¿Qué es el trauma secundario?
Profesionales que trabajan directamente con otras personas suelen enfrentarse a traumas secundarios, un fenómeno que surge al acompañar a quienes atraviesan situaciones traumáticas. Este artículo explica qué es el trauma secundario, sus signos, quiénes están en mayor riesgo y qué estrategias pueden ayudar tanto al personal como a sus equipos. Se destacan formas de prevenir, gestionar y buscar apoyo sin que la empatía se vea comprometida.
Qué es el trauma secundario
El trauma secundario, también conocido como fatiga por empatía, trauma vicario o estrés traumático secundario, ocurre cuando alguien se ve significativamente afectado por el trauma de otra persona. Según la experta Saba Harouni Lurie, es una respuesta al estrés provocada al escuchar o presenciar de forma directa la experiencia traumática de otros. La exposición indirecta al trauma, a menudo a través de conversaciones o del cuidado, puede generar trauma en quien escucha. Este fenómeno suele desarrollarse cuando la exposición es intensa y persistente y forma parte de la rutina laboral.
El agotamiento y el desgaste emocional, a menudo asociados a la idea de “burnout”, no siempre son lo mismo que el trauma secundario. Aunque pueden coexistir, el trauma secundario resulta de interactuar o presenciar traumas, mientras que el agotamiento puede deberse a una carga de trabajo continua. En la investigación científica, estas condiciones pueden coexistir o superponerse, afectando la salud mental y la capacidad de mantener el mismo nivel de empatía y juicio profesional.
Signos y síntomas
Según una revisión de 2016, los signos del trauma secundario pueden parecerse a los de un trastorno de estrés postraumático. Los síntomas comunes incluyen:
- Pesadillas relacionadas con la historia de un paciente
- Pensamientos intrusivos
- Problemas de sueño
- Aislarse de pacientes o evitar que compartan su trauma
- Hipervigilancia o reactividad aumentada
- Ira, ansiedad, apatía o depresión
- Fatiga física
- Aumento del consumo de alcohol o sustancias, o cambios en la alimentación para afrontar el estrés
- Mayor juicio o resentimiento hacia los pacientes o el trabajo
Las personas en profesiones de cuidado pueden experimentar una reducción en la empatía, la efectividad o la calidad de las decisiones. También es común que la relación entre el profesional y el paciente empiece a deteriorarse.
¿Quiénes se ven afectados?
El trauma secundario se describe con frecuencia como un síntoma entre quienes trabajan directamente con otros, especialmente cuando se enfrentan a traumas de forma repetida. Es más prevalente en profesiones como:
- Profesionales de la salud mental
- Primeros respondedores
- Enfermería de trauma y cuidados paliativos
- Profesionales de cuidados intensivos y de emergencias
- Trabajadores sociales
- Oficiales de protección de la infancia y de la discapacidad
- Policías
- Bomberos
Según investigaciones de 2020, aproximadamente entre el 15% y el 35% de los trabajadores sociales pueden presentar síntomas de estrés traumático secundario. Otros estudios señalan que alrededor del 19% de los profesionales de la salud mental que trabajan con personas en contextos militares presentan este tipo de síntomas. El estrés traumático secundario no se limita a estas profesiones y puede ocurrir tras un incidente aislado o una serie de casos.
Qué conduce al trauma secundario
La exposición frecuente al trauma de otras personas puede facilitar el trauma secundario. Esto incluye:
- Escuchar historias desgarradoras o perturbadoras
- Ver a personas en malestar físico o emocional
- Ser testigo de lesiones gráficas
“Trabajar con quienes han vivido traumas expone a estas personas a relatos con detalles complejos; al oírlos, el profesional puede visualizar y sentir la experiencia como si la hubiera vivido”, explica Lurie. Los factores primarios son la profesión y la exposición al trauma; otros factores incluyen exposición frecuente, haber experimentado trauma personal, ser hijo/a de padres con traumas, aislamiento social u organizacional, falta de formación profesional adecuada y turnos físicamente y emocionalmente exigentes.
Cómo cuidarte a ti mismo o a otros
Trabajar para ayudar a otros puede hacer que sea tentador posponer tus propias necesidades. Cuidarte a ti mismo no debe quedar en segundo plano, y es crucial no ignorar tus experiencias personales.
Los profesionales recomiendan, entre otras medidas:
- Tomarte días libres cuando sea posible para descansar y recuperar energía
- Tomarte tiempo para descomprimir antes de regresar a casa
- Dejar el trabajo en el trabajo, incluyendo el ordenador
- Descansar lo suficiente, comer y beber adecuadamente
- Hablar de tu trauma secundario con alguien de confianza
Si los síntomas influyen en tu día a día, considera también consultar a un profesional de la salud mental especializado en trauma. Ellos pueden ofrecer herramientas para desenvolverte de forma saludable en tu entorno y evitar que el trauma secundario se agrave. También puede ser útil participar en grupos o estructuras de apoyo profesional.
Cómo puedes apoyar a alguien que lo sufre
Una forma fundamental de apoyar a una persona afectada es validar su experiencia. Hablar con empatía y comprensión es clave. Una manera tangible de ayudar puede ser colaborar con tareas diarias que resulten más difíciles en este momento. Algunas ideas útiles son:
- Ayudar a mantener una alimentación regular, ya sea acercando comida, preparando algo para cenar o enviando un pedido a domicilio
- Mantener el espacio de la persona ordenado, por ejemplo, ayudando con las tareas del hogar
- Pasar tiempo al aire libre para tomar aire fresco y sol
- Planificar una actividad compartida sencilla, como una caminata o una visita a un parque
- Comprobar qué es lo más útil para la persona y respetar su ritmo; solo estar presente y apoyarle a veces es suficiente
En el lugar de trabajo
En el ámbito laboral, una persona que ha experimentado trauma secundario puede beneficiarse de que su experiencia sea validada. Si tú trabajas en un entorno directivo, puedes considerar medidas como:
- Crear espacios dedicados para que los empleados procesen sus emociones
- Ofrecer formación adicional para gestionar estresores laborales
- Proporcionar supervisión profesional amplia, incluida la supervisión reflexiva
- Fomentar grupos de autocuidado y asociaciones de apoyo entre compañeros
- Promover una cultura de límites sanos entre trabajo y vida personal
- Ayudar a gestionar o reducir la carga de casos traumáticos
Muchos de estos ajustes en el lugar de trabajo se han asociado con una reducción del impacto del trauma secundario, según la Red Nacional de Estrés Traumático Infantil.
Resumen de conceptos clave
El trauma secundario es conocido por varios nombres y describe lo que puede ocurrir a quienes apoyan a otros mediante el trauma. Porque la gente tiende a ser empática, este fenómeno es común en profesiones de servicio directo o de ayuda. Mantener límites saludables entre trabajo y vida, asegurar un espacio seguro para procesar emociones y sentirse respaldado en tu rol son aspectos esenciales. Si tus experiencias afectan tu vida personal o profesional, buscar apoyo es una opción válida y útil.
Vídeo sobre ¿Qué es el trauma secundario?
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.