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¿Qué causa la violencia doméstica?

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La violencia doméstica es un patrón de poder y control ejercido por una persona sobre su pareja o cónyuge. Puede afectar a cualquier persona, independientemente de su raza, género, orientación sexual o religión. Suelen ser experiencias confusas y traumáticas para las víctimas, y las dinámicas subyacentes dificultan la salida de la relación. puede manifestarse de forma física, psicológica, sexual o económica.

Qué es la violencia doméstica y cómo se manifiesta

La violencia doméstica se caracteriza por comportamientos que buscan dominar y controlar a la otra persona dentro de una relación íntima. Aunque a menudo hay daño evidente, también pueden aparecer formas sutiles de abuso que, con el tiempo, deterioran la autonomía y la seguridad de la víctima. Es importante entender que la violencia es una elección del agresor y no una respuesta inevitable ante una diferencia o conflicto.

  • Trauma infantil: experimentar experiencias adversas durante la niñez puede influir en conductas futuras.
  • Creencias sobre jerarquía y dominación: ideas culturales que justifican la superioridad de un género o rol.
  • Testigos de violencia en la infancia: ver o escuchar abusos en casa puede normalizar la violencia.
  • Factores culturales y de crianza del género: normas que perpetúan la desigualdad entre hombres y mujeres.

Tipos de abuso en la violencia doméstica

La violencia puede adoptar múltiples formas, a menudo combinadas, en las que el agresor busca controlar a su pareja:

  • Sexual: forzar actos sexuales no consentidos, abuso sexual, infidelidad para degradar, o explotación sexual.
  • Físico: cualquier daño corporal directo, violencia, o la negación de necesidades básicas como comida, sueño o vivienda.
  • Aislamiento: impedir ver a familiares o amigos, o evitar la participación en eventos sociales.
  • Control: limitar la libertad de tomar decisiones, vigilar obsesivamente, dictar vestimenta o estilo, o usar a los hijos como moneda de presión.
  • Emocional: atacar inseguridades o vulnerabilidades, someter a manipulación psicológica o “limar” la autoestima.
  • Verbal: amenazas, culpar, humillar, gritar o entrar en arrebatos de ira.
  • Ventaja masculina (privilegio masculino): adherirse a creencias culturales que sitúan a los hombres por encima de las mujeres.
  • Económico: control total del gasto e ingresos, o derrochar dinero en gasto no esencial.

Señales de abuso

El abuso puede ser sutil y complejo, y no siempre es evidente si lo que se experimenta califica como tal. Incluso sin daño físico, los comportamientos de control o dominación pueden considerarse abuso.

  • Abuso financiero: todo el dinero está a nombre de la pareja; tu nombre figura en documentos sin tu permiso; se te asigna una paga realista o irreal; se te impide trabajar o tener ingresos.
  • Abuso sexual: forzarte a actos sexuales, coerción, o retención de anticoncepción sin tu consentimiento.
  • Abuso físico: agresión física, empujones, o daño a bienes que te importan; negación deliberada de necesidades (comida, agua, sueño).
  • Abuso emocional: menosprecio de tus creencias, falta de elogios o reconocimiento, celos excesivos, acusaciones de infidelidad, o hacerte creer que mereces ser castigado.
  • Abuso verbal: insultos, descalificación en público o privado, insultos o gritos.
  • Control e aislamiento: monitoreo constante de llamadas, mensajes o correo; exigir pruebas de ubicación; prohibir vestimenta o apariencia; impedir relaciones con familiares y amigos; limitar la participación en eventos sociales.
  • Dominación patriarcal: negar tareas “solamente para mujeres” y exigir conductas sumisas; impedir que participes en decisiones.

Qué lo provoca

No existe una única causa de la violencia doméstica. Es una elección del agresor, no un impulso descontrolado. Las acciones de la víctima no provocan el abuso. Aunque algunas situaciones pueden influir, la necesidad de poder y control suele estar presente en mayor o menor medida.

  • Experiencias infantiles que modelan conductas violentas.
  • Trastornos psicológicos o antecedentes de conducta agresiva.
  • Consumo de sustancias.
  • Actitudes culturales y creencias sobre roles de género.
  • Baja autoestima o inseguridad.
  • Dificultades para manejar la ira.

Aun así, tener alguno de estos rasgos no significa necesariamente que alguien acabará ejerciendo violencia. La presencia de inseguridad en la pareja no determina por sí sola que se desarrolle abuso.

Dinámica de poder y control

La violencia doméstica se caracteriza por un patrón de comportamiento orientado a ganar o mantener el poder y el control sobre la otra persona. Los agresores suelen empezar con conductas sutiles que, con el tiempo, pueden volverse continuas. Aunque la violencia física o sexual aparezca, las conductas más sutiles —financieras o emocionales— pueden persistir para reforzar el dominio y facilitar el control de la víctima.

Apoyos y recursos

Buscar ayuda puede resultar difícil, especialmente si no hay comunicación privada o si se percibe que no se puede abandonar la situación. Existen recursos disponibles a nivel local, nacional e internacional. No estás sola y hay apoyo para cada paso.

  • Estados Unidos: Línea Nacional de Violencia Doméstica: 800-799-7233 o 800-787-3224 (TTY). Ofrecen chat en línea y la opción de enviar “START” por SMS al 88788.
  • Información adicional y apoyo: 855-484-2846 (National Center for Victims of Crime).
  • Recursos en línea y orientación: loveisrespect.org, 866-331-9474 o enviar LOVEIS al 22522.
  • Prevención y apoyo: National Coalition Against Domestic Violence (NCADV).
  • En caso de emergencia, llama al 911 o a las autoridades locales.
  • Internacional: Unidad de Gestión de Incidentes Críticos de las Naciones Unidas, undsscismu@un.org.

Vídeo sobre ¿Qué causa la violencia doméstica?

Bibliografía

Autor

Autor Isaac Andrade Isaac Andrade Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar. Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.