¿Qué tipo de padres emocionalmente negligentes te criaron? 17 señales a buscar
El abandono emocional durante la infancia, conocido como abandono emocional infantil (CEN), puede causar daños significativos sin que los padres parezcan malintencionados. Muchas veces, los progenitores son bienintencionados, pero superados por las circunstancias. Este artículo describe tres tipos de padres que fallan al atender las emociones de sus hijos: los bienintencionados pero descuidados, los que luchan y los centrados en sí mismos; se señalan señales y respuestas posibles.
Tipo 1: Bienintencionados pero descuidados
Este grupo agrupa a padres que, pese a sus buenas intenciones, no establecen límites suficientes, no aplican consecuencias adecuadas o, a veces, priorizan otras necesidades sobre las emocionales de sus hijos. También pueden trabajar largas horas, ver la riqueza material como una forma de afecto, o enfatizar excesivamente el rendimiento académico a expensas de la felicidad.
- Permisivo: falta de límites y consecuencias; el afecto se expresa más en indulgencia que en apoyo emocional consistente.
- Trabajólico: largas jornadas laborales, a veces interpretar la riqueza como muestra de amor, con escasa conexión emocional diaria.
- Logro/Perfeccionismo: énfasis desproporcionado en el rendimiento y los logros, en detrimento de la felicidad y las necesidades emocionales del niño.
¿Qué hace que estos padres pertenezcan a la Categoría 1? Creen estar haciendo lo mejor para sus hijos, actúan movidos por el amor y, a menudo, criaron a partir de su propia experiencia: crecieron con padres que no percibían bien sus emociones, y repiten ese “sesgo emocional” sin darse cuenta. Los hijos cobran conciencia de ello cuando buscan explicaciones en su vida adulta.
Los hijos de padres bienintencionados pero descuidados suelen crecer con tres traitas centrales: los síntomas del CEN, una gran confusión sobre su origen y una carga de autocrítica y culpa. Al mirar atrás, pueden sentir que algo, aunque parezca normal, faltaba en su infancia: lo que no se recibió emocionalmente.
Seis señales a observar
- Amor hacia tus padres que convive con una ira inexplicable hacia ellos.
- Confusión respecto a tus sentimientos hacia tus padres.
- Círculo de culpa por estar enojado con ellos.
- La presencia de la relación con tus padres es, en parte, aburrida o insatisfactoria.
- Tus padres no ven la versión real de quien eres hoy.
- Sabes que tus padres te quieren, pero no siempre lo sientes.
Tipo 2: Padres que luchan
Estos padres cuidan de un miembro de la familia con necesidades especiales, atraviesan duelo, separación o viudedad, o el propio hijo asume funciones parentales, o están deprimidos. La carga de hacer frente a la adversidad deja poco tiempo, atención o energía para notar lo que el hijo siente o necesita. Aunque las razones varían, la consecuencia es la misma: la atención emocional hacia el hijo queda desbordada por las demandas propias.
- Cuidar de un familiar con necesidades especiales
- Duelo, Divorcio o Viudedad
- Hijo que actúa como progenitor
- Deprimidos
Los hijos de padres que luchan a menudo se vuelven excesivamente autosuficientes y se culpan a sí mismos por sus problemas adultos.
4 señales a observar
- Tienes una gran empatía hacia tus padres y un fuerte deseo de ayudarlos o cuidarlos.
- Estás agradecido por lo que hicieron, pero a veces sientes una ira inexplicable hacia ellos.
- Te enfocas en cuidar las necesidades de los demás, incluso a costa tuya.
- Tus padres no son duros ni emocionalmente dañinos contigo de forma constante.
Tipo 3: Padres centrados en sí mismos
Este grupo se distingue por la motivación de beneficio propio: narcisas, autoritarios, adictos o sociopáticos. No buscan necesariamente lo mejor de sus hijos; a menudo, buscan obtener algo para sí mismos. pueden ser más duros de tratar y ocasionar daño emocional adicional. A diferencia de los otros dos tipos, el daño puede ser más evidente y la necesidad de reconocimiento del problema, mayor.
- Narcisistas: buscan que su hijo los haga sentirse especiales.
- Autoritarios: exigen respeto a toda costa.
- Adictos: la dependencia a una sustancia puede guiar sus acciones.
- Sociopáticos: buscan poder y control por encima del bienestar del hijo.
7 señales a observar
- Ansiedad frecuente antes de ver a tus padres.
- Con frecuencia te sientes herido cuando estás con ellos.
- Es común que te pongas físicamente enfermo antes, durante o después de los encuentros.
- Gran ira hacia tus padres.
- La relación se siente falsa o tensa.
- Es difícil predecir si se comportarán con afecto o rechazo en un instante.
- A veces parece que juegan contigo o te manipulan, o incluso buscan herirte intencionadamente.
Conocer el tipo de padres emocionalmente negligentes que tienes resulta de gran ayuda: facilita mejorar la relación con ellos y protege tu bienestar emocional. En mis escritos, explico estos tres tipos de padres, cómo gestionar tus emociones (incluida la ira y la culpa) y si podría ser útil hablar con tus padres sobre el abandono emocional.
El abandono emocional infantil (CEN) puede ser sutil e invisible cuando ocurre, por lo que a veces es difícil saber si lo padeces. Para averiguarlo, realiza el Cuestionario de Abandono Emocional. Es gratuito.
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Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.