Cómo lidiar con familiares difíciles: no justifiques, discutas, defiendas ni expliques
¿Te ves repetidamente involucrado en conversaciones o discusiones que parecen no llevar a ninguna parte? ¿Sientes la necesidad de responder ante acusaciones falsas o justificar tu comportamiento? En familias desestructuradas, muchos aprendemos patrones de comunicación poco saludables; este artículo explora la codependencia, cómo reconocer estas dinámicas y estrategias para responder con mayor calma sin perder el control.
Patrones de codependencia y comunicación disfuncional
Las relaciones codependientes suelen sentirse estancadas. Los patrones de comunicación disfuncionales se fijan y se repiten una y otra vez, incluso cuando ya no funcionan.
Si eres hijo/a adulto/a de un alcohólico (ACA) o creciste en una familia desestructurada, probablemente viste patrones de comunicación ineficaces (o incluso hirientes) caracterizados por discutir, culpar, negar y la deshonestidad. Desafortunadamente, la mayoría tendemos a repetir los patrones que aprendimos en la infancia, los que nos eran familiares y que observamos.
Los rasgos codependientes suelen desarrollarse como una forma de hacer frente al trauma e incluyen, a menudo, altos niveles de vergüenza, la sensación de ser defectuoso e insuficiente, baja autoestima, dificultad para confiar, querer complacer a los demás y mantener la paz, perfeccionismo y deseo de sentirse en control. Estos rasgos contribuyen a nuestra necesidad compulsiva de cuidar o arreglar los problemas de otros, demostrar nuestro valor y complacer a los demás. Y nuestros miedos a ser insuficientes y rechazados nos llevan a patrones de comunicación destructivos en los que sentimos que debemos justificar, discutir, defender y explicarnos en exceso.
Practicar el desapego afectivo es una alternativa más saludable.
JADE: un lema de Al-Anon para evitar la trampa de justificar, discutir, defender y explicar
JADE es un lema de Al-Anon de 12 pasos que nos recuerda no involucrarnos en justificar, discutir, defender ni explicar.
Justificar
Sentimos que debemos justificar nuestro comportamiento y elecciones porque resulta doloroso para nosotros, como codependientes, que otros estén enfadados con nosotros. no debemos a nadie una explicación de nuestras decisiones. Y si damos una, personas que son bullies o narcisistas tratarán de usarla en nuestra contra. No les des esta munición.
Discutir
En este contexto, discutir no es solo estar en desacuerdo; se refiere a gritar, insultos, a rehacer repetidamente los mismos desacuerdos sin resolver o a culpar. Este tipo de discusión no resuelve problemas y suele crear una brecha mayor entre tú y los demás.
Defender
Cuando te sientes atacado, es natural querer defenderte. Aunque es válido defenderte asertivamente, debes saber con quién y qué te encuentras. A veces, los ataques verbales son manipulaciones para provocarte. Son parte de un patrón destructivo para arrastrarte a la discusión. Los codependientes suelen ser sensibles y es especialmente difícil decidir no responder o defenderse.
Explicar
Tendemos a explicarnos en exceso por miedo a ofender a los demás o a no sentir que podemos tomar nuestras propias decisiones. Por miedo al rechazo y la crítica, nos explicamos para demostrar que es aceptable para nosotros fijar límites, gastar dinero en nosotros mismos o cometer un error.
Cómo desapegarse sin justificar, discutir, defender ni explicar
- Desapegarse puede ayudarte si sientes culpa al establecer límites, te atrapas en la complacencia o tienes un familiar que te intimida o te empuja a responder.
- Elige tus batallas. Reconoce que no tienes que participar en cada discusión; no tienes que aceptar la provocación. Identifica qué palabras o temas te activan y te empujan a justificar, discutir, defender o explicar. Esto te da poder para ver estas trampas y responder de forma diferente (o no responder).
- A veces ayuda decir directamente: No me interesa discutir contigo. Cambia de tema o aléjate.
- Responde en lugar de reaccionar. Antes de decir o hacer algo, tómate un momento para recapacitar y decidir cómo quieres responder, en lugar de reaccionar impulsivamente. Esto requiere práctica. Puede ayudar llevar un recordatorio breve, una especie de mantra o un objeto en el bolsillo para recordarte que debes respirar y pensar antes de actuar.
- Escucha tus propios sentimientos. Deja que tus emociones te guíen. Cuando aparecen ira, resentimiento, miedo, incomodidad o desconfianza, es señal de que algo no va bien y debes cambiar de rumbo. Aún si no sueles notar tus emociones, pregúntate cómo te sientes a lo largo del día. Las sensaciones físicas (tensión muscular, malestar estomacal) también pueden indicar este aviso.
- Enfócate en lo que sí puedes controlar. Un paso clave para romper los patrones codependientes y dejar de justificar, discutir, defender o explicar es centrarte en tu propio comportamiento y decisiones. Es poco útil intentar cambiar a los demás; ahí reside tu poder.
- Cuídate. Atender tus necesidades básicas (comer bien, beber suficiente agua, descansar, dormir, hacer ejercicio, rodearte de personas positivas, procesar tus emociones y buscar una salida saludable, practicar tus creencias religiosas o espirituales) puede mejorar mucho tu estado de ánimo y energía. Es más fácil mantener la voz baja, salir de la habitación, optar por hacer algo distinto, poner límites o desapegarte cuando te sientes mejor física y emocionalmente.
- Aprender a no justificar, discutir, defender ni explicar (JADE) puede traer más paz a tu vida y ayudarte a romper patrones de comunicación ineficaces y dañinos.
- Comienza hoy eligiendo responder de una manera distinta y recuerda que está bien atender tus propias necesidades, fijar límites y desapegarte cuando sea necesario.
Vídeo sobre Cómo lidiar con familiares difíciles: no justifiques, discutas, defiendas ni expliques
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.