Esquizofrenia aguda: comprender la segunda fase
La esquizofrenia es una condición de salud mental crónica que afecta a millones de personas en todo el mundo. Cuando está activa, altera los pensamientos, emociones, comportamientos y la percepción de la realidad. A lo largo de su evolución, muchas personas atraviesan tres fases consecutivas: prodromal (temprana), activa (aguda y recuperación (residual). En la fase aguda, los síntomas son más intensos y notorios, lo que puede complicar el funcionamiento diario.
Fases de la esquizofrenia
Fase prodromal (temprana)
La fase prodromal suele presentar cambios sutiles en el pensamiento, el ánimo y la sociabilidad que pueden pasar desapercibidos. Estas señales pueden preceder a la fase activa y anticipar la aparición de síntomas psicóticos.
Fase activa (aguda)
En la fase activa los síntomas son evidentes y pueden ser los más reconocibles de la esquizofrenia. Entre ellos se encuentran experiencias sensoriales sin estímulos externos y creencias firmes que no se comparten social o culturalmente, junto con conductas desorganizadas o inusuales.
Fase de recuperación (residual)
Durante la fase de recuperación, la intensidad de los síntomas positivos tiende a disminuir. Pueden persistir síntomas negativos o dificultades cognitivas que afectan la motivación, la atención y la interacción social.
Síntomas de la fase aguda
Síntomas positivos
- Alucinaciones: percepciones sensoriales sin estímulos externos (auditivas, visuales, táctiles, olfativas o gustativas).
- Delirios: creencias fijas y falsas que no se sostienen con la realidad.
- Pensamiento desorganizado o habla desorganizada: discurso incoherente, “ensalada de palabras”; habla rápida.
- Conducta inusual: comportamientos como hablar o reírse a solas, catatonia o movimientos sin propósito.
Síntomas negativos
Los síntomas negativos reducen o eliminan conductas y expresiones, afectando la motivación, el interés y la interacción social. Cinco áreas clave son:
- Alogia (disminución del habla).
- Anhedonia (disminución de la experiencia de placer).
- Aislamiento social o asocialidad.
- Avolición (reducción de la actividad dirigida a metas).
- Aplanamiento afectivo (expresión emocional reducida).
Síntomas cognitivos
Los síntomas cognitivos pueden ser debilitantes y afectar la funcionalidad diaria. Pueden incluir:
- Problemas de memoria.
- Pensamiento rígido o desorganizado.
- Falta de concentración y atención.
- Velocidad de procesamiento reducida.
Diagnóstico de la esquizofrenia aguda
El diagnóstico suele iniciarse en consulta con un profesional de la salud mental. Según la Alianza Nacional para Enfermedades Mentales (NAMI), para recibir un diagnóstico de esquizofrenia se deben presentar dos o más de los siguientes síntomas persistentes:
- Delirios
- Alucinaciones
- Lenguaje desorganizado
- Conductas desorganizadas o catatónicas
- Síntomas negativos
El diagnóstico se establece a lo largo de un periodo de 6 meses, y al menos 1 mes debe cumplir con los criterios anteriores durante un periodo significativo. También se evaluará el impacto en las relaciones personales, el trabajo y el autocuidado.
Tratamiento de la esquizofrenia aguda
Cuando las personas buscan tratamiento, suelen hacerlo durante la fase aguda, con síntomas muy activos. Aunque no existe una cura, el tratamiento ayuda a avanzar hacia la fase de recuperación. El objetivo es controlar los síntomas para que haya la mínima interferencia posible en la vida diaria. La intervención temprana se asocia a mejores resultados a largo plazo.
Antipsicóticos atípicos
Los antipsicóticos atípicos son la primera línea de tratamiento. Surgieron en la década de 1980 como una alternativa más segura (con menos efectos secundarios) que los antipsicóticos de primera generación. En su mayoría, han reemplazado a la generación anterior, aunque algunos siguen utilizándose en casos de psicosis severa. Actúan sobre el sistema dopaminérgico del cerebro y pueden bloquear también el receptor de serotonina 5HT2A, favoreciendo un equilibrio general de la dopamina.
Son eficaces para muchos, pero aproximadamente 1 de cada 3 personas continúa teniendo síntomas a pesar del tratamiento. No son eficaces para los síntomas negativos y, en algunos casos, pueden empeorarlos. Se presentan en comprimidos, soluciones y inyecciones de acción prolongada.
Terapias psicosociales
Las personas con esquizofrenia pueden enfrentar dificultades para trabajar, socializar y vivir de forma independiente. Existen múltiples terapias psicosociales que ayudan en estas áreas, entre ellas:
- Entrenamiento de habilidades sociales: mejora la interacción social y la vida independiente (manejo de dinero, medicación, etc.).
- Remediación cognitiva: mejora la memoria, la atención y la resolución de problemas para funcionar mejor en la vida diaria.
- Terapia cognitivo-conductual (TCC): identifica y cambia patrones de pensamiento y conductas disfuncionales.
- Entrenamiento de la cognición social: mejora habilidades para entender señales sociales y emociones de otras personas.
En resumen
La esquizofrenia es una condición compleja que atraviesa tres fases consecutivas: prodromal, activa y de recuperación. La fase activa implica los síntomas más conocidos (alucinaciones, delirios y conductas desorganizadas), que suelen estar más intensos que en las otras fases. Con antipsicóticos atípicos y terapias psicosociales, las personas pueden gestionar los síntomas agudos y vivir vidas plenas.
Vídeo sobre Esquizofrenia aguda: comprender la segunda fase
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.