¿Afecta tener TOC a tu capacidad para ser un buen progenitor?
Ser padre o madre con trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) puede ser desafiante, pero es posible gestionar los síntomas y disfrutar de la crianza. Este artículo explora en qué consiste el TOC, cómo puede afectar la vida familiar, y qué estrategias profesionales y de apoyo pueden ayudar a reducir el impacto en la paternidad, incluida la maternidad durante el embarazo, el posparto y la convivencia diaria.
Embarazo y TOC
Durante el embarazo, los síntomas de TOC pueden volverse más intensos, quizá por cambios hormonales. También puede aparecer TOC periparto, que se desarrolla durante el embarazo o tras el parto. Según investigaciones de 2021, existe un componente genético que parece predisponer a algunas personas a desarrollar TOC durante el embarazo, aunque se necesita más investigación.
TOC posparto
El TOC posparto no se limita a la persona que da a luz. Padres y otros cuidadores cuyas parejas han dado a luz también pueden experimentarlo. Los síntomas pueden incluir temores obsesivos y compulsiones asociadas:
- temores obsesivos de dañar a su bebé (de forma involuntaria o intencionada)
- miedo a dejar caer o olvidar al bebé en algún lugar
- temor a que el bebé muera por SIDS u otra condición
- temor a que el bebé se enferme
- revisar repetidamente que el bebé sigue respirando
- pedir una y otra vez a médicos y seres queridos que aseguren que el bebé está bien
- evitar ducharse o dormir por la preocupación de que el bebé pueda hacerse daño cuando tú no estás
- evitar comportamientos que se consideren potencialmente dañinos (como bañarlo, conducir con él, o incluso sostenerlo)
Muchas personas con TOC posparto sienten miedo de compartir sus temores por el estigma o por temor a perder la custodia. Estas preocupaciones son válidas y comunes. Sin embargo, pedir ayuda es el primer paso para sentirse mejor y controlar los síntomas. Considera buscar un terapeuta que trate TOC posparto, o intentar encontrar grupos de apoyo posparto.
Crianza con TOC
Los síntomas del TOC pueden resultar abrumadores incluso para personas sin hijos. En la crianza, tus obsesiones y compulsiones pueden aumentar la ansiedad sobre tu papel y la seguridad de tu bebé. Esto puede verse de distintas maneras según cada persona. Por ejemplo:
- Una persona con TOC de daño podría temer hacer daño a su hijo y, para protegerlo, evitar pasar tiempo a solas con él.
- Una persona con TOC de contaminación podría evitar jugar con su hijo al aire libre, o relacionarse con él en ciertos contextos, y podría enseñar inadvertidamente a su hijo a temer la suciedad.
- Una persona con TOC de conteo podría sentir la necesidad de contar las ventanas y puertas varias veces antes de salir, dificultando llevar a los niños a la escuela a tiempo.
Las personas con TOC pueden adoptar conductas de evitación. Esto puede incluir evitar aspectos necesarios de la crianza, como:
- cambiar pañales
- preparar comida
- interactuar con profesionales de la salud y docentes
- jugar con los niños
- permitir que sus hijos interactúen con otros
- dejar que los niños jueguen con ciertos juguetes
- permitir que los niños duerman toda la noche
Algunas personas con TOC son conscientes de que sus obsesiones y compulsiones pueden afectar a sus hijos. Esta ansiedad —el miedo a poder hacerles daño de alguna manera— puede aumentar el estrés y agravar los síntomas.
¿Sus hijos desarrollarán TOC?
No necesariamente. Algunas personas con TOC se preguntan si sus hijos heredarán la condición, si heredarán el “gen del TOC” o si notarán su comportamiento y lo imitarán. La causa es compleja: es probable que intervengan genes, temperamento y factores ambientales. Es frecuente que muchos padres con TOC tengan hijos que nunca desarrollan la condición.
Tres consejos prácticos para la crianza con TOC
1. Considera la terapia
La ayuda profesional de salud mental es un gran primer paso si eres padre o madre con TOC. La terapia basada en la exposición y la prevención de respuestas (ERP) es una de las formas más efectivas de tratar TOC, y suele combinarse con la terapia cognitivo-conductual (TCC). La terapia puede ayudarte a gestionar mejor tus síntomas mientras afrontas los retos de la crianza. Los grupos de apoyo y otros recursos también pueden ser útiles. La International OCD Foundation (IOCDF) ofrece listas de grupos de apoyo en persona y en línea; tu terapeuta o profesional de la salud puede indicarte opciones cercanas.
2. Pide ayuda
Es natural que no siempre te sientas cómodo hablando abiertamente sobre tus síntomas y pidiendo apoyo. Los padres con TOC pueden temer ser juzgados o perder la custodia, pero pedir ayuda suele ser necesario y puede marcar la diferencia. El apoyo te ayuda a sentirte más conectado, más capaz y menos estresado. Pedir ayuda puede incluir:
- hablar con un amigo o pareja sobre tus pensamientos y compulsiones
- expresar tus preocupaciones a un ser querido de forma constructiva
- pedir a alguien que cuide a tus hijos para que puedas tener tiempo a solas o acudir a terapia
- pedir a alguien que te ayude con una tarea o recado difícil
- buscar el apoyo de un profesional de salud mental
3. Mantener hábitos positivos
El estrés y la falta de sueño pueden empeorar los síntomas del TOC. Para darte la mejor oportunidad de controlar los síntomas, cuida tus necesidades básicas:
- dormir lo suficiente
- no saltarte comidas
- mantenerse hidratado
- gestionar el estrés y practicar técnicas de relajación
- desarrollar habilidades de afrontamiento
También es útil participar en actividades que ayuden a mantener la calma, como la actividad física, la meditación, aficiones creativas o escribir un diario.
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Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.