Los cuatro tipos de límites y cómo establecerlos
¿Qué puede protegerte de las personas tóxicas, mantener a raya recuerdos dolorosos y ayudarte a gestionar tus emociones? Los límites. Son fundamentales para la salud mental y, cuando se aprenden en la infancia, suelen acompañarte de forma natural a lo largo de la vida adulta. Sin embargo, no todas las personas cuentan con esa ventaja, y pueden aparecer desafíos si la crianza fue deficiente o si existieron trastornos en el entorno familiar.
Qué son los límites y por qué importan
Los límites son fronteras internas y externas que regulan la forma en que interactúas con el mundo. Un buen conjunto de límites, fuerte y flexible a la vez, te protege, te ayuda a gestionar tus emociones y a mantenerte seguro ante experiencias afectivas intensas o dañinas.
Los cuatro tipos de límites esenciales
Límite físico
Este límite es el más fácil de visualizar y comprender, y ha sido ampliamente estudiado. La persona promedio necesita, aproximadamente, un espacio de alrededor de 0,6 metros delante y 0,46 metros detrás para sentirse cómodo. El límite físico señala cuándo alguien invade tu espacio personal con contacto no deseado o con una actitud física intimidante. Mantener este límite implica saber decir “basta” y protegerte cuando es necesario.
Límite externo
Este límite debe ser fuerte pero flexible. Actúa como un filtro que te protege de insultos y de daños que provienen del exterior. Cuando recibes críticas en el trabajo, un susurro de enojo de tu pareja, un insulto de un conductor o una acusación por parte de tu hermana, tu Límite Externo te ayuda a distinguir entre retroalimentación válida y lo que es puro ataque. Te guía para responder de forma adecuada y evitar que te desvalorice.
Límite interno
Este es el límite que te protege de ti mismo. Funciona como un filtro entre tus emociones y lo que haces con ellas. Te ayuda a gestionar la ira, el dolor y la frustración, y a decidir si expresar aquello que sientes, y de qué forma hacerlo, sin dañar a otros ni a ti mismo.
Límite temporal
Cargamos con experiencias pasadas y, a veces, estas pueden volver a surgir en el presente de forma desproporcionada. las emociones pasadas pueden asociarse a experiencias actuales y aparecer en momentos impredecibles. También es posible dar demasiada importancia al futuro, alimentando ansiedad. Tu Límite Temporal detecta cuando estás retrocediendo o avanzando en exceso y te devuelve al momento presente.
Ejercicio de construcción de límites en seis pasos
A continuación tienes un ejercicio práctico para crear y fortalecer tus límites. Elige uno de los cuatro tipos y síguelo paso a paso.
Ejercicio de Construcción de Límites en Seis Pasos
- 1) Cierra los ojos y cuenta hasta diez en tu cabeza, respirando de forma profunda y serena.
- 2) Imagínate rodeado por un círculo. Estás en el centro exacto, con el espacio que te resulte más cómodo.
- 3) Convierte ese círculo en una pared visible. Puede ser de cualquier material: plástico, ladrillo, cemento u otro. Debe ser fuerte. Aunque la pared sea fuerte, tú tienes el poder de flexionarla cuando lo necesites. Puedes quitar un ladrillo o ablandar el material para permitir que algo entre o salga cuando lo precises. Tú mandas. Tú estás a salvo.
- 4) Mantente dentro de la pared durante un minuto. Disfruta de la sensación de control sobre tu mundo.
- 5) Repite este ejercicio una vez al día.
- 6) Hay una clave importante para usar tu nuevo límite. Al principio, tu límite funcionará, pero necesitarás emplearlo de forma consciente. Practícalo especialmente preparándote para situaciones concretas.
Por ejemplo, si vas a visitar a tus padres y sabes que, en algún momento, tu padre hará un comentario insinuando que te has decepcionado, necesitarás principalmente tu Límite Externo para filtrarlo y desautorizarlo. Tal vez también necesites tu Límite Interno para gestionar tu propia respuesta. Antes de ir, siéntate y repite los pasos para fijar con claridad tu Límite Externo y/o Interno.
En la casa de tus padres, espera el comentario. Si llega,, imagina tu límite alrededor de ti filtrando para ti. El filtro te dirá qué parte de aquello es retroalimentación valiosa y merece atención, y qué parte dice más sobre la persona que habla. Tu límite te dice: nada de esto es valioso. El comentario es sobre él, no sobre ti. Y allí estás: con todo el poder. Estás a salvo.
Para aprender más sobre la construcción de límites y la recuperación de la negligencia emocional infantil, consulta EmotionalNeglect.com y el libro Running on Empty.
Vídeo sobre Los cuatro tipos de límites y cómo establecerlos
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.