Duelo en los niños: cómo lo procesan y cómo ayudar
Cuando tú y tu hijo afrontan una pérdida significativa, es posible que procesen la situación de manera distinta. La edad influye en cómo experimentan y qué información es adecuada compartir. Explicar las cosas con claridad puede reconfortar al niño que atraviesa el duelo. Aunque a veces sea necesario proteger la información, esto puede generar más estrés si ya intuye que algo ocurre. Si tú también experimentas duelo, puede resultar abrumador apoyar a otra persona al mismo tiempo. Está bien buscar ayuda de amigos, familiares o de un profesional para asegurar que tus propias necesidades también se atienden.
La edad y la experiencia del duelo
La edad de tu hijo determina en gran medida cómo puede experimentar y procesar el duelo. El vocabulario y los conceptos para hablar de la pérdida y las dificultades con un niño tienden a variar según la edad. Explicar las cosas con claridad puede reconfortar al niño que está atravesando el duelo. Aunque a veces sea necesario proteger la información, ello puede generar más estrés si ya sospecha que algo ocurre. Si tú también experimentas duelo, puede resultarte abrumador apoyar a otra persona al mismo tiempo. Está bien buscar ayuda de amigos, familiares o de un profesional para asegurar que tus propias necesidades también se atienden.
Cómo cambia el duelo con la edad
Independientemente de la edad, el duelo puede ser angustiante. Sentirse abrumado por las emociones es una respuesta típica que puede experimentar un niño ante una pérdida. La forma en que responden a estos sentimientos suele variar por grupo de edad.
Cómo lloran los niños pequeños
Los niños pequeños y en edad preescolar a menudo no comprenden la permanencia o el significado de la muerte. Pueden preguntar repetidamente por la persona fallecida y también preguntar qué significa morir y si ellos o tú morirán también. Aunque sea duro, se recomienda responder a todas las preguntas de tu hijo cada vez que las formule, y aportar respuestas claras y simples para ayudar a entender lo ocurrido.
Otras respuestas comunes en niños pequeños incluyen:
- cambios en los patrones de sueño o de higiene (ir al baño)
- ansiedad temporal por separación
- interés en juegos o formas de juego nuevas
Los niños aprenden a través del juego, así que es posible que veas a tu niño pequeño imaginar que sus juguetes han muerto. Es una parte normal del procesamiento y está bien permitir que ese juego continúe. Es probable que luego pase a otros juegos.
Cómo lloran los niños mayores (a partir de 5 años)
Los niños mayores de 5 años suelen entender que la muerte no es reversible. Aun así pueden no creer que les ocurrirá a ellos o a alguien conocido, y en los días siguientes a la muerte pueden seguir pensando que la persona volverá. Si han perdido a alguien importante en su vida cotidiana, la ira es una reacción esperada. También experimentarán tristeza que va y viene, posiblemente durante un largo periodo.
- juegos más agresivos
- ira hacia otros miembros de la familia
- pesadillas
- regresión en la madurez, como mojar la cama, hablar como bebé o necesitar más atención
Iniciar un diálogo con tu hijo sobre lo que está pasando y lo que siente puede ayudar a que su imaginación no agrande la situación. Por ejemplo, la cremación y el entierro son conceptos que a veces asustan a un niño si no entienden qué significa la muerte. Los niños pequeños pueden culparse a sí mismos por la muerte, por lo que conviene comunicar y explorar sus pensamientos y preocupaciones.
Cómo lloran los adolescentes
Es común que los adolescentes se sientan fuera de control cuando experimentan una pérdida significativa. Este sentimiento puede abrumarlos o asustarlos. La experiencia de sentirse fuera de control puede reflejarse en conductas de riesgo, como el consumo de sustancias. Otros adolescentes pueden regularse y buscar salidas saludables como hablar con amigos o hacer arte.
La forma en que un adolescente responde al duelo puede depender de varios factores: la causa de la muerte, quién falleció (hermano, amigo, padre), si el adolescente tiene experiencia previa con la muerte y el nivel de madurez del propio adolescente.
Tu hijo adolescente puede no querer hablar de sus emociones y, en cambio, aislarse de sus actividades habituales. Es posible notar irritabilidad, así como interrupciones del sueño, otro efecto común del duelo. A veces es útil animar a hablar, pero por lo general es mejor no forzar. A veces basta con estar disponible para escuchar cuando esté listo para hacerlo.
Cuándo buscar ayuda profesional
Algunas señales pueden indicar que tu hijo podría beneficiarse de asesoramiento para el duelo:
- depresión prolongada
- aislamiento social
- insomnio
- pérdida de apetito
- pérdida de interés en las actividades diarias
- deseo de ir con la persona perdida
- negativa a volver a la escuela
- ideación suicida
Duelo no reconocido en la infancia
El duelo no reconocido ocurre cuando se niega a una persona su derecho a sentir la pérdida. En el caso de un niño, podría ser un adulto bienintencionado que lo protege demasiado o que no es honesto acerca de lo que está pasando. A veces ocurre cuando otros no reconocen o validan los sentimientos porque no ven la pérdida como algo muy significativo. Por ejemplo, un padre que nunca ha tenido una amistad online puede no entender cómo la pérdida de un amigo en Internet impacta a su adolescente. Cuando la familia pierde a su mascota y los padres continúan con sus responsabilidades, pueden no reconocer la necesidad de que un niño falte a la escuela un día para llorar.
Cómo ayudar a un niño que está de duelo
Si tu hijo está atravesando duelo, puedes tomar varias medidas que pueden ayudar a que el proceso sea más fácil para él.
- Aceptación incondicional: No existen reglas para el duelo y cada persona lo vive a su manera. Si parece no verse afectado cuando todos están tristes pero, semanas después, aparece una reacción tardía, conviene dejar claro que está bien. No hay una cronología fija para el duelo que todos debemos seguir.
- Fomenta la comunicación: Después de una pérdida, suele ser más fácil atravesar momentos difíciles si se comunica directamente lo que se siente. Si estás triste o cansado, dilo y explica por qué. Puede ayudar modelar a tu hijo que está bien sentir. Considera pasar tiempo juntos haciendo actividades que disfruten y demuestra que está bien reír si lo siente. Estas interacciones pueden ayudar a recordar que las emociones negativas no duran para siempre y que está bien sentir alegría.
- Modela estrategias de afrontamiento y autocuidado: Piensa en algunas cosas que quieres que tu hijo entienda, como: pedir ayuda está bien; es importante cuidarse; es saludable tomar descansos cuando se necesite. Considera modelar ese comportamiento tú mismo. Si necesitas ayuda, pídele a alguien que la brinde y explica por qué. Por ejemplo, puede que no te sientas emocionalmente estable para ir al supermercado, así que pides a un amigo que haga esa tarea por ti.
- Proporciona estabilidad con rutinas: Las rutinas brindan seguridad porque son previsibles y familiares. En los días inmediatamente posteriores a la pérdida, tu agenda podría cambiar. Crear una nueva rutina tan pronto como puedas puede ayudar a tu hijo. Reintegrar la rutina anterior a veces tiene un efecto inquietante: puede hacer que el niño sienta que la persona que perdió ha sido olvidada.
- Crea rituales para recordar: Es posible mantener una sensación de cercanía a la persona que han perdido mediante homenajes continuos. Dichos rituales pueden adoptar muchas formas: hablar regularmente de la persona en familia, celebrar su cumpleaños cada año, hacer algo especial en el aniversario de su fallecimiento, encender una vela cada noche, hacer un cuaderno de recuerdos, escuchar música o cantar una canción que les recuerde, leer un poema en memoria de esa persona cada día, cada semana o cada mes.
- Pide ayuda si la necesitas: Es normal sentir un rango de emociones — o a veces ninguno — tras una pérdida significativa. No significa que no estés manejando bien si decides pedir ayuda. Tu hijo puede necesitar más ayuda de la que puedes ofrecer. La pérdida es una situación excepcional que a veces requiere la ayuda de un profesional. Un tratamiento como la terapia cognitivo conductual (CBT) puede ayudar a niños y adolescentes a aprender a gestionar sus emociones. Un estudio de 2021 con 134 niños y adolescentes con trastorno de duelo prolongado demostró que la CBT fue más eficaz que el asesoramiento de apoyo para gestionar preocupaciones de duelo como la depresión, TEPT y la internalización de problemas. También considera dedicar tiempo a explorar recursos fuera de la consulta, como libros, blogs, grupos de apoyo y podcasts.
Mirando hacia el futuro
Los niños de todas las edades sienten la pérdida, solo de formas distintas. Los más pequeños quizá no comprendan completamente el evento que rodea la pérdida, pero sí lloran. Puedes ayudar con una comunicación honesta y adecuada a la edad, además de ofrecer seguridad a través de la estructura y el modelado de buenos hábitos de autocuidado. Hay ayuda disponible si la necesitas, desde consejeros y grupos de apoyo hasta material de lectura como libros y blogs. No estás solo en este proceso de ayudar a tu hijo a atravesar el duelo.
Vídeo sobre Duelo en los niños: cómo lo procesan y cómo ayudar
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.