Migraña y dopamina: ¿Hay una conexión?
Las migrañas son más que un fuerte dolor de cabeza: implican fases, síntomas intensos y cambios en el cerebro. Entre la evidencia emergente, se ha observado que los niveles de dopamina fluctúan durante un ataque y podrían influir en la intensidad de los síntomas como la náusea, la sensibilidad a la luz y el dolor. Este artículo explora esa relación y las implicaciones clínicas.
Qué es un ataque de migraña
La migraña se manifiesta en episodios con varias fases, entre ellas la fase prodrómica, la aura y la fase de dolor de cabeza, o ataque migrañoso. La fase prodrómica aparece 1 a 2 días antes de que comience, con cambios de energía y cuello rígido. Si hay migraña con aura, pueden aparecer problemas de visión, sensibilidad y lenguaje. La fase de ataque implica un dolor de cabeza extremadamente intenso, que puede ser continuo o pulsátil y empezar suave para empeorar. durante un ataque suelen presentarse otros síntomas como:
- náuseas
- vómitos
- dificultad para hablar
- entumecimiento o hormigueo
- sensibilidad a la luz y al sonido
La mayoría de los ataques duran unas 4 horas. Sin tratamiento, pueden durar hasta una semana y suelen empeorar antes de mejorar. Aunque no está claro qué desencadena la migraña, existen ideas. Un desencadenante sensorial puede ser un olor intenso, una luz brillante o el estrés, que podría activar un ataque.
Qué es la dopamina
La dopamina es un neurotransmisor que se libera cuando se experimenta algo placentero. Desde asistir a un concierto hasta tener relaciones sexuales o completar un proyecto importante, ese impulso de dopamina ayuda a sentirse satisfecho, e incluso eufórico. La dopamina también desempeña un papel central en el movimiento y en la percepción del dolor. Su concentración es alta en los ganglios basales, donde se coordinan los movimientos; desde allí también se atenúan señales de dolor y la sensibilidad sensorial. Con muy poca dopamina, señales que normalmente no duelen pueden resultar dolorosas.
Relación entre dopamina y migraña
Los científicos aún no saben qué causa la migraña, pero hay indicios de que los niveles de dopamina fluctúan durante un ataque. Entre los periodos entre ataques, los niveles basales de dopamina suelen ser estables, como en personas que no padecen migraña. Luego se produce un cambio en la dopamina y en la sensibilidad de los receptores dopaminérgicos.
Un estudio informa que el 32,6% de las personas con migraña experimentan síntomas dopaminérgicos, relacionados directamente con variaciones en los niveles de dopamina. Estos síntomas pueden incluir bostezos, fatiga, náuseas y cambios de humor. Con el tiempo, los niveles de dopamina vuelven a la normalidad y el ataque termina. Tras estudiar PET durante las distintas fases, se sugiere que la dopamina podría caer al iniciar un ataque, tal vez por la sensibilidad a la luz, al sonido y al tacto. Aun así, no se ha demostrado un incremento o descenso claro en momentos concretos de las fases de migraña. Las personas con migraña que presentan síntomas dopaminérgicos tienden a sufrir migrañas más intensas, ataques más largos y mayor alodinia (dolor ante estímulos táctiles).
Tratamiento común: bloqueadores de dopamina. Aunque se requiere más estudio para entender exactamente la relación entre migraña y dopamina, en situaciones agudas se utilizan bloqueadores de dopamina, también llamados antagonistas dopaminérgicos. Entre los fármacos más eficaces se encuentran la clorpromazina o la proclorperazina.
¿La dopamina baja provoca migraña?
Existe una considerable superposición entre migraña y depresión, trastornos del sueño y TDAH, aunque la razón de estos vínculos no está clara. Investigadores buscan si hay un mecanismo subyacente común que involucre la dopamina. Actualmente no hay evidencia de que la dopamina baja cause migraña por sí misma. Personas con migraña de mediana edad con aura tienen mayor probabilidad de recibir un diagnóstico de Parkinson, y las personas con migraña también presentan con mayor frecuencia temblores, trastornos del tic y síndrome de piernas inquietas, condiciones asociadas con la dopamina baja.
Qué sabemos y qué no sobre la relación entre dopamina y migraña
Aunque la investigación muestra solapamientos entre migraña y condiciones vinculadas a la dopamina, la causa subyacente sigue desconocida. Hasta que se disponga de más evidencia, la medicación, enfoques holísticos y un nivel moderado de ejercicio pueden ayudar a afrontar los ataques. Los mecanismos que ocasionan la migraña no se entienden completamente, lo que implica que el tratamiento puede requerir ensayo y error — y paciencia.
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Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.