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Dermatillomanía: Síntomas, Causas y Tratamiento

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La dermatillomanía es un trastorno en el que la gente rasca o se arranca la piel de forma repetida y compulsiva. Este comportamiento puede provocar lesiones, dolor y malestar emocional, y es más común de lo que parece. Aunque su tratamiento puede requerir tiempo, existen enfoques eficaces que abordan tanto la conducta como las condiciones de salud mental asociadas. A continuación se explican qué es, cómo se manifiesta, qué lo provoca y qué opciones hay para tratarlo.

Qué es la dermatillomanía

La dermatillomanía se caracteriza por la repetición de la acción de rascarse o arrancarse la piel, lo que provoca daño en los tejidos blandos. Se considera un comportamiento repetitivo centrado en el cuerpo (BFRB), junto con conductas como arrancarse el cabello, morderse las uñas o pellizcarse la piel de la cara. En el DSM-5, se incluye dentro de los trastornos obsesivo‑compulsivos y relacionados, y comparte solapamientos con la tricotilomanía.

Síntomas y patrón de la conducta

Inicio y control

La dermatillomanía suele empezar de forma inconsciente, y con el tiempo puede volverse más deliberada. Los episodios pueden durar desde unos minutos hasta gran parte del día. Muchas personas refieren una fuerte necesidad, impulso o sensación previa al rascarse, que puede estar acompañada de picores, calor, dolor, ardor o sequedad.

Zonas afectadas y objetos utilizados

Puede afectar a cualquier parte del cuerpo, aunque las zonas más comunes son la cara, las manos, los dedos, los brazos y las piernas. A menudo se emplean las uñas, aunque también pueden usarse pinzas, maquinillas o otros objetos afilados. Tras eliminar la piel, algunas personas la desechan, la guardan o la consumen.

Patrones de conducta

  • No pueden dejar de rascarse o arrancarse la piel
  • Las lesiones provocan sangrado, moretones o heridas
  • Rascan lunares, granos, protuberancias o irregularidades de la piel para “suavizarlas”
  • La conducta puede ser inconsciente o un hábito
  • Se intensifica a menudo ante la ansiedad, el estrés o el aburrimiento

Efectos y consecuencias

El rascado excesivo puede causar daño en los tejidos y un malestar emocional significativo. Con el tiempo, la dermatillomanía puede provocar lesiones en distintas fases de curación, cicatrices e hiperpigmentación. Las lesiones suelen aparecer en zonas de fácil acceso, como la cara, las manos o los brazos. En casos graves, pueden aparecer infecciones o complicaciones potencialmente graves, como sepsis, pérdida de sangre o infección cerebral si las heridas son cercanas a la cabeza.

Factores y causas

Qué lo provoca y qué lo acompaña

La causa exacta es desconocida. Es posible que exista una base genética, ya que tiende a presentarse en familias. Un estudio de 2012 encontró que, de 60 personas con trastorno por excoriación, un 28,3% de sus familiares cercanos también lo padecían. Investigaciones de 2017 señalan una comorbilidad significativa con otros trastornos BFRB, siendo el más frecuente la tricotilomanía. El TOC y el trastorno de la imagen corporal (BDD) son también más comunes en personas con dermatillomanía que en la población general. De hecho, se ha sugerido que aproximadamente un 28% de quienes tienen BDD presentan dermatillomanía. En conjunto, diversos trastornos de salud mental se han asociado a este comportamiento, como tricotilomanía, TOC, trastornos de personalidad y ansiedad, entre otros.

Factores desencadenantes

  • Estres, ansiedad y enfado
  • Aburrimiento o cansancio
  • Pasar mucho tiempo inactivo, como viendo televisión o leyendo
  • Condiciones de la piel, como acné o eczema

Diagnóstico

Según el DSM-5, la dermatillomanía se clasifica dentro de los “trastornos obsesivo-compulsivos y relacionados”. Los criterios incluyen: rascarse o arrancarse la piel de forma repetida que produce heridas; intentos repetidos de reducir o detener la conducta; que la piel‑picking cause malestar o deterioro significativo en el trabajo u otros ámbitos; que la conducta no se deba a los efectos fisiológicos de una sustancia o a otra condición médica; y que no pueda explicarse mejor por otro trastorno mental.

Tratamiento

Muchas personas con dermatillomanía pueden sentirse renuentes a buscar ayuda. Se estima que menos del 20% de las personas con este trastorno solicitan tratamiento. Las razones suelen incluir vergüenza o creer que es incurable o simplemente un mal hábito. La mayoría de quienes buscan atención consultan primero a un médico de atención primaria o a un dermatólogo, antes que a un psicólogo.

Tratamientos farmacológicos

La investigación de 2021 sugiere que los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) pueden ser eficaces para el aspecto psiquiátrico de la dermatillomanía y podrían ser especialmente útiles en personas con TOC. La N-acetilcisteína (NAC) y los antagonistas de opioides también pueden aportar beneficios. Estos tratamientos deben ser supervisados por un profesional de la salud.

Terapias conductuales y psicológicas

La reversal de hábitos (RHT), una intervención cognitivo-conductual, se considera tratamiento de primera línea para las BFRB. La RHT incrementa la conciencia de la conducta y enseña a sustituir el rascado por una acción incompatible, como apretar los puños. La terapia de aceptación y compromiso (ACT) es otra opción de CBT para BFRB, que propone aceptar pensamientos y emociones negativas y actuar de acuerdo con los valores personales. Un estudio pequeño de 2017 encontró que la combinación de RHT y ACT redujo de forma significativa el rascado y el tirón en todos los participantes.

Cómo ayudar a un niño con dermatillomanía

Si tu hijo tiene este trastorno, puedes intentar lo siguiente:

  • Habla con tu hijo abiertamente sobre el rascado y hazle saber que eres una persona en la que puede confiar. Escucha para entender por qué lo hace y pregunta cómo puedes ayudar.
  • Evita exigir o arrebatarle la mano; esto puede generar resentimiento y hacer que la conducta se oculte aún más.
  • Optimiza el entorno para el éxito: ayuda a tu hijo a sustituir la conducta por un objeto fidget, un anillo o pulsera para girar, u otra actividad para ocupar las manos (tejer, dibujar, escribir, etc.).
  • Coloca un espejo en las zonas donde tiende a rascarse (por ejemplo, cerca del sofá). Ver la propia conducta puede servir como recordatorio suave sin intervención constante de otra persona.
  • Considera una pulsera tecnológica para BFRBs que avise cuando empieza a rascarse, como alternativa a ser señalado para dejar de hacerlo.
  • En algunos casos, un sistema de incentivos puede funcionar: toma dos fotos —una al inicio y otra al final de la semana— y, si la piel mejora, ofrece una recompensa.

¿Qué hacer a continuación?

Si tú o tu hijo tenéis dermatillomanía, no estáis solos. Existen recursos en línea, grupos de apoyo y vídeos de autoayuda. Si sientes que no puedes dejarlo por tu cuenta, acudir a un profesional de la salud puede marcar la diferencia. La dermatillomanía es tratable y muchas personas han logrado reducir o detener el rascado mediante terapia, medicación o ambas.

Vídeo sobre Dermatillomanía: Síntomas, Causas y Tratamiento

Bibliografía

Autor

Autor Isaac Andrade Isaac Andrade Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar. Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.