¿Qué pasa si no te gusta tu terapeuta?
En psicoterapia es normal atravesar fases en las que la admiración o el agrado por el terapeuta fluctúan. Estas variaciones pueden depender del tipo o la dificultad del material trabajado, del estrés que tanto el paciente como el profesional puedan experimentar y de otros factores. Reconocer estas emociones y saber cuándo indican necesidad de cambio es parte del proceso terapéutico.
Comprender la variabilidad de las emociones hacia el terapeuta
Las emociones hacia el terapeuta pueden fluctuar durante el proceso. Es común que, en distintos momentos, se sienta admiración, desagrado o inquietud. Estos cambios pueden deberse al tipo o la dificultad del material, al nivel de estrés compartido y a otros factores. Reconocer estas respuestas como normales ayuda a decidir cuándo es necesario ajustar la terapia o plantear cambios.
- El material de trabajo puede ser desafiante y provocar reacciones emocionales intensas.
- El estrés vivido por ambas partes puede afectar la relación terapéutica.
- A veces surge la sensación de haber llegado a un límite con el profesional actual.
- Algunos terapeutas no facilitan la decisión de cambiar y proponen trabajar la desafección en futuras sesiones, o incluso sostienen que es terapéutico hacerlo.
- Puede proponerse que afrontar esto sea terapéutico; no siempre es la mejor opción para todos.
- La clave está en distinguir entre un estrés a corto plazo por un tema concreto o un desacuerdo menor, y un conflicto más prolongado que dificulte el avance del tratamiento.
Cuándo considerar cambiar de terapeuta
Al iniciar una relación terapéutica, suele ser útil evaluar, dentro de las primeras tres sesiones, si la conexión y el enfoque terapéutico encajan contigo. Si tras esas sesiones surgen cuestiones sin resolver, puede ser momento de terminar la relación. No es realista pensar que todos los terapeutas encajan con todas las personas; la coincidencia es clave.
- Si después de las tres primeras sesiones persisten problemas no resueltos o no ves progresos, podría ser momento de cambiar.
- Si te sientes estancado o sientes que no avanzas a pesar de tu esfuerzo, es una señal para reconsiderar.
- Informa al profesional que no vas a regresar y solicita, si procede, una derivación a otro colega; la mayoría ayudará en ese proceso.
- Si te preguntan por qué te vas, puedes responder con honestidad o optar por no decirlo. Es tu decisión, ya que se trata de tu terapia.
Qué hacer cuando llevas tiempo y no ves progreso
Si, tras un periodo con el mismo terapeuta, sientes que no avanzas y la sesión se repite sin cambios, puede ser señal de que la alianza terapéutica no está funcionando. En ese caso, es recomendable abordar el tema directamente en la sesión y, si no hay resolución, considerar cambiar de profesional. La decisión debe hacerse con claridad y, si procede, con una derivación.
Cómo plantearlo en la sesión
Habla de forma directa y concreta, aporta ejemplos y solicita una derivación si es necesario. Si el terapeuta pregunta por qué te vas, puedes responder con honestidad o preferir no compartirlo; la decisión es tuya.
La importancia de encontrar un buen encaje
Un terapeuta eficaz actúa como guía y como apoyo, y también te desafía cuando está preparado para hacerlo. No te conformes con una relación en la que prevalezcan los conflictos repetidos sin progreso.
- Guía y apoyo son funciones centrales, y un profesional adecuado también te desafiará cuando esté listo para hacerlo.
- Un buen encaje facilita la apertura y el trabajo terapéutico sin obstáculos innecesarios.
Vídeo sobre ¿Qué pasa si no te gusta tu terapeuta?
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.