Creencias religiosas y síntomas del TOC: ¿Cuál es la relación?
Hay hábitos que aún conservo de mi educación católica: me hago la señal de la cruz cuando me asaltan dudas, conmemoro la mayoría de las fiestas religiosas y guardo un rosario en un lugar especial. Sin embargo, esa crianza religiosa también dejó efectos negativos. Las bromas sobre la culpa católica resuenan conmigo, y el miedo a fallar llegó a confundirse con mis rituales obsesivos.
Distorsiones cognitivas y TOC
El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) suele ir acompañado de distorsiones cognitivas, es decir, errores en la forma de pensar que hacen que las cosas parezcan más negativas de lo que son. Estas distorsiones pueden formar la base de la “lógica del TOC” que guía nuestras obsesiones y compulsiones. Aunque son irracionales, pueden afectarnos profundamente.
- Pensamiento todo o nada. También conocido como pensamiento blanco o negro: la idea de que eres completamente bueno o completamente malo y que los pequeños errores te convierten en una mala persona.
- Catastrofización. Suponer lo peor que podría ocurrir.
- Descuentar lo positivo. Ignorar lo bueno y a menudo exagerar lo malo.
- Razonamiento emocional. Creer que tus emociones constituyen evidencia de la realidad (p. ej., si te sientes solo, es porque nadie te quiere).
- Hiperresponsabilidad. Pensar que eres responsable de más de lo que realmente lo eres, incluso de los sentimientos y experiencias de otros, y que debes culparte si algo sale mal.
- Intolerancia a la incertidumbre. Creer que debes saber qué ocurrirá para sentirte cómodo.
- Pensamiento mágico. Creer que tus pensamientos pueden determinar la realidad.
- Sobreimportancia de los pensamientos (fusión pensamiento‑acción). La idea de que pensar en hacer algo equivale a hacerlo.
- Perfeccionismo. Creer que debes ser impecable para merecerte ser amado o aceptado.
Religión y distorsiones cognitivas: la conexión en el TOC
Cuando aprendes a reconocer algunas de las distorsiones que utilizas, te sorprende cuánto pensamiento religioso está involucrado. A menudo justificaba pensamientos irracionales con estas creencias. Aunque ya no voy a la iglesia, las lecciones aprendidas de líderes religiosos dejaron una huella profunda.
Las distorsiones no son exclusivas de las personas religiosas ni todas las personas religiosas tienden a utilizarlas. Sin embargo, algunas enseñanzas pueden empeorarlas. En particular, he lidiado con la hiperresponsabilidad; a veces pensé que si algo malo ocurría a un ser querido era porque no había orado lo suficiente. Aunque ya no rezo, sigo deseando protección para mis seres queridos y siento que es mi deber. Me culpo cuando están en crisis.
Asimismo, combino mucho pensamiento mágico y fusión pensamiento‑acción. Por ejemplo, me preocupo de que pueda manifestar mis pensamientos ansiosos en la realidad. Esto nace en parte de la creencia en la oración desde joven, pero se ha visto reforzado por ideas como la ley de la atracción.
Hay otras formas en que las creencias religiosas pueden fusionarse con distorsiones cuando se tiene TOC. Por ejemplo:
- Pensamiento todo o nada. “Eres malo y vas al infierno, o estás bien y vas al cielo.”
- Razonamiento emocional. “Si te sientes mal con algo, es señal de que Dios no quiere que lo hagas.”
- Sobreimportancia de los pensamientos. “Dios ve mis pensamientos, así que si estoy pensando en hacer algo malo, ya es tan malo como hacerlo.”
Scrupulosidad y TOC religioso
La scrupulosidad es un tema del TOC centrado en temores de hacer cosas contrarias a la religión o a la ética personal. No todas las personas religiosas con TOC la experimentan, pero algunas sí. En mi caso, puede manifestarse como seguir la ley religiosa al pie de la letra; si sospecho haber cometido un error, catastrofizo y asumo que voy al infierno. Las compulsiones pueden incluir oración excesiva, buscar consuelo en líderes religiosos y ayunar para “compensar” pecados percibidos.
La religión no es el problema
Quiero dejar claro que no digo que la religión cause TOC. Alguien con TOC moral probablemente tendrá síntomas de otro tipo incluso sin ser religioso. Y, de hecho, podría haber desarrollado TOC incluso sin haber crecido en un entorno católico. Si tienes TOC u otros síntomas de salud mental, es posible que notes que las distorsiones cognitivas nublan tu percepción y que la religión se utiliza para justificar esas distorsiones y alimentar el trastorno. Reconocer estas distorsiones no te convierte en una mala persona, ni ante Dios. Buscar tratamiento no implica abandonar la religión; un terapeuta, y quizá un líder religioso, pueden ayudarte a relacionarte con tu fe de una forma más saludable. De hecho, el tratamiento del TOC puede hacer que tus prácticas religiosas sean más satisfactorias, y menos agotadoras o ansiosas.
Mi experiencia gestionando el TOC religioso
Soy prueba de que es posible aprender a gestionar los síntomas y a reconocer esas distorsiones cognitivas, incluso tras toda una vida creyendo en ellas. Me llevó tiempo encontrar un buen terapeuta, pero cuando lo hice funcionó. Me sorprendió el progreso en los primeros meses: aunque la terapia no es fácil, valió la pena y fue más rápido de lo que esperaba. Llevar un diario también me ayudó a identificar las distorsiones y a hacer una revisión de la realidad para evitar que mis pensamientos se desboquen.
No creo que la religión sea en sí misma mala para la salud mental, pero sí que hay que trabajar con el “equipaje religioso” para sanar. La buena noticia es que la curación es posible y no es necesario abandonar tus creencias para avanzar.
Vídeo sobre Creencias religiosas y síntomas del TOC: ¿Cuál es la relación?
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.