Psicología Vera PSICOLOGIAVERA
Abrir menú

Dos historias de TEPT

Fuente

María tenía apenas 15 años cuando fue atacada por un grupo de hombres mientras regresaba de la escuela. La insultaron y cada uno la violó. Finalmente intentaron apuñalarla hasta la muerte y, si no hubiera intervenido la policía, es probable que lo hubieran logrado. Este trauma marcó profundamente su vida y desencadenó síntomas de estrés postraumático.

Experiencias traumáticas y síntomas iniciales

María: ataque y primeros síntomas

Tras el ataque, María experimentó una marcada alteración en su vida diaria. No lograba expulsar de su mente la memoria de lo ocurrido. Por la noche sufría pesadillas sobre la agresión y despertaba gritando. Evitar la ruta habitual a la escuela le obligaba a tomar desvíos y caminar más. Sus emociones parecían entumecidas y sentía que no tenía un futuro claro. En casa estaba ansiosa, tensa y fácilmente sobresaltable. Se sentía “impura” y, de alguna forma, avergonzada por lo sucedido, y decidió no contárselo a sus amigas por miedo a que también la rechazaran.

Joe: recuerdos de combate y síntomas posteriores

Joe había vivido combates activos durante su tiempo en el servicio militar. Algunos incidentes, en particular, nunca le habían dejado atrás, como la horrenda visión de Gary, un compañero cercano, muriendo tras la explosión de una mina terrestre. Incluso al regresar a la vida civil, esas imágenes lo perseguían. Las escenas de batalla se repetían en su mente y le dificultaban concentrarse en el trabajo. Al pasar por la gasolinera, el olor a diésel reavivaba recuerdos horribles. También le costaba recordar el pasado, como si ciertos hechos fueran demasiado dolorosos para permitir que volvieran. Evitaba socializar con antiguos camaradas del servicio, ya que ello provocaba nuevos recuerdos. Su novia se quejaba de que estaba siempre tenso e irritable; por la noche le costaba relajarse y dormir. Al oír ruidos fuertes, como el retroceso de un camión, saltaba literalmente a la espera de un nuevo ataque. Empezó a beber en exceso.

Ruta hacia la recuperación

El primer paso para ambos fue encontrar a alguien en quien confiar; para María fue su profesora de arte y para Joe, su novia. Compartir lo que sentían era importante, pero también contar con alguien que escuchara. Para María, la respuesta de su profesora fue muy solidaria, viéndola no como “manchada” sino como muy herida y necesitada de ayuda y consuelo. La novia de Joe también expresó su disposición para ayudarle a afrontar sus recuerdos intrusivos, pero insistió en que encontrara una vía distinta al consumo de alcohol.

Terapias y tratamientos

Terapia psicológica

María y Joe decidieron participar en terapia. María trabajó con un terapeuta y luego inició una terapia de grupo en la que pudo compartir la violación y su reacción con otras personas que habían sufrido abusos sexuales. Descubrió que sentirse “impura” y, de alguna forma, culpable tras la violación es muy común; eso le permitió expresar su ira hacia el agresor y comenzar a reconectar y confiar en otras personas. Joe, por su parte, no se sentía cómodo en grupo y eligió una terapia individual. Su primer paso fue dejar de ahogar sus recuerdos en el alcohol. Junto con su terapeuta, exploraron las experiencias de combate, identificando actividades, personas, sonidos y olores que podían activar sus síntomas y trabajaron estrategias para manejarlos. Aunque al principio se mostró reacio a exponerse a esas señales, aceptó realizar un ejercicio de ver viejas películas de guerra y, con el tiempo, logró verlas manteniéndose razonablemente tranquilo.

Medicación

Además de la terapia, la medicación ayudó a María y a Joe a aliviar algunos de sus síntomas. El antidepresivo que tomaba María ayudó a disminuir los recuerdos intrusivos y la ansiedad. Para Joe, la medicación lo hizo menos irritable y nervioso, y también facilitó el sueño. Joe experimentó efectos secundarios sexuales con su primer fármaco, y, aunque deseaba abandonar todos los medicamentos, su terapeuta logró convencerle de cambiar a otro fármaco.

Resultados y evolución

Los síntomas de María se resolvieron dentro de tres meses, mientras que los de Joe duraron más. Ambos pudieron controlar sus síntomas gracias a la combinación de terapia, medicación y el apoyo de familiares y amigos.

Vídeo sobre Dos historias de TEPT

Bibliografía

Autor

Autor Isaac Andrade Isaac Andrade Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar. Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.