Por qué y cómo ser terapeuta de personas con discapacidad intelectual
Durante muchos años se creyó que las personas con discapacidad intelectual (DI) no podían padecer enfermedades mentales. Se llegaba a pensar que sus cambios de ánimo eran parte de la discapacidad, no signos de malestar psíquico. En los años 1980, Steven Reiss acuñó el término diagnostic overshadowing para describir este sesgo, que aún dificulta reconocer y tratar la salud mental en DI.
Comprender la interacción entre discapacidad intelectual y salud mental
Un sesgo persistente, conocido como diagnostic overshadowing, describe la tendencia a interpretar signos emocionales como parte de la DI y no como indicios de malestar mental. Aunque la formación y las actitudes han cambiado con el tiempo, siguen existiendo barreras que dificultan el acceso a una atención adecuada para adultos con DI.
La realidad es que la salud mental puede verse afectada de forma independiente en estas personas, y la intervención adecuada puede marcar una gran diferencia en su calidad de vida. Aceptar su adultez, sus necesidades y sus experiencias es fundamental para brindar apoyo respetuoso y eficaz.
Datos prácticos sobre la población con discapacidad intelectual
En términos generales, la DI afecta entre el 1% y el 3% de la población. En una zona de 270.000 habitantes, eso se traduciría en algo más de 2.700 personas con DI. Aproximadamente el 85% presentan un grado leve y pueden beneficiarse de la terapia si el profesional adapta su enfoque. Las investigaciones señalan que, según el estudio, las personas con DI tienen entre 3 y 4 veces más probabilidades de presentar una comorbilidad mental.
- Entre el 1% y el 3% de la población tiene discapacidad intelectual.
- En una población de 270.000, hay más de 2.700 personas con DI.
- Alrededor del 85% de las personas con DI presentan un grado leve y pueden beneficiarse de la terapia si el profesional adapta su enfoque.
- Las personas con DI tienen entre 3 y 4 veces más probabilidades de desarrollar una comorbilidad mental.
Qué ajustes requiere la intervención terapéutica con DI
El conjunto de habilidades terapéuticas es el mismo para DI que para la población general, pero es necesario adaptar la forma de trabajar para que resulte eficaz:
- La sesión semanal típica puede resultar insuficiente para quienes procesan la información de forma diferente; muchas personas con DI viven en el presente inmediato.
- Es útil que un familiar o cuidador que conozca bien a la persona participe durante los primeros minutos para resumir la semana y señalar los temas a abordar.
- La confianza es crucial: muchas personas con DI han sufrido abuso o maltrato y pueden presentar desconfianza hacia nuevas personas; conviene invertir más tiempo en crear un ambiente seguro.
- La terapia para DI suele requerir más enseñanza y dirección, con mayor repetición y recordatorios para fijar ideas nuevas.
- El lenguaje debe ser más concreto: las abstracciones y las metáforas pueden interpretarse literalmente; simplificar y aclarar el lenguaje facilita la comprensión.
- La comprensión verbal vs. la expresión puede variar; no subestimar lo que comprende la persona; usar apoyos visuales, terapias artísticas o objetos para demostrar lo ocurrido.
- El procesamiento de la información puede ser más lento; conviene avanzar la conversación a un ritmo más pausado para que la persona pueda pensar y responder.
- Muchas personas con DI intentan complacer para evitar conflictos; es necesario comprobar la comprensión y adaptar el discurso para evitar malentendidos.
Herramientas y estrategias prácticas
Puede ser útil incorporar técnicas como el juego de roles, recursos de terapia artística o el uso de objetos o figuras para que la persona muestre lo ocurrido. Si el cliente está de acuerdo, puede ser beneficioso que un familiar o un miembro del personal participe al cierre de la sesión para revisar las tareas y planificar el apoyo durante la semana.
Oportunidades profesionales y buenas prácticas en la intervención
Las habilidades terapéuticas básicas son las mismas para cualquier población; adaptar el enfoque para DI permite desarrollar una especialidad valiosa y diferenciadora. Las personas con DI siguen estando entre las poblaciones más desatendidas en salud mental, por lo que adquirir estas competencias puede abrir un nicho importante para la práctica clínica.
Existe una necesidad urgente de que los profesionales tomen en serio las necesidades de salud mental de las personas con DI. Calcula cuántas personas podrían requerir servicios en tu zona y revisa qué recursos están disponibles. Si buscas contribuir de forma significativa o diferenciarte en tu entorno, aprender a adaptar la terapia a esta población única y gratificante puede marcar la diferencia.
Vídeo sobre Por qué y cómo ser terapeuta de personas con discapacidad intelectual
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.