Duelo: Navegando tu propio duelo y apoyando a los demás
Un enfoque distinto sobre el duelo propone Megan Devine: el duelo no se arregla ni tiene un tiempo fijo, y cada experiencia es única y personal. Este artículo sintetiza por qué la cultura busca la felicidad como salud, cómo apoyar sin intentar “solucionar” la tristeza, y qué mitos conviene cuestionar. También ofrece pautas para acompañar a quien está de duelo y para gestionar el propio dolor.
Quién es Megan Devine
Megan Devine es consejera profesional licenciada (LPC), psicoterapeuta y experta en duelo, fundadora de Refuge in Grief. Ha dedicado su carrera a ayudar a las personas a navegar su duelo y el de sus seres queridos, especialmente frente a enfoques que resultan poco útiles. Años atendiendo a médicos y terapeutas revelaron las dificultades de afrontar la tristeza ajena sin un espacio para expresarla.
Tras vivir la pérdida de su esposo ahogado, Devine dejó su consulta clínica y dejó de ver a sus pacientes. Contó que esa experiencia le permitió identificar las formas en que la práctica tradicional falla al abordar el dolor, y por qué muchos modelos actuales pueden resultar dañinos.
La visión de Megan Devine sobre el duelo
Devine sostiene que el duelo no es simplemente un problema que hay que arreglar ni un fenómeno con un desenlace temporal. Cada persona vive el duelo de forma única y su intensidad puede permanecer incluso cuando otras áreas de la vida vuelven a la normalidad. A la cultura le preocupa mantener una “línea base” de felicidad, y cualquier desviación se percibe como un problema, lo que se manifiesta en respuestas médicas y terapéuticas y en la cobertura mediática.
Afirma que tiene la responsabilidad de mejorar la experiencia de quienes están de duelo y de quienes acompañan a personas en duelo, especialmente cuando los modelos actuales no funcionan y, a veces, agravan el dolor.
Qué hacer por alguien que está de duelo
El tema subyacente es que el duelo se ve como un problema que debe ser solucionado de inmediato, y se espera que la persona “vuelva a la normalidad” rápidamente. En lugar de intentar animar o arreglar la situación, lo más útil es escuchar y acompañar.
- Desplaza el objetivo hacia escuchar, no a “arreglar”. Todos respondemos con empatía a la tristeza, y esa respuesta neurobiológica es natural. Evita elogios forzados y céntrate en estar presente y disponible para escuchar.
- Ofrece ayuda tangible. Propón apoyo concreto y práctico, como recoger la ropa de casa, cuidar de los hijos o gestionar tareas diarias que alivien la carga.
- Antes de hablar, pregúntate. “¿Estoy intentando hacerles sentir mejor o simplemente hacerles sentir escuchados?”
¿Y si también estoy lidiando con mi propio duelo?
Cualquier emoción que sientas es natural. No existe una única forma correcta de atravesar la pérdida. Si sigues llorando varias semanas después, no hay nada de qué avergonzarse: reconocer tu propio espacio y tus ritmos facilita tu proceso. Ya sea que tardes meses con la sensación de reintegrarte o aún experimentes ira ante la pérdida, está bien así.
Mitologías sobre el duelo
La sociedad ha impuesto ideas erróneas que pueden entorpecer la experiencia de duelo. Conocer estos mitos ayuda a afrontarlo de forma más realista.
- Mito 1: hay un final adecuado para el duelo. El duelo no tiene fecha de caducidad y no se “supera”; evoluciona junto a la relación con la persona fallecida y a lo largo de la vida.
- Mito 2: el duelo solo se aplica a la muerte física. El dolor puede aparecer ante la pérdida de una relación, de una mascota, de un empleo o de planes futuros, entre otras situaciones. El duelo es una forma de dolor que puede presentarse de múltiples maneras.
- Mito 3: las “cinco etapas” son la ruta correcta. Las etapas de duelo no estaban diseñadas para guiar a procesos de duelo; describían reacciones comunes ante un diagnóstico terminal, no un marco para el duelo en sí. El dolor es irregular y no lineal; no existe un cronograma correcto.
Dónde empezar: elegir recursos de apoyo
Existe una gran cantidad de recursos que pueden presentarse como apoyo, pero es clave buscar aquellos que te hagan sentir visto y sostenido, no como un problema que necesita una solución rápida. Si un recurso no resulta adecuado para ti, no es el adecuado. A continuación se señalan opciones diversas que pueden resultar útiles, dependiendo de la situación.
- Bibliografía y materiales de apoyo. El libro It’s Okay That You’re Not Okay y materiales complementarios, como diarios o cursos sobre duelo, pueden aportar una visión comprensiva y realista.
- Organizaciones y servicios de acompañamiento. Dougy (dugy.org) para duelo infantil y familiar; Grief.coach para apoyo por mensajes de texto para la persona en duelo y hasta cuatro amigos o familiares; Lantern (lantern.co) para gestionar aspectos logísticos tras una muerte; recursos relacionados con pérdidas reproductivas como I Had a Miscarriage y Speaking Grief (PBS).
- Recursos de alfabetización y apoyo específico. Iniciativas centradas en el duelo y la salud mental en distintos contextos, incluidas opciones para comunidades de color y entornos laborales, como Being Here Human y otras propuestas de apoyo profesional.
- Apoyo profesional y redes. Si el duelo resulta abrumador, acudir a un profesional de la salud mental o a grupos de apoyo puede ser útil. Buscar opciones que se adapten a tus necesidades personales es fundamental.
La idea central es que el duelo es una parte natural de la vida y no puede definirse ni contenerse por una única fórmula. Si deseas apoyar a alguien, acércate con la disposición de escuchar y apoyar, y evita convertir tu papel en la misión de “arreglar” el problema. haz estas tres cosas: reconocer la situación, nombrar la incomodidad y seguir estando presente. Si estás atravesando tu propio duelo, recuerda que no hay una forma “correcta” de sentir; no estás fallando.
Vídeo sobre Duelo: Navegando tu propio duelo y apoyando a los demás
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.