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El narcisista adicto

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Uno de los tipos de personas más difíciles de tratar es un narcisista en medio de su adicción. Su comportamiento combina egoísmo y conducta adictiva, resultando agotador, implacable y a menudo abusivo. Este artículo identifica conductas dañinas, describe el ciclo y los factores que intervienen, y propone expectativas razonables para la familia durante el proceso de recuperación.

Orígenes y componentes del narcisismo adicto

La vergüenza es un denominador común tanto en las personas adictivas como en las que presentan rasgos narcísicos. En la teoría del desarrollo psicosocial de Erik Erikson, la etapa que transcurre entre los 18 meses y los 3 años tiene la vergüenza como resultado negativo. No todos los narcisistas o adictos experimentan trauma en esa etapa, pero puede ser un punto de partida útil. Existe una notable superposición: se estima que alrededor del 50% de los narcisistas presentan algún tipo de adicción y, en algunos estudios, se ha asociado el síndrome alcohólico fetal a perfiles narcisistas femeninos.

Enablers y dinámica del entorno

Frecuentemente hay dos facilitadores: uno que refuerza el ego del narcisista y otro que, sin proponérselo, fortalece la adicción. El facilitador narcisista minimiza las señales de adicción y fomenta la sensación de superioridad. El facilitador de la adicción tiende a ignorar los síntomas y, a menudo, justifica el apoyo económico para mantenerla. Ambos son necesarios para sostener la imagen de plenitud del narcisista.

El facilitador narcisista

Este personaje distorsiona la realidad para proteger su propia autoestima, castiga a la víctima cuando percibe debilidad y evita reconocer signos de problema.

El facilitador de la adicción

Ignora los signos de dependencia y, con frecuencia, justifica financiar la conducta adictiva, dificultando la separación entre conducta y responsabilidad.

La víctima como facilitadora única

A veces la víctima es la única que permite que ambas dinámicas continúen. Se le ha hecho creer que la adicción reside en su mente y que es la responsable de que persista. Frases comunes incluyen: "Nadie más ve lo que ves; tú estás loco/a" o "Si tan solo hicieras X, ya no tendrías que..."

El ciclo entre abuso narcisista y adicción

El ciclo se entrelaza con el ciclo de abuso: cuando el narcisista se siente amenazado, se enfada y descarga su frustración sobre la víctima. Al percibir resistencia, se refugia en la adicción. La droga o sustancia refuerza fantasías grandiosas, la sensación de omnipotencia y planes extravagantes. Esto lleva a que los facilitadores se retiren, el ego se sienta amenazado y el ciclo vuelva a comenzar.

Inicio del ciclo: amenaza y enfado

Se activa cuando el narcisista percibe un desafío o una crítica y responde con ira dirigida a la víctima.

Retirada hacia la adicción

Ante la resistencia, busca consuelo en la adicción para recuperar control y distorsionar la realidad.

Refuerzo y repetición

La sustancia refuerza las fantasías de grandeza, lo que cierra el círculo y devuelve al narcisista a la necesidad de dominar la situación, repitiéndose el ciclo.

Paso uno: admitir la adicción

El paso más difícil de cualquier recuperación es que el narcisista reconozca su adicción. No solo es reacio a admitir el problema, sino que también resiste la intervención de quien considera inferior. Este obstáculo explica que confrontar a un narcisista casi siempre provoque una fuerte reacción de ira.

Rehabilitación y recuperación

La rehabilitación

La única rehabilitación a la que el narcisista suele asistir voluntariamente es una instalación de élite. Incluso allí espera trato especial y suele considerar que las normas no se aplican a él. Durante las sesiones grupales, suele aburrirse o verlas como frivolidades; a veces se vuelve intolerante o abusivo con el personal. En lugar de centrarse en la curación, busca atajos, se queja de ineficiencias, se obsesiona por seguros o costes y culpa a otros por la necesidad de estar en rehabilitación.

Recuperación

El narcisista no suele esperar el tiempo prescrito para evaluar la eficacia de la recuperación y exige resultados inmediatos. Espera que otros cooperen con una curación rápida, y su grandiosidad puede impedir aprender durante el tratamiento, lo que agrava el pronóstico.

Recaída

No es imposible que un narcisista se recupere de una adicción. De hecho, cuando percibe que dañaría su imagen, puede abandonar la adicción casi de inmediato y sin consecuencias emocionales. Sin embargo, es común que vuelva a la conducta adictiva para demostrar que tiene poder y control sobre la sustancia elegida.

Apoyo familiar realista

El hecho de que el narcisista se alimente de ilusiones de grandeza no significa que el sistema de apoyo familiar deba reforzar esa creencia. Una familia puede ser solidaria manteniendo expectativas razonables sobre el pronóstico. Es más amoroso aceptar a alguien dentro de sus propias limitaciones que exigir que se convierta en alguien que no es.

Vídeo sobre El narcisista adicto

Bibliografía

Autor

Autor Isaac Andrade Isaac Andrade Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar. Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.