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¿Quién está haciendo gaslighting a quién?

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El gaslighting es una forma de manipulación psicológica y emocional cuyo objetivo es sembrar dudas sobre la memoria, la percepción o la cordura de una persona o grupo. Quienes lo ejercen buscan poder y control, a menudo de forma consciente o inconsciente. Este artículo describe qué es, señales clave, dinámicas en parejas y enfoques terapéuticos generales.

Qué es el gaslighting

El gaslighting consiste en un conjunto de conductas manipuladoras que hacen dudar a la otra persona de su propia realidad. A través de engaños, negaciones y distorsiones, se intenta socavar la confianza en las propias percepciones y recuerdos, con miras a mantener el control sobre la víctima.

  • La persona emplea conductas engañosas y manipuladoras.
  • Manipula a otros para sembrar dudas sobre la realidad de la víctima.
  • Niega haber dicho o hecho algo, a pesar de pruebas en contra.
  • Recurre a mentiras abiertas y repetidas.
  • Utiliza los miedos y temores de la víctima en su contra.
  • Desintegra gradualmente la autoestima de la otra persona.
  • Dice una cosa y hace otra, generando incoherencia.
  • Manda mensajes mixtos de forma constante.
  • Introduce refuerzos positivos para confundir y manejar a la víctima.
  • Proyecta sus propias inseguridades en los demás.
  • Alega que la supervivencia depende de su presencia.
  • Intenta alinear a otras personas contra la víctima.
  • Insiste en que la víctima es el problema, o “la loca”.
  • Asegura que la víctima es mentirosa.
  • Provoca que la víctima dude de sí misma.
  • Hace sentir que la víctima no hace nada bien.
  • Minimiza o invalida los sentimientos y preocupaciones de la víctima.

Dinámicas de pareja: un ejemplo práctico

El caso del Sr. y la Sra. Doe

El Sr. Doe solicitó asesoramiento matrimonial para salvar su matrimonio tras una discusión que llevó a que su esposa abandonara la casa con los hijos hace seis meses. Afirmó que, aunque él había empujado a que tomaran un descanso tras varias discusiones, no esperaba que ella no regresara. Aseguraba que ella había dejado y vuelto en varias ocasiones, pero esta vez había decidido no volver, mientras él insistía en que aún existía la posibilidad de reconciliarse. Describía a su esposa como una persona con rasgos de narcissismo maligno, que utiliza a los hijos como herramientas de control y que envía mensajes contradictorios para desorientarlo. Señaló que ella también habría comenzado a alejar a amigos y familiares y a exhibir su nueva relación para afectarlo emocionalmente. En varias sesiones parecía aceptar el fin del matrimonio, para luego insistir en que se trataba de un abuso psicológico y que la situación podría resolverse si ella aceptaba ayuda. Afirmó que hacía comentarios sobre la inteligencia y la apariencia de su esposa para señalar su estatus dentro del vínculo y que, de vez en cuando, manipulaba las cosas para “mantenerla atenta” y evitar que se sintiera superior. También mencionó intentar que la esposa respetara las convenciones sociales y la autoridad en las interacciones públicas, y señaló que la relación con familiares y amigos le parecía cada vez más aislada. En un punto, mencionó la posibilidad de hospitalización involuntaria ante lo que describía como inestabilidad mental de su esposa.

La historia de la Sra. Doe reflejaba una dinámica paralela: ella afirmó haber sido empujada fuera del hogar tras una discusión y acusó a su esposo de presentar un trastorno de ánimo y de comportarse de forma sádica para que ella quedara atrapada en el matrimonio. Aseguró que él estaba alejando a sus relaciones y que no se llevaba bien con otras personas, lo que la obligaba a actuar como filtro en las conversaciones. Aunque sostuvo que la relación estaba irremediablemente rota, también señaló que podría recuperarse si su marido recibía ayuda. También afirmó que había aceptado dejar el hogar una vez para que ambos se calmasen, si bien posteriormente negó ese acuerdo.

En un tramo de la intervención, la Sra. Doe mencionó haber entrado en un grupo de apoyo para padres solteros, con el objetivo de obtener compañía y apoyar su proceso emocional. Dijo haber contado a su marido sobre este grupo para evitar rumores y aseguró haber entablado una relación cercana con un padre soltero dentro del grupo, aunque negó tener interés romántico. Más tarde, aclaró a su marido que su nueva amistad era un padre soltero, no una madre soltera. También organizó cambios en los horarios de las visitas de los hijos para evitar encontrarse con esa persona. En una ocasión, solicitó un chequeo de bienestar para su marido al sentirse extremadamente angustiado tras una visita, lo que ilustra las complejas dinámicas de este tipo de casos.

Señales de gaslighting

  • La persona se comporta de forma engañosa y manipuladora.
  • Interfiere con las percepciones de los demás para sembrar dudas en la víctima.
  • Negación de hechos comprobables o de lo dicho, a pesar de evidencia en contrario.
  • Mentiras abiertas y continuas.
  • Uso de miedos y vulnerabilidades para controlar.
  • Ataques repetidos a la autoestima de la víctima a lo largo del tiempo.
  • Esquemas de decir una cosa y hacer otra.
  • Mensajes y señales mixtas de forma sostenida.
  • Refuerzo positivo disfrazado para confundir.
  • Proyección de inseguridades propias hacia los demás.
  • Afirmaciones de que la víctima no podría vivir sin la otra persona.
  • Intentos de alineación de personas contra la víctima.
  • Insistencia en que la víctima es el problema o “está loca”.
  • Afirmaciones de que la víctima miente.
  • Provoca que la víctima dude de sí misma.
  • La víctima siente que no puede hacer nada bien.
  • Minimiza sentimientos o preocupaciones ajenas.

Orígenes y aprendizaje del gaslighting

Desafortunadamente, para muchas personas el gaslighting no es un comportamiento aislado, sino aprendido. Algunas personas aprenden estas conductas observando a otros, como sus propios padres. Crecer en un entorno disfuncional, especialmente con un progenitor con problemas de salud mental o adicción, aumenta la probabilidad de que se adopten conductas de gaslighting. Los padres que emplean este patrón pueden utilizar a los hijos como peones para manipular al otro progenitor. Esto no implica que todos los niños criados en un hogar con gaslighting lleguen a ejercerlo como adultos, pero sí eleva la probabilidad de repetir el comportamiento.

Algunas personas recurren a este método para recuperar un sentido de control en su vida, buscando dependencia en los demás. Trabajar con personas que ejercen gaslighting puede resultar desafiante porque suelen creer saber qué es lo mejor y a menudo no aceptan responsabilidad, mientras señalan a otros como responsables de los problemas.

Tratamiento y manejo

Una vez identificado el gaslighting, es esencial buscar intervención terapéutica para la persona que ejerce el gaslighting y para la persona o grupo que ha sido objeto de ello. La intervención puede ayudar a la persona que gaslightea a identificar las motivaciones y a entender por qué realiza este comportamiento, además de ofrecer técnicas para detenerlo. Las personas o grupos que han sido gaslighted se benefician de la terapia para fortalecer la autoestima, confiar en sus instintos, desarrollar una imagen propia positiva y reducir la autocrítica.

Incluso si las parejas deciden permanecer en la relación, la dinámica cambia de manera permanente. En algunos casos, cuando ambas partes muestran interés en mantener la relación y trabajan juntas en una terapia de pareja, la relación puede fortalecerse y permitir un aprendizaje y una reparación de daños pasados.

Impacto en la relación

El gaslighting deja huellas en la relación que pueden perdurar incluso si las personas logran convivir a corto plazo. La confianza, la comunicación y la percepción de la realidad quedan afectadas, y la relación puede requerir recursos terapéuticos sostenidos. La intervención conjunta puede facilitar un proceso de reparación, estableciendo límites, reconstruyendo la confianza y promoviendo una toma de decisiones más saludable.

Vídeo sobre ¿Quién está haciendo gaslighting a quién?

Bibliografía

Autor

Autor Isaac Andrade Isaac Andrade Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar. Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.