Hijos adultos de alcohólicos y la necesidad de sentirse en control
Sentirse fuera de control resulta aterrador para la mayoría, pero aún más para las personas adultas que crecieron con padres alcohólicos (ACOAs). Compartir casa con alguien con alcoholismo es incierto y temeroso, especialmente cuando se era niño. En la infancia surge un intento de controlar a las personas y las situaciones como estrategia de afrontamiento ante entornos familiares caóticos. Este impulso es normal y adaptativo.
Qué implica el deseo de controlar a los demás y a las situaciones
Cuando tratamos de controlar a otras personas y las circunstancias, intentamos forzar el resultado que deseamos. Surge una necesidad inquebrantable de orquestar todo y a todos en nuestra vida. Si no logramos que las cosas sean a nuestra manera, emocionalmente nos desbordamos y nos resulta difícil convivir con la incertidumbre.
Manifestaciones del control
- Sentirse incómodo ante la incertidumbre
- Alterarse cuando las cosas no salen como se quiere
- Ser inflexible
- Decir a las personas lo que deben pensar, sentir o hacer
- Dificultad para ser espontáneo o ante cambios de planes
- Perfeccionismo
- Dificultad para delegar o pedir ayuda
- Ser muy crítico contigo mismo y con los demás
- Aniado o rumiación ante la ansiedad
- Negar o no mostrar tus sentimientos o necesidades
- Manipular
- Amenazar o imponer ultimátums
- Regañar de forma constante
Por qué los ACOAs se aferran al control
Detrás de estos comportamientos hay miedo y la idea desproporcionada de que siempre sabemos qué hacer. Crecer en una familia con alcoholismo hacía que todo pareciera fuera de nuestro alcance y que nos sintiéramos vulnerables. Controlar a las personas y a las situaciones nos da una sensación de poder y seguridad, un modo de evitar volver a sentirnos víctimas. Rendirse al control genera una sensación de incertidumbre y miedo que proviene de la infancia.
Qué significa entregar el control
Entregar el control significa permitir que las cosas fluyan de forma natural; asumir la responsabilidad de nuestras propias emociones y acciones, pero no forzar a los demás a ser o hacer lo que queremos. Permitimos que otros (y nosotros mismos) cometamos errores y aceptamos que las cosas no siempre saldrán como deseamos, manteniendo la calma y la flexibilidad. En lugar de gastar energía en controlar, podemos dedicarla a disfrutar.
Los ACOAs primero intentan controlar un entorno familiar inestable y terminan sintiéndose completamente impotentes. El control no es una dicotomía: podemos controlar algunas cosas y no otras. Podemos gestionar nuestros pensamientos, emociones y conductas, pero no lo que otros hacen o sienten. Así, aunque no puedas lograr que tu padre deje de beber o que tu pareja consiga un trabajo, sí puedes decidir cómo manejas estas situaciones. No eres completamente impotente porque puedes controlar tus reacciones y tus emociones.
Es útil mantener la mente abierta a otras formas de hacer las cosas. Observa el pensamiento todo o nada que te dice que tu forma es la mejor y la única. A menudo, hay más de una manera razonable de abordar un problema. También conviene centrarse en los problemas que realmente te competen. Las codependientes y los ACOAs a veces intentan resolver los problemas de todos; eso no es posible y, con frecuencia, genera más estrés y deteriora las relaciones.
No se trata de elegir entre estar en control o fuera de control. Al dejar de intentar controlar a los demás, podemos confiar en que pueden tomar decisiones adecuadas y, si no pueden, esos problemas ya no son nuestros para resolver. Aceptar que no podemos controlar a todo el mundo y todo es clave para nuestra felicidad. Tampoco es necesario cargar con la presión de estar siempre en lo correcto. Desapegarse de los problemas de otras personas no es una falta de empatía; permitir que las personas aprendan por sí mismas es un acto de confianza y afecto.
Soltar el afán de control implica confiar en nuestra capacidad para afrontar lo que la vida nos depare. En general, gran parte del control es una ilusión: no podemos controlar a las demás personas ni la Naturaleza, ni la mayoría de las situaciones. La libertad consiste en saber que tenemos las habilidades para hacer frente a lo que venga, que somos resilientes y que, gracias a nuestras experiencias, podemos superar los desafíos de hoy.
Vídeo sobre Hijos adultos de alcohólicos y la necesidad de sentirse en control
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.