Lista de verificación para padres de ODD, IED y ADD
Este artículo aborda tres trastornos que pueden afectar el comportamiento y la atención de los niños: el trastorno negativista desafiante (TND), el trastorno explosivo intermitente (TEI) y el trastorno por déficit de atención (TDA). Aunque comparten rasgos, presentan diferencias clave en inicio, frecuencia y consecuencias. Exploramos señales características y cuándo consultar a un profesional para una evaluación adecuada.
Trastorno negativista desafiante (TND) – ODD
El trastorno negativista desafiante suele verse por primera vez en la infancia temprana y se caracteriza por una oposición persistente a cumplir normas aceptadas y responsabilidades. Los niños con este perfil pueden parecer rebeldes, poco cooperativos y a veces hostiles. Como padre, la disciplina puede resultar difícil ante conductas que persisten a pesar de las consecuencias.
- Se observa un estado de ánimo irritable o enojado la mayor parte del tiempo.
- Frecuentemente pierde los estribos.
- Se frustra con facilidad ante los demás.
- Se molesta con facilidad y guarda resentimiento.
- Mantiene rencor durante periodos prolongados.
- Actúa de forma maliciosa o vengativa en varias ocasiones.
- Discute con figuras de autoridad y con adultos.
- Desafía deliberadamente a la autoridad.
- Se niega a cumplir reglas o normas.
- Molesta intencionadamente a otros.
- Culpa a los demás por sus errores o conductas inapropiadas.
Nota: Cada trastorno puede clasificarse como leve, moderado o severo. Usa esta lista como punto de partida y consulta a un profesional para una evaluación adecuada.
Trastorno explosivo intermitente (TEI) – IED
Las explosiones de ira suelen aparecer de forma repentina y son de corta duración. Tras liberar su ira, el niño suele sentirse aliviado y mostrar remordimiento; para los padres, la conducta puede no tener una explicación lógica, lo que aumenta la frustración.
- Experimenta estallidos de ira regulares.
- Presenta dificultad para controlar impulsos.
- Mantiene discusiones con otros de forma frecuente, al menos semanalmente.
- Puede mostrar agresión física sin destruir bienes.
- Grandes estallidos que pueden ocasionar lesiones o daño a objetos.
- Reacciona de forma desproporcionada ante el estrés o ante otras personas.
- Berrinches frecuentes seguidos de un periodo de funcionamiento normal.
- Puede dañar a animales.
Nota: Cada trastorno puede clasificarse como leve, moderado o severo. Usa esta lista como punto de partida y consulta a un profesional para una evaluación adecuada.
Trastorno por déficit de atención (TDA) – ADD
Un niño con ADD no suele recibir diagnóstico antes de los 7 años. Antes de esa edad, muchos de estos comportamientos pueden considerarse parte del desarrollo habitual. Sin embargo, a medida que crece, la atención y el rendimiento escolar pueden verse significativamente afectados, y el niño puede parecer distraído o ausente en clase.
- No presta atención a los detalles y comete errores por descuido.
- Tiene dificultad para mantener la atención en tareas o juegos.
- Parece no escuchar cuando se le habla.
- NO sigue instrucciones y no completa las tareas.
- Tiene problemas para organizarse.
- Ave evita tareas que requieren esfuerzo sostenido.
- Frecuentemente pierde objetos necesarios para las tareas.
- Se distrae fácilmente por estímulos externos.
- Olvida completar tareas diarias.
ADD con hiperactividad
La componente de hiperactividad implica movimientos constantes y una necesidad de actividad que excede lo habitual en el desarrollo de la infancia.
- A menudo se mueve en exceso.
- Inquietud o dificultad para permanecer sentado cuando se espera que esté quieto.
- Se levanta de su asiento con frecuencia en situaciones inapropiadas.
- Ejerce una actividad física excesiva o corre cuando no corresponde.
- Tiene dificultad para jugar o realizar actividades tranquilamente.
- Parece estar siempre en marcha o "en movimiento".
- Habla en exceso.
- Interrumpe o responde antes de que terminen de formular las preguntas.
- Tiene dificultad para esperar su turno.
- Interrumpe o se entromete en las actividades de los demás.
Nota: El hecho de que un niño presente alguno de estos signos no implica necesariamente que tenga el trastorno completo. Muchos niños muestran rasgos sin cumplir criterios diagnósticos. Cada trastorno puede clasificarse como leve, moderado o severo. Usa esta lista como punto de partida y consulta a un profesional para una evaluación adecuada.
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Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.