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22 pasos para una mejor comunicación en tus relaciones

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La capacidad de comunicarse de forma eficaz puede marcar la diferencia entre una conversación constructiva y una discusión que genera ansiedad. A lo largo del tiempo, una buena comunicación fortalece las relaciones, mientras que una comunicación deficiente puede dañarlas o incluso terminarlas. Este texto presenta principios clave para conversar de manera más clara, empática y efectiva, tanto en el ámbito laboral como en el personal.

Claves para una conversación más eficaz

  • Suelta la culpa: Es normal que exista un problema sin buscar culpables. ¿Qué es más eficaz: señalar con el dedo cuando alguien derrama la leche, o decir “Oh, la leche se ha derramado. Vamos a limpiarla”?
  • Acepta dos puntos de vista diferentes: Nada es blanco ni negro. Es natural que tú y la otra persona sintáis cosas distintas sobre ciertos temas. De hecho, es realista y, a la larga, preferible. Si os sentís exactamente igual sobre todo, quizá debáis revisar la salud y autenticidad de la relación.
  • Reconoce la individualidad de cada persona: Sois dos personas distintas. ¿Habéis sacrificado vuestra individualidad por el bien de la relación? Según el investigador y clínico Dr. John Gottman, los desacuerdos no son necesariamente una amenaza para la relación. De hecho, dos tercios de los desacuerdos no son resolubles y aprendemos a convivir con ellos mediante concesiones.
  • No necesitas estar de acuerdo en todo para ser amable y mantener una relación rica y satisfactoria. El problema suele surgir cuando dejamos de comunicarnos con nuestra pareja. No hace falta coincidir en todo para ser respetuosos y afectuosos.
  • Concéntrate en lo que puedes controlar tú mismo: No en la otra persona. “La ironía es que la mayoría de las personas están tan ocupadas intentando controlar lo que no pueden controlar – otras personas, circunstancias o resultados – que, en el proceso, pierden el control de sí mismas.” (Dr. Henry Cloud) Cuando te concentras en intentar arreglar a otras personas o situaciones fuera de tu alcance, gastas energía valiosa que podrías usar para gestionar tus actitudes, palabras y acciones.
  • Evita conflictos innecesarios: El hecho de que alguien busque enfrentarte no significa que debas aceptar la invitación. Si detectas un tono adversarial, respira hondo, pregúntate si vale la pena participar y, si es así, hazlo de forma calmada y respetuosa, sin importar cómo se comporte la otra persona. Tu única responsabilidad es tu conducta.
  • Practica la Regla de Oro: Trata a la otra persona como te gustaría que te trataran. Tu actitud puede dejar una impresión duradera; quizá la otra persona se sienta más comprendida y su ira o miedo disminuya, incluso si no lo percibes en el momento. A veces, pueden recordar años después que tus palabras o tu comportamiento marcaron una diferencia.
  • Las acciones importan tanto como las palabras: Pedir perdón sin cambiar el comportamiento futuro no es suficiente. Hacer las paces implica enmendar o modificar tu conducta. Si, con el tiempo, te esfuerzas por hacerlo mejor, acabarás logrando consistencia.
  • Antes de hablar, pregunta o solicita permiso: Preguntar si está bien hablar de algo, en lugar de exigirlo, reduce la defensividad. Por ejemplo, ¿“Sería posible que hablemos de algo?” en lugar de “Tenemos que hablar”.
  • Evita el sarcasmo: Aunque a veces pueda parecer una salida fácil, puede hacerte parecer defensivo o mezquino y transmite falta de respeto.
  • Comunica claramente tus deseos y necesidades: Reconoce que los demás no son lectores de mentes. No des por sentado lo que desean. Pregunta: “¿Qué necesitas de mí ahora?”
  • Sé tú mismo, con humildad y apertura: Está bien equivocarse. Si muestras disposición a aprender de la conversación, en lugar de mostrarte inflexible, probablemente resultarás más atractivo para la otra persona.
  • Deja de lado el orgullo y pide retroalimentación: Pedir feedback puede ayudar a mejorar la relación y la comunicación a futuro.
  • Ritmo y respiración: Disminuye el ritmo: realiza unas respiraciones profundas, cuenta hasta diez y, si es necesario, toma un descanso acordado para volver a la conversación con calma.
  • No interrumpas: Hablar a la vez reduce la posibilidad de entenderse. Permite un silencio breve y escucha. Si la otra persona no te da espacio para hablar, pregunta: “¿Puedo responder?”
  • Lenguaje corporal abierto: Desenvuelve los brazos, miren a la otra persona y evita gestos que delaten tensión.
  • Interésate y pregunta con apertura: Haz preguntas abiertas y permite que la otra persona te enseñe. “Escucha primero para entender, luego para ser entendido” (Dr. Stephen R. Covey).
  • Aborda las preocupaciones de la otra persona: Reconoce sus emociones y pon énfasis en su punto de vista. Repite o parafrasea sus preocupaciones para confirmar que entiendes. Aun cuando tus percepciones iniciales sean imprecisas, agradecerán tu esfuerzo por comprender.
  • Encuentra terreno común: Es probable que no estéis en desacuerdo en todo. Reconocer los puntos de acuerdo reduce la defensividad y facilita la conexión.
  • Refuerza la autoestima de la otra persona: Actúa como si fuera la persona más importante del mundo en ese momento y presta tu atención plena. Busca el núcleo de verdad en lo que dice y entiende por qué puede sentirse así.
  • Mantén tus valores personales, pero sé flexible cuando convenga: No puedes complacer a todos en todo momento. Respétate y mantémte fiel a ti mismo, dispuesto a cambiar si eso mejora la relación y facilita una buena solución al problema.
  • Reconoce tus propias necesidades y acepta un no: Si alguien dice que no, respétalo sin forzar ni intimidar. Un “no” no demuestra que estés equivocado al pedir algo, sino que la otra persona también tiene derechos y límites que considerar.
  • Sé táctico: No todas tus ideas deben expresarse. Como decía Isaac Newton, “la táctica es el arte de hacer un punto sin hacer enemigo.” Aplica el criterio THINK: ¿es tu pensamiento True (Verdadero), Helpful (útil), Intelligent (inteligente), Necessary (necesario) y Kind (amable)? Si no, piensa dos veces antes de decirlo.
  • Enfrenta los conflictos como un problema a resolver, no como una batalla a ganar: Piensa en tres entidades: tú, la otra persona y el problema. Así, los problemas se transforman en una oportunidad para trabajar juntos y hallar soluciones creativas.

Vídeo sobre 22 pasos para una mejor comunicación en tus relaciones

Bibliografía

Autor

Autor Isaac Andrade Isaac Andrade Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar. Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.