7 mitos comunes sobre la psicoterapia
Los mitos sobre la terapia abundan y pueden impedir que muchas personas reciban el apoyo que necesitan. En este artículo aclaramos las ideas erróneas más persistentes y mostramos, con base en evidencia, qué puede lograr la terapia. Veremos por qué no solo es para crisis, que existen diferentes enfoques, y qué esperar de un proceso terapéutico.
Mito 1: La terapia es solo para problemas realmente graves
La terapia a menudo se percibe como una opción de último recurso, por ejemplo ante una crisis grave o un colapso. En realidad, puede ayudar a una amplia gama de necesidades.
Según la Asociación Americana de Psiquiatría, la psicoterapia puede ayudar con:
- condiciones de salud mental comunes, como depresión y trastornos de ansiedad
- manejo del duelo, por ejemplo tras la pérdida de un ser querido o una enfermedad
- enfrentar distintos tipos de trauma
- afrontar los desafíos de la vida cotidiana
la terapia puede ayudar a construir una vida más plena y significativa apoyando en:
- lograr metas profesionales y personales
- mejorar habilidades de comunicación
- comprenderse con mayor profundidad
- aumentar la autoestima
- cultivar relaciones más fuertes y conectadas
- gestionar el estrés
- desarrollar hábitos saludables
Mito 2: No son muchas las personas que acuden a terapia
Este mito persiste porque no todos se atreven a decir a otros que van a terapia. Aunque el estigma ha disminuido, acudir a un terapeuta sigue percibiéndose de forma diferente a consultar a un entrenador personal, nutricionista, fisioterapeuta o acupuntor.
Muchas personas sí asisten a terapia. Según resultados de una encuesta nacional de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) en 2019, el 9,5% de los adultos estadounidenses trabajaron con un terapeuta o consejero. La pandemia y la expansión de opciones de terapia online sugieren que este porcentaje ha aumentado desde entonces.
Mito 3: Toda la terapia es igual
No es raro que las personas prueben un tipo de terapia y, si no les funciona, asuman que toda la terapia es ineficaz. La realidad es que existen muchos enfoques diferentes y puede requerir prueba y error para encontrar el que mejor se adapte a ti. Por ejemplo, la terapia dialéctica conductual (TDC/DBT) puede ayudar a quien tiene dificultades para gestionar emociones intensas y una identidad inestable. La terapia cognitivo-conductual (TCC) se centra en cambiar pensamientos poco útiles y negativos que pueden alimentar la ansiedad o la depresión. la terapia suele ser más eficaz cuando eliges un profesional que encaje contigo.
Mito 4: La terapia es solo una sesión de desahogo cara
La terapia implica conversación, pero a diferencia de un amigo, el/la terapeuta:
- da atención sin distracciones
- está especialmente formado para escuchar y detectar patrones
- no aplica un sesgo a tu situación
- te acompaña para realizar cambios saludables con técnicas basadas en la evidencia
Según la Asociación Americana de Psicología, la psicoterapia ha ayudado a aproximadamente tres cuartas partes de las personas que la prueban. alrededor del 80% de las personas que experimentan alguna forma de psicoterapia se sienten mejor después de terminar, frente a quienes nunca la prueban.
Mito 5: La gente pensará mal de mí si voy a terapia
Algunas personas evitan la terapia por miedo a la opinión de los demás. Aunque es natural preocuparse por las percepciones ajenas, no siempre es útil.
La mayoría tiende a respaldar. Por ejemplo, investigaciones indican que los estudiantes no piensan menos de alguien por acudir a terapia. no estás obligado a decir a nadie que ves a un terapeuta. Y si alguien lo descubre y tiene una reacción negativa, recuerda que esa respuesta refleja su propio malestar y no tu decisión. Al fin y al cabo, la terapia es tu elección.
Mito 6: La confidencialidad de la terapia no existe
Algunas personas temen que sus sesiones no permanezcan confidenciales. Este aspecto es fundamental, ya que la apertura facilita el cambio y la curación. Todos los terapeutas deben velar por la confidencialidad conforme a un código ético. Hay excepciones raras: por ejemplo, un terapeuta puede avisar a las autoridades si alguien está pensando en hacerse daño a sí mismo u otras personas.
Mito 7: Tendré que quedarme en terapia para siempre
Una vez que empieza, puede parecer que hay que continuar durante años o décadas, lo que puede generar preocupación por el coste. La buena noticia es que la terapia no tiene por qué durar toda la vida, o incluso varios años; puede durar menos si se requieren menos sesiones. La duración varía según necesidades y condiciones subyacentes. Según la Asociación Americana de Psiquiatría, aproximadamente la mitad de las personas mejoran tras 15 a 20 sesiones. Junto a tu terapeuta, decidirás cuándo discontinuar la terapia. El objetivo es ayudarte a mejorar, no cumplir un número de sesiones.
Pasos siguientes
Existen numerosos mitos sobre la terapia que pueden impedir buscar o retrasar la ayuda profesional de la que se puede beneficiar. La realidad es que la terapia puede ser de gran ayuda para cualquiera, ya estés lidiando con ansiedad, buscando fortalecer tu relación o queriendo aceptarte a ti mismo. Decidir trabajar con un terapeuta es una inversión en tu salud mental y en tu bienestar general.
Para empezar a buscar un terapeuta, puedes considerar estas herramientas simples:
- verificar credenciales y formación
- preguntar por experiencia en tu tema
- consultar con tu seguro o presupuesto
- pedir recomendaciones a profesionales de confianza
Vídeo sobre 7 mitos comunes sobre la psicoterapia
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.