La historia de la atención plena
La atención plena ha evolucionado con el tiempo y puede ser una vía para hallar quietud, calma y reducción del estrés. ¿Qué significa practicarla y qué evidencia respalda sus beneficios? A través de su historia, definiciones y prácticas, este artículo ofrece una visión clara y accesible sobre cómo la atención plena se ha difundido, qué implica y qué efectos se han observado.
Orígenes y evolución de la atención plena
Origen histórico
La atención plena tiene raíces en prácticas antiguas. El término proviene del concepto budista de "Sati", relacionado con la atención momento a momento a los eventos presentes. Según los estudios, el budismo se funda en el siglo V a. C. por Siddhārtha Gautama (conocido como Buda). La traducción moderna de "Sati" como "mindfulness" llegó en 1881, cuando Thomas William Rhys Davids, magistrado británico en Sri Lanka, identificó que "mindfulness" era la traducción más cercana del concepto budista.
La llegada a Occidente
En Estados Unidos, mindfulness se popularizó gracias a Jon Kabat-Zinn, profesor de medicina y creador de la Stress Reduction Clinic y del Center for Mindfulness in Medicine, Health Care, and Society en la Universidad de Massachusetts. Kabat-Zinn incorporó las enseñanzas budistas en un marco científico al crear el programa "Mindfulness-Based Stress Reduction" (MBSR). En 1990, su libro "Full Catastrophe Living" atrajo la atención mundial. Más tarde, la práctica aumentó su exposición: en 2018, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) identificaron la meditación como la tendencia de salud de mayor crecimiento en Estados Unidos.
Qué es mindfulness
“Mindfulness consiste en prestar atención al momento presente, de forma intencionada y con curiosidad abierta”, señala Anne-Marie Emanuelli, directora creativa de Mindful Frontiers. Merriam-Webster define la atención plena como la cualidad o estado de estar consciente o la práctica de mantener un estado de conciencia no juiciosa de los propios pensamientos, emociones o experiencias, momento a momento. “La 'ancla' de la atención” suele ser la respiración, los sonidos o las sensaciones corporales, añade Emanuelli. Aunque a menudo se asocia con la meditación, mindfulness no es la única forma de practicarla: también puede cultivarse a través de la alimentación consciente y el movimiento consciente. En su esencia, se trata de estar presentes para desarrollar autoconciencia sobre nuestro estado de ser, lo que puede favorecer el bienestar general.
Evidencia y beneficios
Las prácticas basadas en mindfulness pueden ayudar a reducir el estrés, mejorar el sueño y, en algunas personas, disminuir la presión arterial. Una revisión de 2018 sugiere que la meditación mindfulness puede mejorar la calidad del sueño en personas con problemas de sueño. Un estudio pequeño de 2019, con 48 participantes, encontró que practicar mindfulness puede contribuir a disminuir la presión arterial. Practicar mindfulness puede incluso reducir la ansiedad y la depresión en momentos de crisis.
Cómo practicar mindfulness
La mindfulness no es un ámbito exclusivo para un grupo: cualquiera puede practicarla, desde la infancia hasta personas mayores, como afirma Anne-Marie Emanuelli. Existen varias formas de practicar mindfulness, desde la forma de escuchar hasta la forma de comer o de dormir. Puedes incorporar cada método a tu rutina diaria de la manera que mejor te funcione. Quizá exista una práctica ideal para ti, o incluso dos.
Ejercicios de mindfulness
- Meditación. La meditación mindfulness ayuda a centrarte y a recuperar el control de tu espacio mental, y existen muchos estilos para probar.
- Respiración consciente. Consiste en ralentizar la respiración y prestar atención a cada inhalación y exhalación.
- Yoga. Contribuye a tomar conciencia del cuerpo y a moverse con mayor atención.
- Escritura de diario. Es una forma de explorar pensamientos y emociones; preguntas guía como "¿cómo está mi corazón hoy?" pueden ayudar a aumentar la autoconciencia.
Mirada final
Mindfulness puede ser una herramienta de apoyo para el bienestar; no requiere horas de práctica y, con unos minutos diarios, puede marcar la diferencia. Como señala Anne-Marie Emanuelli, es una herramienta poderosa para mejorar la atención, la salud mental y las relaciones. El futuro de la atención plena dependerá de cuántas personas adopten estas prácticas en escuelas y lugares de trabajo y de los esfuerzos por desestigmatizar la salud mental, promoviendo formas de mirar hacia adentro y gestionar el estrés de manera saludable.
Vídeo sobre La historia de la atención plena
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.