Todo sobre los límites de la crianza compartida
La co-parentalidad es un desafío, incluso cuando las circunstancias parecen tranquilas. Contar con un plan claro facilita avanzar con serenidad. Este artículo presenta estrategias de dos terapeutas para establecer límites efectivos y mantener el foco en el bienestar del menor: comunicación, horarios, y gestión de emociones. Verás cómo los límites, personales o mutuos, protegen al niño y reducen conflictos.
Qué son los límites en la co-parentalidad
Los límites en la co-parentalidad son normas y acuerdos que tú y tu ex pueden fijar para proteger el bienestar del menor. Pueden ser de tipo personal o mutuo e involucran cómo se comunica, qué temas se abordan, qué se dice y cuándo se responde, cuánto se involucra emocionalmente, y normas sobre la entrega y recogida del niño, horarios de crianza y la participación de otras personas en el proceso.
Beneficios de establecer límites
Establecer límites pone al menos el bienestar del hijo como objetivo principal y contribuye a que ambos cuidadores se sientan seguros al interactuar. También facilita manejar situaciones delicadas, como el acoso escolar, sin exponer pensamientos o resentimientos actuales hacia la otra persona.
Cómo establecer límites saludables
Cada plan de crianza es único, pero estos consejos pueden ayudar a empezar.
Comunicar desde la calma
La co-parentalidad requiere paciencia y compromiso. Si la relación tuvo valores de amor y respeto, puede que ya no estén juntos; por ello, puede resultar útil aprender técnicas de autoprotección y responder en lugar de reaccionar. Algunas estrategias útiles pueden incluir:
- Escribir tus sentimientos en un diario.
- Practicar respiración profunda.
- Expresar preocupaciones a una persona de confianza.
- Trabajar con un terapeuta.
Responder o reaccionar: ¿cuál es la diferencia?
Responder significa contestar algo en respuesta a una consulta o comentario; reaccionar implica responder de forma inmediata y, a veces, impulsiva. No toda ofensa de la ex merece una respuesta. Aprender a distinguir puede ayudar a disminuir tensiones y mantener el foco en el menor.
Considerar la ayuda de una app
Las apps y sitios web de co‑parenting pueden ser útiles. En palabras de la Dra. Napolitano, Our Family Wizard puede ayudar a realizar un seguimiento de citas, actividades extraescolares y días festivos. Si ambos padres aceptan usar una herramienta así, puede reducir mucho las discusiones y los malentendidos.
Mantener todo por escrito
Es importante documentar las comunicaciones, especialmente si hay tensiones. Las conversaciones por teléfono pueden calentarse rápidamente. Mantener las comunicaciones por escrito facilita un registro de lo acordado y ayuda a mantener el foco en el tema.
Mantener la consistencia
Puede ser útil encontrar un sistema que funcione para ti y mantenerlo. Las fronteras se vuelven difíciles de seguir cuando no se aplican de forma constante. Por ejemplo, si solo te comunicas por mensajes de texto sobre recogidas y entregas, hazlo siempre así.
Usar una dirección de correo para asuntos de crianza
Si una persona tiene dificultades para respetar límites, conviene designar una dirección de correo específica para los temas de crianza. Puedes decir a la otra persona: no me escribas por otros temas; para todo lo relativo a nuestro hijo, utiliza esta dirección de correo.
Controlar tus desencadenantes
Una estrategia útil para evitar desencadenantes de la nueva vivienda de tu ex, su nueva pareja o su familia es ponerte de acuerdo en una recogida a la acera. Con ese arreglo, el niño puede salir del vehículo y entrar a la casa de la otra persona de forma autónoma, lo que reduce tensiones cara a cara, minimiza la entrega como un trámite pesado y enseña a tus hijos a respetar los límites y la privacidad del progenitor receptor.
Encontrar un tercero neutral
Si no puedes acudir a un terapeuta, puede ser útil identificar a un miembro mutuo de la familia que pueda comunicarse contigo, sugiere Weaver-Breitenbecher.
Qué no hacer
Intenta no tomar decisiones de crianza basadas en cómo te sientes respecto a la ruptura. Entendemos que eres humano y que puedes experimentar emociones dolorosas; tus sentimientos importan, pero no deben guiar decisiones que podrían perjudicar a la otra persona. Con tu hijo, evita:
- hablar mal del otro progenitor frente al menor;
- culpar al otro por pasar tiempo con otras personas o en otros entornos;
- transmitir mensajes del uno al otro a través del menor;
- tratar de obtener información sobre el otro progenitor a través del hijo;
- reabrir los problemas de la relación.
Cuándo buscar ayuda
Un estudio de 2020 sugiere que la co‑parentalidad puede resultar más difícil en disoluciones donde el ex comparte emociones como ira, desprecio, disgusto, culpa, rabia o vergüenza. En esos casos, puede ser útil recurrir a un profesional neutral, ya que la asesoría de crianza compartida puede ayudar a mediar. Los consejeros de co‑parenting pueden actuar como árbitros para decisiones como la hora de Thanksgiving o las transiciones de custodia. Para empezar, considera usar herramientas de búsqueda para encontrar apoyo profesional.
En resumen
La co‑parentalidad puede ser un reto incluso en los mejores días. Puede ser útil:
- mantener la comunicación por escrito;
- ser consistentes en las normas y horarios;
- utilizar herramientas de planificación útiles;
- practicar técnicas de autoprotección emocional para mantener el control de tus emociones.
No tienes que atravesarlo solo: además de un terapeuta individual, puede ser útil contar con un consejero de co‑parenting que trabaje contigo de forma conjunta.
Vídeo sobre Todo sobre los límites de la crianza compartida
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.