiones, en gran medida). Para muchos no resulta fácil, pero el pensamiento dialéctico sostiene que es posible aceptar el cambio y, aun así, estar dispuestos a hacerlo.

Vídeo sobre Cómo dejar de pensar en blanco y negro

Bibliografía

Autor

Autor Isaac Andrade Isaac Andrade Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar. Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.