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Compulsión frente a obsesión: ¿cuál es la diferencia?

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Probablemente reconozcas las obsesiones y las compulsiones como las dos piezas clave del trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). Sin embargo, entender la diferencia entre ambas no siempre es simple: a veces es difícil distinguir dónde terminan las obsesiones y dónde empiezan las compulsiones. En esta guía encontrarás respuestas sobre cómo diferenciarlas, cuándo aparecen, y cómo pueden relacionarse con otras condiciones de salud mental.

Qué es una compulsión

El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, 5.ª edición (DSM-5), define una compulsión como un acto mental o físico repetitivo que la persona siente que debe realizar para reducir la angustia provocada por un pensamiento obsesivo. Aun reconociéndolas como irracionales, la necesidad de ejecutarlas persiste. Pueden ocurrir en el comportamiento o en la mente.

Tipos de compulsiones

  • Compulsiones de limpieza: acciones o rituales que implican lavar y limpiar el cuerpo, el hogar, el lugar de trabajo o cualquier sitio que frecuentas.
  • Compulsiones de comprobación: revisar repetidamente tu trabajo para detectar errores, revisar tu cuerpo en busca de cambios o signos de enfermedad, o bloquear puertas y apagar aparatos y luces una y otra vez.
  • Compulsiones mentales: patrones de pensamiento que pueden incluir rezar, hacer listas, revisar constantemente conversaciones y eventos pasados, o contrar pensamientos o imágenes no deseadas con imágenes “buenas”.
  • Compulsiones de repetición: comportamientos repetidos, como tocar objetos en un orden determinado, golpecitos en distintas partes del cuerpo en secuencia o repetir gestos o frases.
  • Compulsiones de ordenación o arreglo: asegurar que tus pertenencias aparezcan en un patrón concreto o que siempre estén orientadas en una dirección determinada.
  • Búsqueda de seguridad: cuando experimentas un pensamiento obsesivo, acudes repetidamente a amigos o seres queridos para que te aseguren que tu preocupación no se hará realidad.

Cuándo la conducta no es una compulsión

No es compulsivo lavarte las manos una o dos veces si tocas algo sucio por accidente o comprobar cerraduras antes de acostarte. Con una compulsión, haces algo repetidamente, un número fijo de veces, o hasta que desaparece tu malestar. De hecho, la finalidad de este comportamiento persistente es aliviar la angustia.

Qué es una obsesión

Es muy común oír el término “obsesión” en conversaciones cotidianas. Una obsesión es un pensamiento o imagen intrusivo y no deseado que aparece una y otra vez y provoca un gran malestar. Surgen de forma espontánea y, aunque puedas controlar la respuesta, a veces te resulta difícil dominar los pensamientos.

¿Qué hay de la rumiación?

La rumiación, o ciclos repetitivos de pensamientos no deseados y angustiantes, puede presentarse en el TOC, así como en otras condiciones como la ansiedad y la depresión. Como síntoma, puede ser difícil de definir. Fijarte en el mismo pensamiento podría sugerir un pensamiento obsesivo; sin embargo, en realidad es una compulsión. Si esto ocurre, la rumiación puede convertirse en un comportamiento compulsivo.

Tipos de obsesiones

  • Contaminación: te preocupa tocar o encontrarte con algo que contiene gérmenes, materiales peligrosos, fluidos corporales o sustancias desagradables pero no necesariamente dañinas, como el barro.
  • Daño: te preocupa hacer daño a otra persona al considerar, por ejemplo, poner algo tóxico en su comida. Pero también pueden implicar temores de que se dañen cerraduras o que hayas dejado el hornilla encendido.
  • Pensamientos relígiosos: te obsesiona la idea de haber ofendido a Dios o de ser castigado por lo que consideras pecados.
  • Obsesiones sexuales: ideas o imágenes de carácter sexual que te resultan incómodas incluso si no actuarías en consecuencia.
  • Violencia: obsesiones relacionadas con dañar a ti mismo o a otros, o con impulsos violentos.
  • Enfermedad o cambios corporales: preocupación por contagiarse de una enfermedad o fijación en síntomas físicos, a veces con hipervigilancia de procesos corporales.
  • Perfeccionismo, orden y simetría: miedo a que ocurra algo negativo si tus pertenencias no están “justo así” o si tu trabajo no cumple con especificaciones exactas.

¿Las compulsiones y obsesiones siempre indican TOC?

Experimentar una obsesión o una compulsión no significa necesariamente que tengas TOC. No es infrecuente preocuparse por perder el control, y muchas personas experimentan pensamientos obsesivos o conductas compulsivas de forma puntual. Los pensamientos intrusivos pueden aparecer y desaparecer; a veces la rumiación es la respuesta para intentar neutralizarlos o reducir su angustia. En ocasiones, determinadas compulsiones surgen en respuesta a traumas u otras circunstancias estresantes. Aunque este tipo de pensamiento obsesivo no cumpla siempre los criterios de TOC, puede generar malestar y dificultades.

Obsesiones o compulsiones en otras condiciones de salud mental

Otras condiciones pueden presentar pensamientos y conductas similares a obsesiones y compulsiones. Por ejemplo:

  • Depresión: puede incluir rumiación y pensamientos obsesivos centrados en desesperanza, inutilidad, culpa o arrepentimiento.
  • Ansiedad: preocupaciones persistentes sobre errores cometidos o cosas que podrían salir mal.
  • Trastorno de la imagen corporal: obsesiones y compulsiones centradas en la percepción de la apariencia física.
  • Celos obsesivos: temores persistentes de que tu pareja te engañe, que pueden acarrear rumiación y conductas de control o vigilancia.
  • Trastorno de ansiedad ante la enfermedad: miedos frecuentes a enfermar gravemente y conductas como revisar síntomas o evitar lugares públicos.
  • Trastornos del arrancamiento del cabello o de la piel: impulsos repetitivos de arrancarse el cabello o hacerse daño en la piel.
  • Trastornos de la conducta alimentaria: pensamientos obsesivos sobre la comida, la forma del cuerpo y el tamaño, o sobre el ejercicio.

Puntos clave

  • Las obsesiones y las compulsiones pueden presentarse sin TOC, pero con frecuencia se asocian a este trastorno.
  • La neurobiología aún está en estudio, y no siempre es necesario preocuparse a menos que afecten tu vida diaria o causen malestar persistente.
  • Si preguntas si estas experiencias son problemáticas, un profesional de la salud mental puede ayudar a aclararlas y a ofrecer apoyo adecuado.

Si las obsesiones o compulsiones te angustian, te abruman o regresan con frecuencia, consultar a un terapeuta puede proporcionar orientación y apoyo. Recursos útiles para buscar información y ayuda incluyen organizaciones y herramientas de orientación profesional, sin necesidad de enlaces directos:

Recursos

  • International OCD Foundation
  • American Psychiatric Association — Find a Psychiatrist
  • American Psychological Association — Find a Psychologist
  • Asian Mental Health Collective — Therapist Directory
  • Association of Black Psychologists — Find a Psychologist
  • Therapy for Latinx — Therapist Locator
  • National Alliance on Mental Illness — Helplines and Support Tools
  • National Institute of Mental Health — Helpline Directory
  • National Queer and Trans Therapists of Color Network
  • Inclusive Therapists

Vídeo sobre Compulsión frente a obsesión: ¿cuál es la diferencia?

Bibliografía

Autor

Autor Isaac Andrade Isaac Andrade Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar. Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.