Respuesta de lucha o huida: ejemplos y situaciones.
Esta revisión aborda la respuesta de lucha o huida ante situaciones estresantes, sus componentes neurofisiológicos y la influencia del aprendizaje. Ilustra cómo la interpretación de una amenaza y las experiencias previas configuran la intensidad de la respuesta, y cómo tanto lo aprendido como lo innato operan a través de señales del hipotálamo y del sistema nervioso autónomo, con posibles efectos en la salud cuando el estrés es frecuente.
La respuesta de lucha o huida: dos polos
Las situaciones descritas en el texto ejemplifican dos polos de este mecanismo: por un lado, la posibilidad de activar la confrontación o la defensa; por otro, la tendencia a escapar ante la amenaza. Este proceso se desencadena cuando interpretamos una situación como amenazante y la respuesta resultante depende de qué tan habituado esté el organismo a lidiar con el estrés, así como de un programa innato en el cerebro.
El componente aprendido de la respuesta
Existe evidencia de que la respuesta de lucha puede aprenderse. Por ejemplo, las reacciones ante una ofensa percibida dependen fuertemente de la cultura. En Estados Unidos, la llamada “cultura del honor” del Sur habría favorecido respuestas aprendidas de lucha, lo que algunos expertos asocian con diferencias regionales en la violencia. El aprendizaje también modula nuestras respuestas internas al estrés. En un estudio con personas con hipertensión, aquellas que recibían placebos junto con su medicación mantuvieron la presión arterial en niveles saludables incluso tras retirar el fármaco, siempre que continuaran tomando el placebo; esto sugiere que la expectativa de control puede disminuir la respuesta de emergencia de los vasos sanguíneos.
El componente innato: un programa cerebral preconfigurado
Además de lo aprendido, existe una reacción innata que opera fuera de la conciencia. En la década de 1920, el fisiólogo Walter Cannon identificó que una amenaza activa una secuencia de actividades en los nervios y glándulas del organismo. Hoy sabemos que el hipotálamo inicia una cascada en el sistema nervioso autónomo (SNA), en el sistema endocrino y en el sistema inmunitario para preparar la acción. Esta respuesta fue útil para nuestros antepasados, ya sea para escapar de un depredador o para enfrentar a un rival hostil, pero conlleva un costo para la salud a largo plazo si se mantiene de forma frecuente.
- El sistema nervioso autónomo regula las actividades de los órganos internos y se activa ante la percepción de amenaza.
- El hipotálamo envía un mensaje de emergencia al SNA, poniendo en marcha respuestas fisiológicas ante el estrés.
- Esta cadena de respuestas dio ventajas evolutivas, pero mantener al organismo en estado de alerta de forma sostenida puede consumirse las defensas del cuerpo y contribuir a la distrés.
Consecuencias para la salud y el manejo del estrés
La respuesta de lucha o huida puede ser beneficiosa en situaciones agudas, pero cuando el estrés es frecuente o se interpreta repetidamente como amenazante, lo que empieza como una respuesta adaptativa puede convertirse en un factor de riesgo para la salud. El estrés sostenido puede desgastar las defensas naturales y contribuir a problemas cardiovasculares, inmunológicos y psicológicos.
Referencias
- Nisbett, R. E. (1993). Violencia y cultura regional de EE. UU. American Psychologist, 48, 441-449.
- Ader, R., & Cohen, N. (1975). Immunosupresión condicionada conductualmente. Psychosomatic Medicine, 37, 333-340.
- Suchman, A. L., & Ader, R. (1989). Placebo response in humans can be shaped by prior pharmacologic experience. Psychosomatic Medicine, 51, 251.
- Jansen, A. S. P., Nguyen, X. V., Karpitskiy, V., Mettenleiter, T. C., & Loewy, A. D. (1995, October 27). Central command neurons of the sympathetic nervous system: Basis of the fight-or-flight response. Science, 270, 644-646.
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Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.