Percepciones aparte: ¿Qué diferencias hay entre un psicópata y un sociópata?
Probablemente hayas oído hablar de los términos sociopata y psicópata para describir a una persona con un trastorno de personalidad antisocial. En la vida real, estos conceptos se usan con frecuencia en la cultura popular y no siempre coinciden con la terminología clínica. Este artículo aclara qué significan, cuáles son las diferencias y qué implica vivir con este trastorno, incluyendo rasgos, mitos y hallazgos recientes sobre el cerebro.
Qué significan la psicopatía y la sociopatía y cuál es su diferencia
La psicopatía y la sociopatía son categorías que, aunque provienen del lenguaje popular, se utilizan para describir comportamientos compatibles con el trastorno de personalidad antisocial (TPA). A nivel clínico, no son sinónimos exactos, y distinguir entre ambos puede ayudar a entender el perfil y los patrones presentes en cada persona con TPA. En general, las conductas asociadas a la psicopatía pueden parecer normales, mientras que las de la sociopatía suelen ser más inestables e irascibles.
- Sociopata: temperamentoso o irascible, a menudo sin empatía, puede carecer de remordimiento, es ambivalente ante las consecuencias y tiende a manipular a otros.
- Psicópata: fría de sangre, violenta, carente de moralidad, incapaz de amar y muy calculadora.
¿Qué es el trastorno de personalidad antisocial?
Según MentalHealth.gov, el trastorno de personalidad antisocial es un trastorno de la salud mental en el que la persona muestra un patrón de manipulación o violación de los derechos de los demás. La persona puede o no tener antecedentes de conductas delictivas.
- Incumplimiento de la ley de forma repetida
- Aprovecha su capacidad para actuar de forma ingeniosa y encantadora
- Manipulación de emociones ajenas y uso de halagos
- Problemas con el abuso de sustancias, relaciones o trabajo
- Despreocupación por la seguridad propia y de otros
- Arrogancia o ira frecuente
- Frecuentes robos, mentiras y peleas —con justificaciones para sus actos
- Falta de remordimiento o culpa por sus acciones
Diferencias cerebrales asociadas al trastorno de personalidad antisocial
La evidencia creciente sugiere que ciertas diferencias en la estructura cerebral pueden servir como marcadores del TPAS. En un estudio de 2017, se observaron diferencias notables en la estructura de la materia blanca en las personas con TPAS. La materia blanca está formada por fibras que conectan neuronas y permiten la comunicación entre áreas cerebrales. En los individuos con TPAS se detectaron diferencias en rutas vinculadas a conductas consecuentes e impulsivas.
En 2020, un informe publicado en The Lancet Psychiatry mostró diferencias conductuales a lo largo de décadas y presentó evidencia de similitudes en la estructura cerebral mediante RM, lo que contribuye a comprender mejor el trastorno y a afinar su diagnóstico.
Mitos habituales sobre el trastorno de personalidad antisocial
Mito: ¿Siempre son violentos?
Realidad: Las personas con TPAS no son siempre violentas y no necesariamente cometen delitos. A menudo, el trastorno dificulta mantener un empleo estable o relaciones a largo plazo, incluso cuando no hay conductas criminales.
¿Tienen conciencia?
Realidad: No es correcto afirmar que las personas con TPAS “no tienen conciencia”. La conciencia, según el diccionario Merriam‑Webster, implica una sensibilidad hacia la equidad o la justicia, la conformidad con lo correcto y la sensación de responsabilidad moral, junto con el impulso de hacer lo correcto. Las experiencias y manifestaciones varían y pueden coexistir diferencias en empatía y sentido moral.
¿Se puede predecir en la infancia quién podría volverse sociopata o psicópata?
Realidad: No es posible saber con certeza quién desarrollará un TPAS. Se barajan factores ambientales y genéticos, y los niños con trastorno de conducta tienen mayor probabilidad de desarrollar TPAS en la adultez. Aquellos con “emociones prosociales limitadas” presentan un mayor riesgo.
¿Si evitar la culpa y la grandiosidad forman parte del TPAS, nadie pediría ayuda?
Realidad: las personas con TPAS suelen experimentar dificultades en relaciones y ámbitos laborales. Si tú o alguien cercano vive con TPAS, puede que no reconozca factores que empeoran su experiencia, pero a menudo busca ayuda por problemas relacionados, como consumo de sustancias, problemas legales, o dificultades en relaciones o trabajo. Evidencia de intervención sugiere que la ayuda compasiva de un profesional puede favorecer estrategias de afrontamiento y desarrollo de empatía.
Un recurso, American Addiction Centers, señala que las personas con trastornos de personalidad suelen culpar a otros por sus problemas, pero a menudo buscan ayuda para cuestiones como el consumo de sustancias, problemas legales o conflictos en relaciones o trabajo.
Chris Ulmer es un antiguo docente de educación especial cuyo proyecto de entrevistar a niños con discapacidades y neurodiversidad se convirtió en un canal de YouTube con más de 2.000 millones de visualizaciones. A continuación se comparte una conversación con un joven que vive con trastorno de personalidad antisocial.
Ejemplo práctico y reflexión final
Pop cultura suele usar de forma indistinta los términos sociopatía y psicopatía para describir el trastorno de personalidad antisocial. Existen muchos mitos sobre este trastorno. Si tú o alguien cercano vive con TPAS, un profesional con enfoque compasivo puede ayudar a desarrollar habilidades de afrontamiento y fomentar la empatía, sin sustituir el juicio clínico ni el cuidado profesional.
Vídeo sobre Percepciones aparte: ¿Qué diferencias hay entre un psicópata y un sociópata?
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.