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Por qué deberías dejar de ser una buena persona

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El elogio de "buen chico" o "buena chica" desde la infancia puede parecer inofensivo, pero moldea nuestra identidad y nuestras emociones. Este artículo explora cómo ese programa de bondad puede silenciar emociones negativas, obstaculizar la madurez emocional y afectar las relaciones a lo largo de la vida. También ofrece ideas para comprender estas dinámicas y avanzar hacia una experiencia más íntegra de uno mismo.

El programa de ser un “buen chico” o una “buena chica”

El elogio de "buen chico" o "buena chica" se utiliza para fomentar el comportamiento deseado. Proporciona a los niños un sentido de orgullo y aprobación por parte de los padres. Este elogio se ancla en la mente infantil: el buen comportamiento trae recompensa. Expresar emociones negativas y comportamientos inaceptables (ser malo) conlleva castigo. Muchos padres también exigen sentarse correctamente, mantener la espalda erguida y cuidar los modales.

  • El elogio genera orgullo y aprobación parental.
  • La conducta deseable se recompensa y el niño aprende a evitar lo que se considera “malo”.
  • La expresión de emociones negativas suele asociarse a castigo o desaprobación.

La sombra y la represión emocional

Todos poseemos una gama completa de emociones e impulsos, desde lo positivo hasta lo negativo. Tenemos la capacidad de amar y de odiar, de buscar la paz y de sentir ira, de experimentar alegría y depresión. Aunque preferiríamos vivir solo con emociones plenas y positivas, esas cualidades siempre conviven con su opposición. En la infancia, la capacidad de reprimir esa energía emocional es limitada; cuando se nos enseña a ser “buenos”, se empuja a reprimir emociones e impulsos que el entorno no acepta.

Esta represión da lugar a lo que la psicología analítica llama la sombra: un conjunto de emociones, cualidades e impulsos que la persona arrastra a la adultez.

Cómo las buenas intenciones se vuelven conductas problemáticas

La psicología está empezando a entender el papel de la mente inconsciente. Los estudios muestran que gran parte del comportamiento humano es inconsciente. ¿Qué significa esto? No somos plenamente conscientes de qué motiva la mayor parte de nuestras acciones, pensamientos y decisiones.

Un ejemplo es la investigación de Kathleen Vohs sobre la primación con dinero. Si alguien observa una caja de lápices, ¿ayudaría a recogerlos? Vohs llevó a cabo experimentos para ver cómo la exposición al dinero (en este caso, el dinero de Monopoly) afecta el comportamiento. Descubrió que cuando las personas estaban "primadas" con dinero de Monopoly, recogían menos lápices que cuando no habían estado expuestas a dinero.

Podemos creer que sabemos por qué actuamos, pero la capacidad de autoengaño de la mente humana es amplia. Las personas que creen en la bondad pura pueden cometer actos cuestionables. Sin que seamos plenamente conscientes, nuestras cualidades menores se expresan a través del comportamiento inconsciente. Por ejemplo, padres que creen amar a sus hijos incondicionalmente a veces ignoran un odio reprimido hacia ellos, lo que influye en su comportamiento y en el bienestar del niño. Cuando se miman a los hijos, se fomenta la inflación del ego y rasgos narcisistas; muchos adultos luchan con estas aflicciones, a veces por culpa inconsciente: “nunca podría odiar a mi hijo”.

El proverbio dice que “el camino al infierno está pavimentado con buenas intenciones”. Al identificarse como una “persona buena”, uno intenta hacer únicamente el bien para sí y para los demás, pero la sombra —toda esa parte no reconocida de la psique— busca expresarse de todas maneras.

La buena persona en la vida adulta: entre la bondad y la plenitud

El famoso psiquiatra Carl Jung es citado a menudo con la idea de que es preferible ser íntegro a ser bueno. Quienes integran sus partes más oscuras saben que poseen tendencias menos que buenas y tienen la capacidad de responder de distintas formas ante su entorno. Quienes se perciben como exclusivamente “buenas personas” suelen carecer de esa libertad para elegir y pueden comportarse de forma inapropiada, creyendo actuar por un bien superior.

Si ignoras el odio, a menudo se expresa sin tu conciencia. Podrías humillar a alguien con una mirada de desaprobación o evitar el contacto visual para excluirlo. Aunque sea sutil, a un nivel subconsciente, la persona afectada percibe el mensaje emocional. Si reconoces y das la bienvenida a esa emoción, puedes liberarte y comunicarte con amor o neutralidad. Si la niegas, la emoción se exprime por ti sin tu control.

Tratar de ser una buena persona todo el tiempo puede convertirse en una ruta hacia la depresión y la ansiedad: lo que resistes persiste y, al reprimir partes de ti mismo, esas partes ganan control de tu vida.

Qué pasa cuando te liberas de esta creencia

Al abandonar la idea de que debes ser siempre una buena persona, te liberas. Puedes reconocer e integrar todas las facetas de ti mismo que antes negabas. Esto libera una gran cantidad de energía creativa que puedes dirigir a tus intereses y sueños. También puede contribuir a sanar el cuerpo, ya que muchas enfermedades se atribuyen a emociones reprimidas. Prácticas como la medicina tradicional china y el Qigong se apoyan en esta comprensión. En Occidente, pioneros como el Dr. John Sarno han explorado estas conexiones mente–cuerpo.

al liberarte de la creencia de ser “solo bueno”, aumentará tu capacidad de aceptar y perdonar a los demás. Al observar tus motivaciones inconscientes, entenderás mejor los comportamientos ajenos.

La prueba de la buena persona

El objetivo, tal como lo veo, es la aceptación total de uno mismo tal como es. En mi experiencia, el programa de la “buena persona” es contundente. Como hijo único, recibí elogios a menudo sin mérito. Al mirar más allá de las ideas falsas de pureza, encuentro resistencia, pero la autoobservación constante de mis motivos y conductas revela una realidad más precisa.

Para evaluar si llevas puesto el programa de la “buena persona”, podrías plantearte estas preguntas:

  • ¿Eres consciente de las emociones negativas que surgen a lo largo del día?
  • ¿Crees que es incorrecto sentir odio hacia las personas que amas?
  • Cuando ves comportamientos “pobres” en otros (deshonestidad, juicio, autoengaño), ¿reconoces esos impulsos en ti?
  • ¿Eres consciente de sentimientos frecuentes de envidia y celos (si aún no los has trabajado)?
  • ¿Te ves a ti mismo como una buena persona sin aceptar las partes más oscuras de tu personalidad?
  • Se honesto. Esto es entre tú y tú.

Cómo desmantelar el programa de la buena persona

Primero, comprende que “soy una buena persona” es una creencia. Evalúa si esa idea te sirve. Segundo, si determines que no te sirve, déjala ir. Es solo una idea, un programa que alguien te dio; no tiene significado propio. Tercero, considera instalar una nueva creencia, por ejemplo: “Soy un ser completo. Me acepto, incluidas las partes más oscuras”. Reconoce que somos seres complejos con tensiones opuestas dentro de nosotros. Es normal sentir odio hacia tus hijos algún día; eso no niega el amor.

Como escribe el psicólogo Jungiano Robert Johnson en su obra He: “Parece que el propósito de la evolución ahora es reemplazar la imagen de perfección por el concepto de totalidad o plenitud. La perfección sugiere algo inmaculado, sin manchas, sin zonas oscuras o áreas cuestionables. La totalidad incluye la oscuridad, pero la combina con los elementos de luz en una totalidad más real y completa que cualquier ideal.”

En cuarto lugar, vigila tus emociones y pensamientos a lo largo del día, especialmente en tus interacciones con los demás. La meditación de atención plena (mindfulness) puede ayudar; ofrece un espacio entre tú y tus impulsos y emociones inconscientes. El trabajo de sombra (shadow work) te permite conocer y cultivar una relación con tus partes oscuras.

Si eres soñador, ¿puedes imaginar un mundo en el que cada persona asuma sus demonios internos? ¿Qué tensiones familiares se deshilvanarían de inmediato? ¿Qué pasaría con la tasa de divorcios? ¿Habría guerra? Cuando a Jung se le preguntó si la Tercera Guerra Mundial era inevitable, respondió: “Una guerra así podría evitarse si un número suficiente de individuos pudiera mantener juntos los opuestos dentro de sí mismos.”

Vídeo sobre Por qué deberías dejar de ser una buena persona

Bibliografía

Autor

Autor Isaac Andrade Isaac Andrade Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar. Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.