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Cómo afrontar el rechazo de un hijo

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Una de las experiencias más dolorosas es la herida de traición cuando tu propio hijo llega a odiarte. He visto esto en numerosas ocasiones y me siento obligado a escribir al respecto. El rechazo parental hiere de forma singular, incluso más que la ruptura con una pareja. Este artículo examina los tipos de rechazo, sus orígenes y posibles enfoques para afrontarlo.

Qué tipos de niños pueden rechazar a sus padres

Niños con Síndrome de Alienación Parental Narcisista

Este patrón surge cuando un padre narcisista manipula para que el otro progenitor parezca inadecuado. El padre narcisista utiliza una forma de coerción invisible para convencer al hijo de que el otro padre no sirve. enseña al niño a odiar al otro progenitor y usa al hijo como arma para herir al progenitor no narcisista.

Con frecuencia se manifiesta a través de insinuaciones y comunicación no verbal, por ejemplo cuando el niño regresa de la casa del progenitor señalado y el narcisista actúa excesivamente preocupado o alarmado por cualquier detalle ocurrido allí, insinuando que el entorno es peligroso o dañino para el hijo. Este tipo de manipulación puede sembrar resentimiento y distorsionar la relación con el otro progenitor.

Para ampliar este tema, se pueden consultar recursos especializados sobre la alienación parental narcisista.

Niños con trauma de apego

Aunque el apego se forma a lo largo de la vida, la etapa más crucial es desde el nacimiento hasta los dos años. Si la experiencia de cuidado no es adecuada —por abuso, negligencia u otra razón— puede producirse un trauma de apego. Cuando un niño no se vincula adecuadamente con su madre u otra figura cuidadora, puede no desarrollar las habilidades necesarias para relaciones interpersonales saludables.

Una madre debe proporcionar la sintonía y resonancia necesarias para aprender a amar y confiar en otra persona. La ausencia de ese input relacional puede hacer que el niño se cierre y desarrolle problemas de relación más adelante, especialmente con la madre u otras personas que ofrecen intimidad y cuidado.

Niños con trastornos de la personalidad

Parece existir un componente genético para los trastornos de la personalidad. Si un progenitor u otro familiar biológico tiene un trastorno de la personalidad, o si hay otras enfermedades mentales en la familia, podría haber una predisposición biológica a desarrollarlo.

Según la definición habitual, un trastorno de la personalidad es un patrón de comportamiento profundamente arraigado y desadaptativo que suele hacerse evidente en la adolescencia y dificulta de forma sostenida las relaciones personales o el funcionamiento en la sociedad. Estas características pueden hacer que las relaciones, incluida la relación padre‑hijo, sean especialmente desafiantes.

Qué hacer ante el rechazo

El mejor consejo que puedo ofrecer es el siguiente: pregúntale a tu hijo qué necesita de ti para reparar la relación. Si tu hijo expresa algo concreto, escucha y trata de honrar esa petición. Si es razonable y sincera, haz tu mejor esfuerzo para reparar lo que se ha roto.

  • Pregunta a tu hijo qué necesita de ti para reparar la relación. Si tu hijo dice algo concreto, escucha y haz lo posible por cumplir esa petición. Si es razonable y sincero, pon tu mejor esfuerzo en reparar lo que se ha roto.
  • No actúes desde la defensiva. Si te sientes a la defensiva, habla contigo mismo en la cabeza y mantén la boca cerrada. No te defiendas ante tu hijo. Puedes decir algo neutral, como: “tengo una perspectiva distinta de la historia, pero no voy a defenderme porque no sería productivo”.
  • Exige respeto. Reconoce que, pase lo que pase, todos merecemos ser tratados con respeto, incluyendo a ti.
  • No idealices a tus hijos ni la relación. Son seres humanos con defectos y virtudes. No los idealices ni los conviertas en algo irreales.
  • Acepta el duelo. Permítete sentir la tristeza de ser rechazado; llora la pérdida de la inocencia de la relación; aunque el hijo siga vivo, puede que ya no forme parte de tu vida. Esa sensación de “qué podría hacer” puede mantenerte anhelando reconciliación; pero a veces la reconciliación no llega.
  • Vive un día a la vez. Aunque no haya contacto hoy, nadie puede predecir lo que traerá mañana. Enfócate en vivir cada día lo mejor posible.
  • No mendigues. Por dolor o desesperación, evita pedir atención o perdón. No ganarás respeto si mendigas.
  • Empodérate. No permitas que el rechazo te quite el poder personal. Busca apoyo terapéutico, grupos de apoyo, actividades que fortalezcan tu bienestar y te ayuden a mantener tu autonomía.
  • Aprende a dejar ir. Dejar ir es una parte natural de la vida. Como padres, criamos a nuestros hijos para que sean adultos independientes; si su camino no es el nuestro, debemos recordar que no podemos vivir sus vidas por ellos. Dejar ir suele ser la mejor forma de gestionar esta faceta de la vida.

Vídeo sobre Cómo afrontar el rechazo de un hijo

Bibliografía

Autor

Autor Isaac Andrade Isaac Andrade Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar. Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.