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Benzodiacepinas: una guía para la prescripción segura

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Muchos médicos que prescriben benzodiacepinas (BZ) sienten una relación ambivalente con ellas. Funcionan con rapidez y eficacia para la ansiedad y la agitación, pero generan inquietudes por sus efectos sedantes, la dificultad para reducir la dosis debido a la abstinencia y los riesgos de dependencia, tolerancia y abuso. Este artículo ofrece una guía clara para afrontar estos dilemas y entender cuándo y cómo emplearlas de forma responsable.

Historia y evolución de las benzodiacepinas

Si consideras problemáticas las benzodiacepinas, recuerda que existieron los barbitúricos, sedantes de elección hasta la década de 1950. Medicamentos como pentobarbital, secobarbital y fenobarbital se usaban como hipnóticos y ansiolíticos para diversos trastornos psiquiátricos, incluida la esquizofrenia. Aunque a veces mejoraban síntomas, eran notablemente sedantes, con alto potencial de abuso y riesgo de sobredosis. Marilyn Monroe falleció por sobredosis de barbitúricos, lo que subrayó estos peligros.

Las benzodiacepinas surgieron a principios de los años 60 como sustituto de los barbitúricos. La primera, clordiazepóxido (Librium), fue descubierta por casualidad por el químico de Roche Leo Sternbach en 1957. El diazepam (Valium) se introdujo en 1963 y alcanzó gran popularidad en los 60 y 70 para lo que se describía como ansiedad neurótica. En 1981, tras la publicación del DSM-III, el alprazolam (Xanax) se comercializó intensamente para el trastorno de pánico, seguido por el clonazepam (Klonopin).

¿Cómo funcionan las benzodiacepinas?

Las BZs actúan sobre los receptores GABA-A, el principal neurotransmisor inhibidor de nuestro cerebro. El GABA se une a receptores GABA-A postsinápticos y abre canales de cloruro, disminuyendo la neurotransmisión. Las BZs se acoplan a un sitio modulador específico junto a GABA-A y aumentan la apertura del canal, potenciando la acción del GABA natural. Esto reduce la actividad neuronal en todo el cerebro y explica sus efectos ansiolíticos, hipnóticos, anticonvulsivantes y relajantes musculares.

¿Diferencias respecto a las no benzodiacepinas?

Se cree que la subunidad alfa-1 del receptor GABA-A está más relacionada con la sedación, mientras que la alfa-2 está vinculada a la ansiedad. Las BZs actúan sobre ambas subunidades, mientras que las no benzodiacepinas (como zolpidem) actúan principalmente sobre la alfa-1 (sedación). El alcohol también modula sitios del receptor GABA, pero con un mecanismo más complejo.

¿Qué trastornos psiquiátricos se benefician de las benzodiacepinas?

Las BZs son efectivas para la ansiedad en sus diversas manifestaciones, ya sea como trastornos DSM como el trastorno de pánico, el trastorno de ansiedad generalizada (TAG) o el trastorno de ansiedad social, o en formas clínicas mixtas como depresión/ansiedad. Es útil conocer qué BZs tienen indicación oficial para determinadas condiciones, así como consideraciones prácticas de dosificación, inicio de acción, equivalencias y duración clínica.

Farmacocinética de las benzodiacepinas

La absorción desde el tracto gastrointestinal es rápida en la mayoría de las BZs, que se absorben en el intestino delgado en aproximadamente 20–30 minutos. Tomarlas por vía sublingual acelera la absorción y evita en parte el efecto de primer paso hepático. Aunque la lorazepam (Ativan) es la única BZ con versión sublingual oficial, el alprazolam también se emplea así; en teoría, cualquier BZ podría disolverse bajo la lengua, aunque no siempre es práctico.

La alprazolam de liberación sostenida (Xanax XR) está encapsulada en una matriz que permite una liberación gradual durante varias horas, con beneficios que pueden superar las 10 horas. Existen ensayos controlados que apoyan su eficacia comparable al uso inmediato para el trastorno de pánico. Factores como la ingesta de comida o la ingesta de antiácidos pueden ralentizar la absorción y, por tanto, el inicio de acción.

La “vida media” ha sido tradicionalmente una medida de metabolismo, pero para muchas BZs no refleja fielmente la duración de sus efectos. Por ejemplo, el alprazolam IR tiene una vida media de 10–15 horas, pero su efecto práctico suele durar solo 3–4 horas, determinado principalmente por su lipofilia (solubilidad en grasa), que afecta cuánto tiempo permanece en la sangre y cuánto tarda en atravesar la barrera hematoencefálica.

El diazepam (Valium) tiene una vida media larga (26–50 horas), pero, gracias a su alta lipofilia, cruza rápidamente la barrera y puede tener una duración clínica más corta. Su acumulación progresiva en el tejido graso a dosis prolongadas puede aumentar los efectos secundarios a largo plazo.

Las benzodiacepinas se desactivan por metabolismo hepático. Lorazepam, oxazepam y temazepam (acrónimo LOT) se metabolizan principalmente por glucuronidación, lo que implica dos efectos clave: no generan metabolitos activos y presentan menos interacciones con otros fármacos. Esto las hace especialmente adecuadas para pacientes ancianos, con cirrosis o con problemas médicos o farmacológicos complejos.

Interacciones farmacológicas y cambios entre BZs

Interacciones relevantes al elegir una benzodiacepina distinta de las LOT incluyen inhibidores potentes de la enzima CYP3A4, como la fluoxetina o la fluvoxamina, y ciertos anticonceptivos orales, que pueden aumentar el nivel plasmático de alprazolam y de otras BZs, requiriendo a veces una reducción de dosis.

Cambiar de una benzodiacepina a otra

Al cambiar de una BZ a otra, usa como guía las equivalencias de dosis. Regla práctica: usa lorazepam como estándar. Así, 1 mg de lorazepam equivale a aproximadamente 5 mg de diazepam, 0,25 mg de clonazepam o 0,5 mg de alprazolam. Estas equivalencias deben utilizarse con cautela y adaptarse a cada paciente.

Dosis fijas frente a uso PRN

Una pregunta frecuente es si las BZ deben tomarse con dosis fijas (mantenimiento) o “PRN” (según necesidad). El uso PRN puede ser útil para permitir al paciente tomar la medicación cuando más la necesita y evitar acumulaciones en el tejido graso. Sin embargo, en pacientes con tratamiento de terapia cognitivo-conductual (TCC) para el pánico, las dosis de mantenimiento suelen ser preferibles, ya que permiten una reducción de la ansiedad anticipatoria y favorecen la exposición gradual sin interrupciones que interrumpan la habituación a las sensaciones de pánico.

Efectos secundarios y consideraciones de seguridad

En la mayoría de los casos, las BZs presentan un perfil de efectos secundarios benigno. Muchos pacientes temen la sedación diurna; se puede tranquilizar explicando que suele ser leve y desaparecer en pocos días. Todas las BZs pueden inducir dependencia física si se utilizan en dosis altas durante varias semanas. La retirada abrupta puede provocar abstinencia (insomnio, ansiedad, temblor); los efectos graves, como delirium tremens o convulsiones, son raros en pacientes que han tomado dosis terapéuticas sin alcohol u otras sustancias.

El riesgo es mayor en personas mayores, con mayor probabilidad de caídas y delirium. También puede haber deterioro cognitivo en mayores y jóvenes, a menudo subregistro. Muchos pacientes refieren sensación de mayor claridad mental tras años de uso, lo cual apoya la necesidad de revisar periódicamente la continuidad de la medicación y, si corresponde, planificar la reducción progresiva.

Tapering y retirada de benzodiacepinas

¿Cómo taper de forma más exitosa? Los tappers funcionan mejor en pacientes con menor ansiedad basal y dosis diarias más bajas durante menos meses. En general, la reducción debe hacerse de forma extremadamente lenta: a menudo cinco a seis semanas, y a veces meses. Por ejemplo, un programa de reducción suave para alprazolam sugiere disminuir 0,25 mg cada dos días cuando las dosis superan 2 mg, y luego reducir 0,125 mg cada dos días cuando se sitúa por debajo de 2 mg. Este esquema de reducción lenta dura aproximadamente cinco semanas para una dosis diaria de 2 mg y unas siete semanas para 4 mg diarios. Estas reducciones pueden usarse como guía para otras BZs, ajustándose a cada caso.

Considera la incorporación de TCC durante la reducción para pacientes con dificultades que estén motivados. Una reducción bien planificada, escrita y explicada facilita la adherencia y minimiza molestias.

Agradecemos a la Dra. Kate Salvatore su aportación al desarrollo de este artículo.

Vídeo sobre Benzodiacepinas: una guía para la prescripción segura

Bibliografía

Autor

Autor Isaac Andrade Isaac Andrade Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar. Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.