Niño pequeño gritando a la hora de acostarse: 5 razones
Si tu niño pequeño grita con regularidad a la hora de dormir, revisar las rutinas previas al sueño puede ayudar a que la hora de acostarse sea menos estresante para todos. A esta edad, sus días están llenos de juego, comida y tiempo en familia. Acostarse puede parecer un golpe cuando hay juguetes y otros miembros de la familia despiertos. A veces el llanto nocturno supera la sensación de estar excluido y apunta a una necesidad de ajustar la rutina.
¿Por qué llora mi niño a la hora de dormir?
Ansiedad de separación
La ansiedad de separación es la inquietud ante la anticipación de estar lejos de un ser querido. Es una experiencia natural y más común en niños menores de 3 años. «Los niños pequeños son más conscientes de la separación que ocurre a la hora de dormir», señala Gerken. «Como la separación es más difícil para ellos y entienden la relación causa–efecto, también pueden buscar la atención de sus padres llorando». Esto es especialmente cierto si llorar en el pasado les ha traído la respuesta deseada.
Estrategias de demora
Otra razón para el llanto nocturno es la tendencia a demorar la separación que genera ansiedad. «Entienden que, si piden un abrazo más, dos libros más, un vaso de agua, etc., la separación puede retrasarse», dice Gerken. «Algunos niños lloran para mantener a su madre o padre cerca y evitar la separación». Sin embargo, esta demora prolongada puede hacerles más conscientes del cansancio de los adultos y prolongar la hora de dormir.
Somnolencia excesiva
La somnolencia general afecta a los niños pequeños igual que a los adultos. «Muchos niños pequeños están constántemente privados de sueño, así que para la hora de dormir están muy cansados», señala la psicóloga clínica y experta en sueño Dr. Whitney Roban. «Es difícil para niños tan jóvenes controlar sus emociones cuando no han descansado lo suficiente, por lo que la emoción puede ser mayor cuando el sueño no es óptimo».
Imprevisibilidad
La imprevisibilidad puede contribuir a la ansiedad a cualquier edad. Roban señala que, cuando los niños pueden controlar su experiencia de sueño, tienden a actuar y a recurrir al llanto para obtener lo que quieren. Los padres agotados a veces ceden ante demandas, lo que refuerza la tendencia a depender de llantos para conseguir atención, aumentando la imprevisibilidad en cada noche.
Temores en desarrollo
Gerken apunta que la etapa emocional del desarrollo de los niños pequeños también puede contribuir al llanto a la hora de dormir. «Entre los 2 y 3 años, el cerebro emocional se activa y la frontera entre imaginación y realidad se difumina, dejando espacio a miedos como la oscuridad o ruidos extraños».
Este es un periodo típico para temores como la oscuridad, ruidos extraños y monstruos bajo la cama.
Establecer una rutina de sueño para tu hijo
Las rutinas consistentes para la hora de dormir forman parte de una buena práctica de sueño para todas las edades. Acostarse y levantarse a la misma hora ayuda a regular los ritmos y a favorecer un sueño más reparador. Para los niños pequeños, las rutinas previsibles también ofrecen sensación de seguridad y convierten la hora de dormir en un momento de conexión tranquila.
Gerken y Roban recomiendan los siguientes consejos para mejorar la rutina de sueño de tu hijo:
- Tiempo uno a uno: pasar 10 a 15 minutos a solas con tu hijo antes de dormir puede hacer que la hora de dormir sea algo que esperar.
- Mantén la consistencia: para mejorar la previsibilidad y reducir la ansiedad sobre «qué viene después», crea una rutina de sueño y cúmplela. «Haz un gráfico en la pared de la habitación que muestre cada paso de la rutina», señala Gerken. «Usa imágenes junto a las palabras para que el niño entienda qué se espera y cuándo ocurrirá».
- Estar en la misma página que otros cuidadores: Roban recomienda definir la rutina junto con los demás cuidadores que supervisan la hora de dormir. «Todos los adultos a cargo deben estar de acuerdo con el horario y la rutina», dice. «La consistencia es clave, tanto entre cuidadores como dentro de la propia rutina».
- No recortes la rutina: si planeas añadir actividades en la tarde o la noche, evita que reduzcan el tiempo destinado a dormir. Por ejemplo, aunque es difícil prever cuánto tarda un baño, programa actividades no relacionadas con la hora de acostarse con suficiente antelación para que no interfieran con la rutina y así se mantenga la consistencia.
- Enfocarse en la conexión, no en la separación: «En lugar de centrarse en la separación, los padres pueden ayudar a los niños en la hora de dormir enfocándose en el siguiente punto de conexión», dice Gerken. «Puede ser tan simple como dirigir la atención del niño hacia la mañana siguiente: 'Cuando te vea por la mañana, prepararemos tortitas. ¿Con arándanos o normales?'»
Cuando un niño llora a la hora de dormir o llora de forma excesiva todas las noches, puede ser señal de ansiedad por separación, miedo u otros factores como el cansancio. Cambiar la rutina para promover la previsibilidad y la conexión puede ayudar a que la hora de dormir deje de ser una experiencia negativa.
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Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.