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Las características del asesoramiento eficaz

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Buscar apoyo psicológico puede resultar abrumador, especialmente durante una etapa difícil o ante los primeros síntomas de malestar emocional. Conocer qué favorece una terapia eficaz ayuda a elegir profesional, aprovechar mejor las sesiones y valorar si existe una buena conexión. La experiencia del terapeuta, la colaboración, la confianza y la participación activa de quien consulta son elementos fundamentales, también en la terapia grupal.

¿Qué hace eficaz a la terapia?

Muchas preocupaciones y condiciones de salud mental pueden beneficiarse de terapias específicas. Por ejemplo, la terapia cognitivo-conductual es una intervención psicológica eficaz para la depresión y diversos trastornos de ansiedad.

Sin embargo, la especialización del profesional en una determinada terapia no es el único factor importante. Un elemento decisivo es la relación entre la persona atendida y el terapeuta. Un profesional puede dominar técnicas para identificar pensamientos poco útiles y modificar conductas, pero si no consigue generar confianza y una conexión auténtica, el proceso puede ser menos eficaz.

La relación terapéutica funciona mejor cuando se basa en la colaboración y ambas partes participan como iguales en el proceso. Esto implica acordar objetivos y expectativas para avanzar en la misma dirección. Las metas pueden incluir establecer límites, buscar empleo, reducir el consumo de alcohol o aprender a gestionar síntomas depresivos.

Una relación terapéutica eficaz también permite abordar las dificultades que surgen durante las sesiones. Como en cualquier relación significativa, pueden aparecer desacuerdos, malentendidos o momentos de distanciamiento. Resolverlos de forma abierta y respetuosa puede contribuir a obtener mejores resultados.

¿Qué características tiene un buen profesional?

Un buen terapeuta es un profesional que ayuda a la persona a avanzar hacia sus objetivos y a mejorar su bienestar, ya sea afrontando miedos, fortaleciendo la autoestima o desarrollando nuevas habilidades.

Entre las cualidades que pueden favorecer mejores resultados se encuentran:

  • Adaptar el tratamiento a las necesidades de cada persona, teniendo en cuenta su contexto cultural, preferencias, género, identidad sexual y creencias religiosas.
  • Mostrar empatía y sensibilidad ante las emociones y experiencias de quien consulta.
  • Solicitar la opinión de la persona atendida y utilizarla para ajustar y mejorar el tratamiento.
  • Ser auténtico y coherente tanto en sus palabras como en su manera de expresar las emociones.
  • Compartir sus propias emociones cuando sea adecuado y beneficioso para el proceso.
  • Gestionar sus reacciones emocionales durante las sesiones de manera profesional.

Un profesional puede ser adecuado para una persona y no serlo para otra. la terapia requiere una conexión genuina. Para valorar si existe un buen encaje, puede ser útil preguntarse:

  • ¿Me siento cómodo o cómoda con esta persona?
  • ¿Siento que me escucha y me comprende?
  • ¿Me interrumpe cuando hablo?
  • ¿Hace comentarios críticos o me juzga?
  • ¿Tiene en cuenta mis opiniones y preocupaciones?
  • ¿Creo que puedo avanzar hacia mis objetivos con su ayuda y apoyo?

El papel de la persona que acude a terapia

La terapia suele resultar más provechosa cuando quien consulta participa activamente en el proceso. Algunas actitudes que pueden favorecerlo son:

  • Asistir a la mayoría de las citas y procurar llegar a tiempo.
  • Hablar con sinceridad, incluso sobre aquello que produce miedo o vergüenza.
  • Compartir con el terapeuta qué aspectos del proceso resultan útiles y cuáles no.
  • Colaborar en la definición de objetivos de cambio.
  • Practicar fuera de las sesiones las habilidades aprendidas.
  • Mantener el proceso aunque en algunos momentos resulte difícil o incómodo.

No siempre es fácil cumplir todas estas pautas. Las dificultades no significan que alguien sea una mala persona atendida, que carezca de motivación o que haya algo defectuoso en ella. Puede haber motivos comprensibles para no avanzar al ritmo deseado, como:

  • Una experiencia negativa anterior en terapia.
  • Una historia de trauma que dificulte abrirse a otras personas.
  • Una condición de salud mental no identificada, como depresión, ansiedad o problemas relacionados con el consumo de sustancias.
  • Una sensación de agobio ante la idea de realizar cambios.

Cuando el proceso parece estancado

Si la terapia parece haberse detenido, puede ser útil explorar qué está dificultando el avance. Identificar el obstáculo permite hablar de él y buscar una forma de abordarlo.

En algunos casos, esto puede implicar conversar con el terapeuta sobre la posibilidad de modificar los objetivos o la manera de trabajar. En otros, puede ser necesario buscar otro profesional que encaje mejor. Que un terapeuta no sea adecuado no significa que no pueda existir una buena relación con otro.

La honestidad con uno mismo y con el profesional puede resultar difícil, pero expresar incluso una pequeña parte de lo que está ocurriendo puede abrir la puerta a cambios importantes.

Qué caracteriza a una terapia grupal eficaz

Mostrar vulnerabilidad ante personas desconocidas puede resultar incómodo o abrumador al principio. Aun así, la terapia grupal puede convertirse en una experiencia positiva y transformadora. En un grupo es posible:

  • Comprender que no se está solo ante determinadas experiencias y dificultades.
  • Sentirse validado en relación con las propias emociones y síntomas.
  • Aprender habilidades para reducir y gestionar el malestar.
  • Conocer perspectivas diferentes.
  • Dar y recibir opiniones de manera constructiva.
  • Desarrollar una mejor capacidad de escucha.

No todos los grupos funcionan de la misma manera. Al igual que ocurre en cualquier relación significativa, la confianza y la sensación de unidad son ingredientes esenciales. En psicología, este fenómeno se denomina cohesión grupal.

La cohesión grupal suele estar presente cuando:

  • Las personas comparten dificultades y retos parecidos.
  • Los miembros se comunican de forma abierta y sincera.
  • Existe una sensación de pertenencia.
  • Los desacuerdos se abordan y resuelven con rapidez y eficacia.

Cómo avanzar en la búsqueda de apoyo

Una terapia eficaz se construye sobre una relación sólida con el profesional, y desarrollar esa relación puede llevar tiempo. Un buen terapeuta muestra empatía, adapta el tratamiento a las necesidades de cada persona y fomenta la colaboración para definir objetivos y expectativas.

También respeta los límites y evita juzgar. Aun así, un profesional competente puede no ser la opción adecuada para una persona concreta. Si existe esa sensación, conviene intentar identificar el motivo. Hablarlo puede resolver un malentendido o una dificultad; si no es así, cambiar de profesional también puede ser una decisión válida.

Vídeo sobre Las características del asesoramiento eficaz

Bibliografía

Autor

Autor Isaac Andrade Isaac Andrade Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar. Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.