Cómo romper el ciclo de la codependencia
Este artículo aborda cómo los padres pueden romper el ciclo de la codependencia aprendiendo a criar de forma distinta. Incluso si no eres padre o si tus hijos ya son adultos, estas estrategias pueden aplicarse a ti mismo. Reaprender a cuidarte implica darte lo que no recibiste en la infancia: amor incondicional, permiso para expresar tus emociones y respeto.
Comprender la codependencia y sus huellas en la vida adulta
El trauma infantil suele dejar efectos duraderos. Como forma de afrontar esas experiencias, muchas personas desarrollan rasgos codependientes, tales como:
- tratar de arreglar o rescatar a los demás
- actuar como una mártir
- perfeccionismo
- sobrecarga laboral
- querer controlar situaciones
- dificultad para confiar
- negación, culpa y vergüenza
- dificultad para identificar y expresar emociones
- complacer a los demás
- ira y culpa, sentir que no mereces amor
- autocrítica y no valorarte
La transmisión intergeneracional de la codependencia
Si presentas rasgos codependientes, es probable que tus padres y abuelos también los tuvieran. La codependencia se transmite de una generación a otra de manera involuntaria. Nuestros padres y cuidadores son nuestros primeros maestros, con una influencia enorme en la construcción de nuestra autoestima y de cómo nos tratamos a nosotros mismos.
Como se aprende, los padres pueden modelar y enseñar respuestas codependientes sin querer. Por ejemplo, María sufrió abuso emocional por parte de sus padres y creció sintiéndose indeseada y avergonzada, sin recursos para gestionar sus emociones. Ella “reprimía” su dolor. De adulta, creer que es defectuosa se manifiesta en perfeccionismo, permanecer en una relación poco saludable y estallidos de ira. Cuando María tiene hijos, observan patrones disfuncionales y aprendidos y aprenden a reprimir sus emociones, creyendo que deben demostrar constantemente su valía para evitar el rechazo.
No quiero ser como mis padres
Muchos adultos que crecieron en entornos con alcoholismo, violencia o caos generan una fuerte motivación para hacer las cosas de forma diferente y convertirse en padres distintos a sus propias figuras. La buena noticia es que es posible. Con orientación, recursos y determinación podemos cambiar. Sin embargo, nuestros patrones por defecto son fuertes y es necesario trabajar contra la inercia inconsciente de criar como se fue criado.
Tendencia a repetir lo que aprendimos
Tendemos a criar como nos criaron; esto no es intencional, es lo más familiar y lo que vimos modelado. Aunque podamos intuir que existen otras maneras de criar, la voluntad de cambiar no es suficiente por sí sola. Es necesario modificar nuestros patrones codependientes y aprender a pensar y actuar de forma distinta.
La crianza es difícil
Si eres padre o madre, la crianza es mucho más complicada de lo que imaginabas. No importa cuánto te prepares, nadie está completamente preparado para los desafíos. Esto es especialmente cierto para las personas con antecedentes de trauma infantil o negligencia emocional, que carecieron de un modelo de crianza funcional. Todo padre necesita apoyo y autocompasión. Requiere ayuda práctica (niñeras, vecinos que colaboren) y apoyo emocional (un amigo que entienda, o un patrocinador de un programa de apoyo). Necesitas una comunidad de crianza. Si tu familia de origen es disfuncional, conviene ampliar intencionadamente tu círculo de apoyo para conectar con otras madres y padres que compartan tus valores y metas.
Cómo romper el ciclo de la codependencia
Si quieres romper este ciclo, la aceptación es el primer paso. La negación suele estar presente en familias con codependencia y puede ser doloroso reconocer y afrontar el daño y la repetición del ciclo. Se recomienda trabajar con un/a terapeuta que entienda la codependencia y el trauma, pues es un trabajo desafiante y puede exceder lo que puedes procesar y sanar por tu cuenta. Las estrategias de crianza que se ofrecen a continuación pueden ayudar también.
Cómo evitar pasar la codependencia a tus hijos
- Hablar de las emociones: En familias disfuncionales, a los niños no se les permite expresar sus emociones y éstas quedan reprimidas. Esto puede afectar la salud mental y las relaciones. Demuestra a tus hijos que te importan sus emociones y que las aceptas. Ayúdales a identificar y expresar lo que sienten, pidiéndoles con empatía cómo se sienten y respondiendo con comprensión. Si son pequeños, puedes usar un cuadro de emociones y, cuando sea adecuado, compartir cómo te sientes. Por ejemplo: “Alguien se llevó el sujetapapeles de mi mesa y no me lo devolvió. Me sentí frustrado.”
- Expectativas realistas: Es común creer que los niños pueden hacer cosas que están por encima de su desarrollo. Si no sabes qué puede hacer un niño de cierta edad, consulta al pediatra o al docente; pueden recomendar libros de desarrollo infantil o clases de crianza.
- Permitir diversidad de opiniones: Anima a tus hijos a ser ellos mismos, no solo versiones pequeñas de ti. Un fuerte sentido de sí mismos actúa como defensa contra la codependencia.
- Probar cosas nuevas: Permite que tus hijos exploren distintas actividades, conozcan gente nueva y se atrevan a arriesgarse.
- Elogiar el esfuerzo, no solo los logros: Aunque es natural desear que destaquen, elogiar solo los resultados puede enviar el mensaje de que son amados por lo que consiguen. Enfocarse en el esfuerzo favorece la perseverancia y la mejora.
- Tratarles con respeto: Aunque se comporten mal, evitar amenazas, menosprecios, clima de condena o daño físico. Es fundamental para su autoestima y confianza. Si te reconoces repitiendo estos patrones, buscar ayuda es especialmente importante.
- Reglas consistentes: Los niños rinden mejor cuando las normas son claras y consistentes, pero lo suficientemente flexibles para adaptarse a sus necesidades. Evita extremos y busca orientación si es necesario.
- Modelar límites saludables: Los límites muestran a los demás qué esperas de ellos y cómo deben tratarte. Explica por qué estableces límites y respétalos, al igual que respetas los de tus hijos a medida que crecen.
- Tiempo de calidad juntos: Fortalece los lazos familiares con actividades significativas y regulares.
- Amor incondicional: No basta con sentir amor; hay que expresarlo con palabras y acciones. Abrazos, apoyo en los deberes, leer juntos, compartir momentos de juego o decir “Estoy muy contento/a de ser tu padre/madre” son formas de demostrarlo. Para entender las formas de expresar amor, muchos padres consultan guías como Las 5 lenguajes del amor para niños.
Próximos pasos prácticos
Estas ideas pueden servir como punto de partida para empezar a cambiar. La crianza tiene matices y excepciones, y cada niño es diferente. Nadie es perfecto; la clave está en buscar feedback y apoyo, y cuidarte a ti mismo para avanzar en la recuperación de la codependencia. Con tiempo y apoyo, es posible generar cambios significativos para ti y para tus hijos.
2017 Sharon Martin, LCSW. Todos los derechos reservados. Foto de Danielle MacInnes en Unsplash.
Vídeo sobre Cómo romper el ciclo de la codependencia
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.