¿Qué son los trastornos de la personalidad?
Los trastornos de la salud mental que implican rasgos de personalidad que causan gran malestar y afectan tu autoconcepto, tus relaciones y la forma de enfrentar el mundo se conocen como trastornos de la personalidad. Eres único, y esto depende tanto de tu historia y experiencias como de con quién las has vivido. Tu carácter, resultado de múltiples factores y emociones, describe cómo te ves y te relacionas.
Qué son los trastornos de la personalidad
Son condiciones formales de salud mental, cada una con un conjunto específico de síntomas que involucran pensamientos, emociones y conductas que repercuten en la calidad de vida. Con un trastorno de la personalidad, la experiencia emocional y cognitiva suele disminuir la capacidad de hacer frente al estrés, conectar con otras personas y resolver problemas de manera eficaz.
Cómo se diagnostican
Para obtener un diagnóstico, los profesionales siguen criterios establecidos, principalmente del manual DSM-5-TR. Es necesario observar la presencia de rasgos o síntomas característicos de un trastorno de la personalidad y confirmar que son persistentes, estables e patológicos a lo largo del tiempo. Como hay diez trastornos diferentes, el diagnóstico dependerá de las impairments y rasgos concretos que afecten más a la vida de la persona.
Factores implicados
- Herencia genética y predisposición biológica.
- Procesos biológicos y desarrollo cerebral.
- Aprendizaje y desarrollo a lo largo de la infancia y la adolescencia.
- Experiencias culturales y sociales que influyen en la conducta.
- Situaciones traumáticas y estrés prolongado.
- Relaciones de la infancia y modelos de apego.
Clasificación por clústeres
Los 10 trastornos de la personalidad se agrupan en tres clústeres según sus respuestas emocionales y conductuales más representativas.
Clúster A: trastornos excéntricos
- Trastorno de la personalidad paranoide: tienden a interpretar las conductas de los demás como amenazantes o críticas, presentan desconfianza y dificultad para forjar relaciones cercanas, y pueden mostrarse emocionalmente fríos.
- Trastorno de la personalidad esquizotípico: ansiedad social marcada, relaciones cercanas incómodas y conductas o creencias extravagantes, ideas paranoides o percepciones distorsionadas.
- Trastorno de la personalidad esquizoide: suelen ser introvertidos, distantes y poco reactivos emocionalmente, con poco interés en la intimidad y en las relaciones sociales; pueden retirarse a fantasías personales.
Clúster B: trastornos dramáticos, emocionales o erráticos
- Trastorno de la personalidad narcisista: exceso de autoestima, necesidad constante de atención y elogio, y escasa empatía; pueden sentirse superiores y sensibles a las críticas, con cambios de humor intensos.
- Trastorno de la personalidad antisocial: comportamiento impulsivo, arriesgado y a menudo agresivo, con falta de remordimiento; antecedentes de conflictos legales o uso de sustancias.
- Trastorno de la personalidad límite (también conocido como trastorno límite de la personalidad): cambios marcados de humor, relaciones inestables, miedo al abandono y, a veces, conductas manipulativas como autopersuasión, silencios prolongados o amenazas suicidas. La denominación de este término se utiliza en un sentido clínico y no para estigmatizar.
- Trastorno de la personalidad histriónica: necesidad de ser el centro de atención en todo momento, conductas teatrales y búsqueda constante de aprobación; gran importancia a la apariencia y a llamar la atención.
Clúster C: trastornos ansiosos
- Trastorno de la personalidad obsesivo-compulsiva: busca la perfección y el control en todos los aspectos de la vida, lo que puede llevar a asumir demasiado y a sentir que ningún logro es suficiente; se percibe como fiable y ordenado, pero rígido y terco, con dificultad para adaptarse al cambio.
- Trastorno de la personalidad dependiente: tendencia a ser sumiso y a depender de otros para tomar decisiones; miedo a estar solo y necesidad de que otros cuiden de la persona; suele buscar la aprobación y evitar la confrontación.
- Trastorno de la personalidad evitante: temor intenso al rechazo y al abandono; evita casi todas las actividades sociales, pese a desear relacionarse; se siente inseguro al interactuar y puede temblar o ponerse rojo ante los demás.
Tratamiento de los trastornos de la personalidad
La psicoterapia a largo plazo es la intervención más eficaz para la mayoría de estos trastornos. Puede ayudar a explorar pensamientos y emociones y a aprender formas más adaptativas de afrontar las situaciones de la vida. En algunos casos, se pueden emplear medicamentos para síntomas específicos, pero no para todos los trastornos ni todas las personas.
- Terapia cognitivo-conductual (TCC) y otros enfoques que pueden incluir técnicas de regulación emocional y manejo de conductas.
- Psicoterapia psicodinámica para comprender raíces y patrones de relación.
- Terapia dialéctica conductual (DBT) y/o terapia de esquemas para regular emociones, mejorar relaciones y reducir conductas de riesgo.
- En algunos casos, la colaboración de otros profesionales de la salud y la participación de familiares pueden formar parte del plan, con el consentimiento de la persona.
Qué esperar durante el tratamiento
El tratamiento suele requerir tiempo y compromiso. La mejora puede ser gradual y, a veces, gradual. La terapia busca aumentar la flexibilidad emocional, mejorar las relaciones y la capacidad para afrontar el estrés, reduciendo el impacto de los rasgos de personalidad en la vida diaria.
Si tienes preguntas o inquietudes, es recomendable consultar con un/a profesional de la salud mental.
Vídeo sobre ¿Qué son los trastornos de la personalidad?
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.