La falta de empatía: qué significa y cómo afrontarla
La empatía es la capacidad de comprender y compartir las emociones de otras personas, incluso cuando difieren de las nuestras. Aunque a veces se la percibe como algo que unos poseen y otros no, la empatía existe en un espectro y puede desarrollarse con el tiempo. Comprender a los demás facilita respuestas de apoyo y ayuda a regular nuestras propias emociones. En la vida cotidiana ambas cosas se muestran juntas y se fortalecen con la práctica.
Qué es la empatía
La empatía implica interpretar las experiencias emocionales de los demás, y no solo “ponerse en su lugar” sino también poder modular nuestra reacción ante ello. Aunque algunas personas muestran menos empatía que otras, la mayoría puede mejorarla. En ciertos casos, enfermedades o condiciones de salud mental pueden reducir notablemente la capacidad empática, aunque nunca la eliminan por completo.
Señales de poca empatía
Dado que la empatía se sitúa en un espectro, puede resultar difícil determinar con certeza si alguien carece de ella. Aun así, algunos rasgos suelen asociarse a niveles bajos o ausentes de empatía, sin que ello signifique una certeza.
- Crítica constante y juicio. Las personas con poca empatía pueden criticar o culpar a otros por sentir o expresar emociones en determinadas situaciones.
- Creer que eso no les pasaría a ellos. Tienen dificultad para conectarse con las circunstancias ajenas y pueden pensar que un determinado evento nunca les ocurriría o que podrían manejarlo “mucho mejor”.
- Etiquetar a otros como “demasiado sensibles”. Atribuyen a las emociones de los demás una especie de defecto emocional y las invalidan.
- Respuestas inapropiadas. Pueden bromear sobre las emociones o circunstancias de otros o mostrar distracción y falta de atención al expresar sus propios sentimientos.
- Problemas para entender el impacto de su comportamiento en los demás. A veces no se dan cuenta de que sus acciones pueden herir o perjudicar a otros.
- Dificultad para mantener relaciones. Las fricciones recurrentes pueden deberse a una baja capacidad empática o a no reconocer la importancia de las conexiones afectivas.
Causes de la baja empatía
La empatía varía entre las personas y en distintos momentos. Un estudio amplio de 2023 sugiere que factores ambientales y de salud mental influyen en su desarrollo, entre ellos dinámicas familiares desordenadas, experiencias de discriminación o depresión.
Factores ambientales y de salud mental
- Dinámicas familiares poco saludables
- Experiencias de discriminación o trauma
- Depresión u otros trastornos de salud mental
Factores de personalidad y desarrollo
- Trastorno de personalidad narcisista (TPN)
- Machiavellianismo
- Psicopatía o trastorno de personalidad antisocial
- Trastorno de personalidad límite (TPL)
- Alexitimia
- Autismo
Entre estas condiciones, los niveles de empatía pueden variar, y dentro de cada individuo las capacidades pueden fluctuar.
Modelado
Como la empatía es en parte un comportamiento aprendido, es posible que una persona muestre menos empatía si durante el crecimiento no tuvo oportunidades para practicarla. Pasar mucho tiempo en soledad también reduce la práctica de este tipo de habilidades sociales.
Inteligencia emocional, agotamiento y estrés
La inteligencia emocional suele estar relacionada con la empatía. No haberla desarrollado plenamente puede reducir la empatía. El estrés prolongado puede disminuir la tolerancia hacia el comportamiento de otros y afectar la empatía cognitiva. En algunos casos, evitar emociones puede ser una estrategia para gestionar sensaciones abrumadoras, aunque no significa necesariamente falta de empatía.
Investigaciones señalan que algunas personas no desarrollan empatía compasiva debido a costos percibidos, como el esfuerzo mental y emocional que conlleva.
Tipos de empatía
Según los psicólogos Paul Ekman y Daniel Goleman, existen tres tipos principales de empatía:
- Empatía cognitiva: comprensión intelectual de lo que siente otra persona, sin experimentar la emoción por uno mismo. Permite considerar perspectivas ajenas y prever conductas sin sentir el malestar de la otra persona.
- Empatía afectiva (emocional): experimentar, en parte, las emociones de la otra persona, a veces con sensaciones físicas asociadas a ese malestar.
- Empatía compasiva (empatía afectiva y cognitiva combinadas): reconocer y sentir las emociones de otro y, además, sentirse motivado para ayudar. Este tipo puede suponer un coste emocional y, por ello, no siempre se desarrolla plenamente.
La investigación de 2023 sugiere que ayudar a otros puede disminuir los síntomas de depresión, mejorar la capacidad para afrontar dificultades y aumentar la autoeficacia. También puede favorecer habilidades para colaborar y aumentar el interés por los demás. Ejemplos de empatía compasiva incluyen actos como detener el coche para ayudar a alguien que ha caído o donar a una causa tras un desastre natural.
¿Puede haber solo un tipo de empatía?
No todas las personas desarrollan empatía compasiva, y existen distintos niveles de empatía emocional o cognitiva. Por ejemplo, alguien puede sentirse triste ante el sufrimiento de su pareja (empatía emocional) sin comprender plenamente su perspectiva (empatía cognitiva), o viceversa.
Consejos prácticos para desarrollar empatía
- Desarrollar la empatía cognitiva: observar el lenguaje corporal de los demás y hacer preguntas para entender mejor cómo se sienten. Preguntar “¿Cómo te sientes respecto a esto?” puede ayudar.
- Aumentar la empatía emocional: reconocer tus propias emociones y practicar la escucha activa para concentrarte en el modo en que la otra persona experimenta su situación.
- Fortalecer la empatía compasiva: combinar comprensión y emoción con la intención de ayudar, y actuar cuando alguien atraviesa un momento difícil.
La empatía se puede desarrollar con práctica consciente y paciencia. Si sientes que te resulta particularmente desafiante, puede ser útil revisar recursos y técnicas para practicarla, y, si lo consideras adecuado, consultar a un profesional de la salud mental para trabajar en estas estrategias.
Puntos clave sobre la empatía
La empatía presenta múltiples tipos y niveles, influida por factores biográficos, psicológicos y situacionales. Desarrollarla puede favorecer comportamientos de ayuda y fortalecer las relaciones. Si te interesa avanzar, ya estás dando el primer paso: la empatía se cultiva desde la conciencia y la práctica diaria.
Vídeo sobre La falta de empatía: qué significa y cómo afrontarla
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.