10 emociones que los niños pueden heredar involuntariamente
La ansiedad de Amy estaba por las nubes y la desesperación era constante. Su mente obsesionada buscaba peores resultados posibles, reviviendo heridas pasadas y adivinando lo que todos pensaban. Temía por su familia y, cuanto más intentaba detener el patrón, peor se volvía. Las crisis la paralizaban, afectando su trabajo y su relación de pareja. Recibió ayuda y descubrió que la ansiedad puede heredarse.
Herencia emocional y traumas familiares
La ansiedad y otras emociones difíciles no siempre se originan en experiencias presentes; a menudo se transmiten a través de traumas familiares, del modelado parental y de conductas abusivas. A continuación se presentan diez emociones que suelen heredarse y ejemplos de cómo pueden manifestarse en las generaciones siguientes.
- Ira: hay tres tipos principales de ira poco saludable: agresiva, pasivo‑agresiva y la ira suprimida; cada una puede dañar a un niño. Por ejemplo, un padre que grita puede hacer que el hijo imite ese comportamiento o lo canalice hacia su propia ira. El objetivo es canalizar la ira hacia conductas asertivas, que expresen necesidades sin ser controlador ni beligerante.
- Vergüenza: palabras que atacan el corazón de la persona, como “Nunca serás lo suficientemente bueno” o “Eres estúpido”. Estas tácticas pueden ser habituales en hogares muy religiosos y a veces el propio niño las reproduce con otros. La contracara es la aceptación y el perdón, que permiten romper el ciclo de dolor.
- Culpa: la culpa como herramienta de manipulación aparece en frases como “Si me quisieras, limpiarías la cocina” o “Una hija que se preocupa llama a su madre”. Este comportamiento es una forma extrema de manipulación. En su lugar, expresa lo que quieres con una explicación clara del motivo, evitando hacer sentir mal al otro si no se cumple.
- Impotencia: cuando un padre utiliza su trauma para justificar un mal comportamiento: “Bebo cada noche porque mi madre me dejó” o “Fui abandonado de niño y por eso actúo así”. Los niños aprenden a adaptar el rasgo para su propio beneficio. Tratar el trauma de forma saludable evita la necesidad de revivirlo para seguir siendo víctimas.
- Ansiedad: la ansiedad es una emoción útil que debe servir como señal de alerta para el cerebro o el cuerpo, similar a un indicador de nivel de combustible; suele dispararse como precursor del miedo. Cuando se activa con demasiada frecuencia, crea un entorno poco saludable. Una de las mejores estrategias para la ansiedad es la meditación y la aceptación de la emoción. Enfrentarla desde la frustración suele incrementarla y transmitírsela a otros.
- Inseguridad: una táctica de desarrollo temprano de los niños es observar a sus padres para aprender sobre sí mismos. El problema es que el niño a menudo absorbe las inseguridades de los padres. Si un padre no persigue un ascenso por miedo, el hijo podría decidir no intentar un papel en una obra. Romper ese vínculo implica identificar qué inseguridades son propias del niño y no de los padres, y no permitir que el miedo de estos afecte al hijo.
- Egocentrismo: en familias donde el niño no logra apego con un padre, o este no puede comprometerse a ese vínculo, pueden surgir conductas centradas en uno mismo. En las primeras etapas del desarrollo, la confianza es esencial; si falla, aparecen dificultades de apego. Crear un entorno que fomente la vulnerabilidad ayuda a sanar; nunca es tarde para que el niño encuentre a una persona de confianza con quien formar un apego saludable.
- Crítica: criticar continuamente a un hijo por lo que viste, por cómo se ve, por su rendimiento o con quién se relaciona puede resultar agotador. A veces estas críticas se encierran en un “lo hago porque te quiero”. Sin embargo, la crítica constante daña las relaciones. El elogio es el antídoto para este comportamiento.
- Aislamiento: las personas se aíslan por miedo, depresión, tristeza, duelo o paranoia. Si un padre se aísla, los hijos pueden aprender a verlo como una forma válida de afrontar las emociones. Romper el hábito implica enfrentar las emociones dolorosas y buscar apoyo en uno mismo y en otros.
- Celos: el celosismo puede usarse para justificar respuestas impulsivas o ataques. Actuar por celos nunca es una excusa y no debe fomentarse. La confianza y la aproximación calmada son la vía para eliminar el celos.
Separar la ansiedad de la historia familiar: aprendizaje práctico
Después de reconocer que la ansiedad de Amy tenía raíces familiares y de aprender a gestionarla de forma saludable, su mente se tranquilizó de manera más natural. Al separar la ansiedad de su historia personal, Amy experimentó menos ataques y pudo prestar atención a lo que realmente requería atención, evitando que el pasado marcara sus respuestas. Este distanciamiento facilita respuestas más adaptativas ante la ansiedad.
Vídeo sobre 10 emociones que los niños pueden heredar involuntariamente
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.