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Percepción del control: ¿Es real?

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Cuando percibes que tienes control, tu bienestar suele mejorar. En cambio, si sientes que no dispones de control percibido, pueden aparecer la depresión y la indefensión aprendida. Este fenómeno influye en la forma en que enfrentamos situaciones desafiantes y en nuestra respuesta emocional ante el estrés. En este artículo exploraremos qué significa control percibido, cómo se relaciona con la autoestima y la conducta, y su impacto en la vida diaria.

Qué es el control percibido y su relación con el locus de control

El control percibido se refiere a cuánto creemos que podemos influir en lo que nos sucede. En psicología, este concepto se conoce como locus de control. En 1966, el psicólogo Julian Rotter definió este término para mostrar la diferencia entre resultados basados en nuestras acciones o en condiciones como la suerte, el destino o la casualidad.

  • Control interno: creemos que nuestras conductas determinan los resultados.
  • Control externo: creemos que los resultados dependen de factores externos como destino, buena fortuna o azar.

El locus de control puede situarse en un continuo entre interno y externo. ¿Podemos controlar nuestra percepción? Sí. Esto no implica negar las experiencias negativas, sino entender que podemos elegir cómo respondemos a ellas. Una revisión de investigaciones anterior sugiere que el control percibido es necesario para la supervivencia biológica y que nuestras decisiones configuran cuánto sentimos que podemos influir en lo que ocurre.

Impacto del control percibido en el bienestar

La medida de cuánto control creemos tener puede afectar nuestro bienestar. Un estudio con 403 estudiantes de trabajo social y 324 trabajadores sociales de Alemania durante la pandemia de COVID-19 encontró que muchos pasaron de un locus de control interno a uno externo. Un mayor control percibido se asocia con mayor bienestar emocional, y la pérdida de control estaba vinculada a menor motivación y ánimo.

La carga de estrés durante la pandemia debilitó el sentido interno de control, haciendo que muchos se sintieran incapaces de influir en su entorno. Los autores señalan que un locus de control externo tuvo efectos perjudiciales para el bienestar y que ambos grupos podrían beneficiarse de estrategias de afrontamiento.

En otra investigación con 615 participantes en Arabia Saudita, las personas con mayor control percibido mostraron menos síntomas de ánimo asociados a depresión y al trastorno bipolar. Los resultados indicaron además que valores culturales elevados mitigaban el impacto negativo de una menor percepción de control en el estado de ánimo.

Ilusión de control

Además de la sensación de falta de control, es posible percibir un control mucho mayor de lo real. Esto se llama control ilusorio o ilusión de control. Sucede cuando sobreestimamos nuestra habilidad para predecir resultados de situaciones que no podemos influir. También se observa en conductas de pensamiento mágico asociadas al trastorno obsesivo-compulsivo.

Un ejemplo podría ser alguien que cree que su equipo de fútbol gana solo si lleva una camiseta específica. No controlas la situación, pero sientes que “tu equipo te necesita”. En investigaciones de 2021, se encontró que las personas con adicción al juego son más propensas a este tipo de creencias. Aunque puede aportar esperanza, también puede llevar a errores de juicio sobre lo que puedes lograr.

Relación entre el estrés y la percepción de control

La experiencia del estrés puede depender de cuánto control percibimos. No es posible evitar el estrés por completo, pero sí cómo lo afrontamos o percibimos puede influir en nuestra respuesta. En un estudio de 2016 con 282 estudiantes universitarios coreanos se examinó la relación entre satisfacción con la vida y estrés percibido. Los hallazgos indicaron que la autoeficacia, es decir, la creencia en nuestra capacidad para realizar la tarea, mediaba parcialmente los efectos del estrés en la satisfacción vital. creer que podemos manejar la situación reduce el estrés percibido y mejora la satisfacción vital; no poder afrontarlo se asocia con mayor estrés percibido y menor satisfacción.

Cómo la percepción de control influye en la conducta

La percepción de control puede influir en el comportamiento a través de la indefensión aprendida. Este fenómeno ocurre cuando se cree que no se tiene poder para cambiar nada y que las acciones no influirán en el resultado. La indefensión aprendida suele presentarse en personas con depresión o que han vivido traumas emocionales o físicos en la infancia o adolescencia, y puede disminuir la sensación de autonomía y de autoeficacia.

Si crees que no tienes autoridad sobre tu vida, es posible que te cueste tomar decisiones para avanzar. En cambio, si percibes cierto control sobre lo que sucede y confías en tu capacidad para decidir, eso puede facilitar la adaptación ante los retos.

Implicaciones prácticas para afrontar el estrés

Cuando enfrentamos situaciones estresantes, la forma en que percibimos nuestra capacidad para manejarlas importa. Aunque nadie está libre de estrés, cambiar la percepción puede ayudar a afrontarlo mejor y, a veces, influir positivamente en nuestro comportamiento. Un mayor control percibido puede apoyar respuestas más adaptativas y un mejor bienestar general.

Si quieres modificar tu percepción, empieza por explorar pensamientos alternativos sobre la situación. Si eso no es suficiente, puedes aprender nuevas habilidades para afrontar el estrés. Si sientes depresión o indefensión aprendida, considera buscar el apoyo de un profesional de salud mental. Puedes empezar buscando guías y recursos confiables para encontrar ayuda profesional.

Vídeo sobre Percepción del control: ¿Es real?

Bibliografía

Autor

Autor Isaac Andrade Isaac Andrade Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar. Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.