Qué esperar en tu primera sesión de terapia
Dar el primer paso para empezar una terapia exige valor y autoconciencia. Este artículo explica qué esperar de la primera cita, qué puedes esperar de ti mismo, los tipos de terapia más comunes, y consejos prácticos para sacar el máximo provecho. También ofrece orientaciones sobre cómo manejar el inicio del proceso y qué hacer si no se encaja desde el principio.
Qué esperar de tu terapeuta
A pesar de ciertos conceptos erróneos, el objetivo de un terapeuta no es resolver tus problemas por ti. No están ahí para decirte qué hacer, ni para señalar a las personas que te han hecho daño y decirles cuánto se equivocan. En lugar de eso, se centrarán en ayudarte a dirigir tu atención hacia lo que sí puedes cambiar: tú, tus decisiones y tus respuestas ante los acontecimientos. Dependiendo de la razón para empezar la terapia, dedicarán tiempo a invitarte a mirar hacia dentro. Esto puede implicar hablar sobre traumas pasados y desarrollar estrategias para afrontarlos. Mirar hacia dentro puede requerir explorar fobias y trabajar para superarlas. También puedes profundizar en tus relaciones interpersonales, no para señalar errores de los demás, sino para entender tu papel en mejorar las relaciones o en establecer límites que te protejan. Cualquiera sea tu caso, verás que los terapeutas pueden ser buenos lugares de apoyo y recursos cuando los necesites. Su objetivo principal es ayudarte a aprender a ayudarte a ti mismo.
Qué puedes esperar de ti mismo
Tu primera sesión probablemente implicará que tu terapeuta te haga muchas preguntas sobre ti, cómo te enfrentas a las cosas y tus síntomas (basado en una especie de entrevista). También puedes hablar sobre metas para la terapia, expectativas y más. Esta primera sesión puede resultar emocionalmente agotadora, incluso si no lo esperas. La terapia puede sacar a la luz recuerdos y sentimientos dolorosos que quizá no hayas explorado por tu cuenta. Al sentarte por primera vez, es posible que sientas que las emociones afloran con más fuerza de lo esperado. Esto es normal. Ser abierto y sincero con tu terapeuta es una de las mejores cosas que puedes hacer por ti mismo. Y debes saber que no todas las sesiones serán igual de intensas; al iniciar, es común que resulte algo agotador, y eso está bien.
Tipos de terapia
Según la Asociación Americana de Psicología (APA), las cinco categorías principales de terapia son:
- Psicoanálisis y terapias psicodinámicas: basadas en las ideas de Sigmund Freud, buscan explorar significados y motivaciones inconscientes para cambiar conductas, pensamientos y emociones negativas.
- Terapia conductual: se propone ayudar a modificar conductas mediante distintas herramientas, incluida la desensibilización.
- Terapia cognitivo-conductual (TCC): se centra en cambiar acciones y reacciones modificando primero los pensamientos.
- Terapia humanista: suele centrarse en la persona, evitando presentar al terapeuta como autoridad y adoptando un rol de escucha empática y cercana.
- Terapia integrativa o holística: combina enfoques para adaptarse a las necesidades de cada persona, siguiendo el principio de aceptación.
Entre estas disciplinas, existe una amplia variedad de terapias que podrían ser útiles en función de las necesidades individuales. A continuación se presentan algunas opciones destacadas, con descripciones breves:
- Arteterapia: utiliza medios creativos para expresar y explorar sentimientos y emociones.
- Terapia de aceptación y compromiso (ACT): se centra en acciones guiadas por valores, más que en la mera reducción de síntomas.
- Terapia cognitivo-conductual (CBT) (ya mencionada entre las categorías principales): enfoque práctico y orientado a objetivos a corto plazo.
- Terapia dialéctica conductual (DBT): ayuda a procesar y gestionar emociones difíciles.
- Psicoterapia asistida con caballos: favorece un vínculo entre el paciente y el caballo como parte del proceso de sanación.
- Terapia existencial: invita a considerar la responsabilidad de las propias decisiones.
- Exposición y prevención de respuesta (ERP): expone al paciente a su fuente de ansiedad para aprender a resistir compulsiones.
- Terapia Gestalt: ayuda a trabajar temas no resueltos y a comprender su impacto en la vida diaria.
- Terapia interpersonal (IPT): se centra en herramientas para gestionar mejor las relaciones interpersonales.
- Terapia racional-emotiva: anima a cuestionar pensamientos y creencias irracionales y a sustituirlos por ideas más racionales.
Qué hacer y qué evitar
Qué hacer
- Sé amable contigo mismo. La terapia puede ser emocional; está permitido sentir emociones intensas.
- Explica a tu terapeuta por qué estás allí. No hace falta ser vago; reflexiona sobre tus pensamientos y conductas. Un buen terapeuta te animará a mirar hacia dentro.
- Cierra la sesión con un plan. ¿Tienes tareas para la próxima sesión? ¿Qué comportamiento quieres intentar? ¿Cuándo será la próxima sesión? Anótalo o pon un recordatorio.
- Da la terapia varias sesiones. Con el tiempo suele hacerse más manejable; la primera sesión suele servir para recopilar antecedentes y puede no ser tan útil como esperabas.
Qué evitar
- No pongas una muralla. La terapia funciona si te comprometes a involucrarte con tu terapeuta.
- No hagas preguntas personales sobre tu terapeuta. Mantén límites profesionales; las sesiones deben centrarse en ti.
- Mentir. La terapia no te ayudará si no dices la verdad.
- No soluciones temas importantes al final de la sesión. Si surgen temas relevantes, trata de abordarlos cuando haya tiempo suficiente.
- No permanezcas con un terapeuta con el que no conectas. Puedes buscar a otro profesional con el que te sientas más cómodo.
¿Y ahora qué?
La terapia puede ser extremadamente beneficiosa, pero no te curará de la noche a la mañana. La Asociación Americana de Psicología (APA) señala que la mitad de las personas con síntomas de salud mental requieren entre 15 y 20 sesiones. Si estás siendo tratado por una condición de salud mental, deberás preparar un compromiso de varios meses para ver mejoras. Pero no dejes que eso te abrume: toma las sesiones una a la vez y evalúa su valor tras cada una.
Existe una amplia variedad de opciones terapéuticas y numerosos terapeutas con enfoques distintos. Si no obtienes mucho de la terapia, podrías necesitar probar a otro profesional o enfoque. Pero no es necesario resolver todo de inmediato después de la primera sesión. Date tiempo para procesar. No te sorprendas si sales cansado de la primera sesión: has iniciado un trabajo importante. Vuelve a casa, descansa y recuerda que tus emociones pueden necesitar tiempo para recuperarse, al igual que tus músculos tras un entrenamiento intenso. Te has ganado ese respiro y, al dártelo, estarás mejor preparado para profundizar en la próxima sesión.
Vídeo sobre Qué esperar en tu primera sesión de terapia
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.